Rincón de Montemar
AtrásRincón de Montemar se presenta como una propuesta distintiva en Gran Alacant, al fusionar el concepto de bar y restaurante con el atractivo añadido de una piscina. Esta combinación lo convierte en un lugar con un potencial considerable para atraer tanto a residentes como a visitantes que buscan un lugar para pasar el día. Opera con un horario amplio, desde las 9:00 hasta la medianoche, todos los días de la semana, cubriendo desde el desayuno hasta la cena y las copas nocturnas.
El Atractivo Principal: La Zona de Piscina
La piscina es, sin duda, el elemento diferenciador de este establecimiento. En el pasado, algunos clientes la han descrito como de tipo "resort", sugiriendo un ambiente agradable para relajarse y desconectar. Sin embargo, las opiniones más recientes pintan un cuadro mucho más complejo y preocupante. Surgen serias dudas sobre la higiene y el mantenimiento de esta área. Una de las críticas más duras describe el agua como "gris oscuro por la suciedad", planteando la posibilidad de una falta de purificación durante largos periodos. Otro testimonio, aunque menos severo, señala problemas derivados del comportamiento de algunos usuarios, como la presencia de personas vestidas dentro del agua o bebés sin pañal, lo que resultaba en una piscina con pelos y una sensación de falta de higiene. Además, el agua ha sido descrita como excesivamente caliente.
Es crucial para los potenciales clientes saber que el uso de estas instalaciones a menudo conlleva costes adicionales. Se han reportado cargos extra por el acceso a la piscina (6€ por persona), e incluso por el uso de las mesas (5€) y hamacas, algo que puede sorprender a quienes han reservado para comer, esperando que estos servicios estuvieran incluidos.
Oferta Gastronómica: Entre Aciertos y Decepciones
Como restaurante, Rincón de Montemar ofrece una carta variada que incluye tapas, ensaladas, hamburguesas, marisco y arroces. La experiencia culinaria de los clientes ha sido notablemente inconsistente. Hay quienes han disfrutado de la comida, calificándola de buena y a un precio razonable, destacando en el pasado sus hamburguesas y cócteles. No obstante, abundan las experiencias negativas que ensombrecen su reputación.
Un ejemplo contundente es el de un grupo que reservó un menú con paella, la cual resultó estar tan extremadamente salada que fue "un suplicio poder comerla". En otra ocasión, se intentó servir un plato de huevos rotos sin su ingrediente principal, el jamón. Estos incidentes, junto con quejas sobre la necesidad de solicitar repetidamente condimentos básicos como el aceite, sugieren una falta de atención y control de calidad en la cocina.
El Servicio: Un Punto Crítico Recurrente
El factor que genera más quejas y parece ser el talón de Aquiles del negocio es la calidad del servicio. Las críticas negativas describen de forma consistente a un personal poco profesional. Se habla de camareros "inexpertos", "sin rumbo, sin espíritu y sin ganas", que incluso dedican tiempo a mirar sus móviles en medio del servicio. La falta de atención se manifiesta en detalles como no limpiar las mesas antes de servir la comida, olvidar servilletas o no escuchar las llamadas de los clientes. Esta percepción de un servicio deficiente es un hilo conductor en las malas experiencias y ha llevado a clientes habituales a decidir no volver, afirmando que el lugar "no es lo que era hace 3/4 años". A pesar de este panorama, existen menciones positivas aisladas, como la amabilidad de un camarero en particular o la buena labor del socorrista de la piscina, lo que indica que la calidad del personal puede variar.
Ambiente y Relación Calidad-Precio
El Rincón de Montemar es calificado por algunos como un "bar de los de siempre", pero con el extra de la piscina. Sin embargo, el ambiente de bar puede verse afectado negativamente por la falta de normas o su aplicación en la zona de baño. La relación calidad-precio es, por tanto, cuestionable. Mientras que algunos precios de la carta pueden parecer adecuados, los costes adicionales inesperados y la inconsistencia en la calidad de la comida y, sobre todo, del servicio, hacen que muchos clientes sientan que el valor recibido es nulo o muy bajo para lo que pagan.
Rincón de Montemar es un establecimiento con una propuesta interesante que parece no estar ejecutándose a su máximo potencial. La idea de un bar con piscina es atractiva, pero las recurrentes y graves quejas sobre la higiene, la irregularidad de la cocina y un servicio consistentemente calificado como deficiente, hacen que una visita sea una apuesta incierta. Parece ser un lugar que ha experimentado un declive y cuya experiencia actual puede distar mucho de la que ofrecía en el pasado.