Cuarenta Grados
AtrásUbicado en la Calle San Pelayo, Cuarenta Grados se presenta como una alternativa culinaria moderna en Cangas de Onís, un lugar donde la tradición gastronómica asturiana es la norma. Este establecimiento funciona como un híbrido entre restaurante y bar, buscando atraer a un público que desea probar algo diferente sin renunciar a los productos de la tierra. Su propuesta se centra en una cocina de fusión, donde técnicas e inspiraciones internacionales se aplican a ingredientes locales, ofreciendo una carta que se aleja conscientemente de los platos más emblemáticos de la región como el cachopo o los potes.
Una Propuesta Gastronómica Distintiva
El principal punto fuerte de Cuarenta Grados es, sin duda, su oferta culinaria. Los clientes que buscan una experiencia que vaya más allá de la sidrería tradicional encontrarán aquí un refugio. La carta está salpicada de creaciones como tacos, baos y gyozas, pero con un alma asturiana. Platos como los puerros con anchoa y salsa holandesa, los "tacos 40 grados" de ternera y queso, o el rollo de bonito, son frecuentemente mencionados por los comensales como ejemplos del éxito de esta fusión. Se percibe un esfuerzo por ofrecer sabores cuidados y presentaciones elaboradas, lo que lo convierte en un interesante bar de tapas y raciones para compartir. Además, la carta de postres, con opciones como la tarta de manzana, también recibe elogios por seguir la misma línea de calidad.
La investigación adicional revela que el local también se posiciona como una coctelería, un "nuevo concepto de copas en Cangas de Onís", según algunas fuentes. Esto amplía su atractivo, ya que no solo es un lugar para comer, sino también uno de los bares para tomar algo o disfrutar de copas bien preparadas por la noche, con una extensa carta de cócteles con y sin alcohol. Esta versatilidad, apoyada por un horario de apertura amplio que va desde las 9 de la mañana hasta pasada la medianoche, le permite captar clientes para desayunos, comidas, cenas y la primera copa de la noche.
Ambiente, Servicio y Ubicación
El local es descrito como acogedor y con un ambiente generalmente tranquilo, aunque puede volverse ruidoso cuando está lleno, especialmente si hay grupos grandes. La decoración es confortable y moderna, creando una atmósfera agradable. Uno de los puntos más valorados de forma consistente es el trato del personal, calificado como amable y atento, lo que contribuye a una experiencia positiva. Dispone de una terraza, un elemento muy demandado que lo posiciona como uno de los bares con terraza atractivos en la zona, ideal para disfrutar de una cerveza fría o un vino al aire libre. Su ubicación céntrica facilita el acceso, convirtiéndolo en una parada conveniente para locales y turistas.
Aspectos a Mejorar y Puntos Débiles
A pesar de sus numerosas valoraciones positivas, Cuarenta Grados no está exento de críticas que los potenciales clientes deberían considerar. El punto de fricción más recurrente gira en torno a la relación entre la cantidad, la calidad y el precio. Algunos clientes han expresado que las tapas y raciones son caras para el tamaño que tienen. Un ejemplo concreto es la queja sobre unas croquetas de jamón descritas como "diminutas y sin sabor". Si bien es justo señalar que, en esa ocasión, el establecimiento retiró el plato de la cuenta tras la queja, esta percepción puede ser un inconveniente para quienes buscan la abundancia típica de los bares y restaurantes más tradicionales de Asturias. Es un lugar donde prima la elaboración sobre la cantidad, un concepto que puede no satisfacer a todos los paladares o bolsillos.
¿Para Quién es Cuarenta Grados?
Este establecimiento parece diseñado para un perfil de cliente específico: aquel que valora la originalidad y está dispuesto a probar una cocina más elaborada en formato tapa o ración. Es ideal para una cena ligera, un picoteo diferente o para quienes simplemente desean disfrutar de un buen cóctel en un ambiente agradable. Sin embargo, aquellos que busquen raciones muy abundantes a precios económicos o una inmersión en la cocina asturiana más clásica, podrían sentirse decepcionados. La clave está en ajustar las expectativas. No es una cervecería al uso ni un mesón tradicional; es un gastrobar con una propuesta definida que juega en una liga diferente. El balance general, con una calificación de 4.3 sobre 5 basada en más de 700 opiniones, sugiere que la mayoría de los clientes aprecian su propuesta y disfrutan de la experiencia que ofrece.