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Asador La Taberna de Vicente

Asador La Taberna de Vicente

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C. Capitán Palacios, 2, 39009 Santander, Cantabria, España
Bar Bar restaurante Parrilla Restaurante Restaurante de cocina española
9 (971 reseñas)

El Asador La Taberna de Vicente se ha consolidado como una referencia en Santander para los devotos de la cocina tradicional y, sobre todo, de la parrilla. Este establecimiento, con el alma de una taberna de siempre, fundamenta su propuesta en un pilar innegociable: la calidad del producto. Su fama se centra principalmente en dos platos estrella que definen su identidad: el chuletón de vaca vieja y el rape negro a la brasa. La mayoría de las experiencias compartidas por sus clientes elevan estos platos a la categoría de imprescindibles, describiendo una calidad que justifica su reputación en la ciudad.

La excelencia de la brasa como seña de identidad

La especialidad de la casa, el chuletón de vaca vieja, es el protagonista de innumerables elogios. Los comensales lo describen como una pieza espectacular, con una terneza y jugosidad que se deshace en la boca. Se destaca el tratamiento experto en la parrilla, que le confiere un sabor profundo y auténtico, y una textura que muchos comparan con la mantequilla. Se percibe un cuidado meticuloso en la selección de la carne, con una maduración que, según los entendidos, potencia sus mejores cualidades. Otro de los grandes atractivos es el rape negro a la brasa. Quienes lo prueban aseguran que es una experiencia memorable, manteniendo una textura jugosa y un sabor intacto gracias al sellado perfecto que le proporciona el fuego.

Más allá de sus platos principales, los entrantes también reciben una atención especial. El pulpo a la brasa es frecuentemente mencionado por su punto tierno y su delicioso toque ahumado, mientras que los pimientos rojos asados son el acompañamiento perfecto, destacando por su calibre y el cariño con el que son cocinados. Es evidente que este bar de carnes y pescados no deja nada al azar, buscando siempre ofrecer un producto de categoría superior.

Un ambiente tradicional y un servicio a la altura

La experiencia en La Taberna de Vicente no se limita a la comida. El local en sí mismo es parte del atractivo, con una atmósfera de taberna clásica que evoca calidez y autenticidad. Sorprende su estructura de tres plantas, cada una con su propia personalidad y encanto, lo que permite diferentes ambientes según la ocasión. Desde una zona más informal para el tapeo en la barra, donde es habitual recibir un pincho de cortesía con la consumición, hasta comedores más formales para disfrutar de una comida o cena pausada.

El servicio es, sin duda, otro de sus puntos fuertes más comentados. La atención al cliente es descrita como impecable, profesional y cercana. El personal, con figuras como Emilio a la cabeza, se esfuerza por asesorar a los comensales tanto en la elección de los platos como en el maridaje con el vino, contribuyendo a una velada redonda. Esta combinación de buena mesa, ambiente acogedor y un trato excelente hace que muchos lo consideren una parada obligatoria para comer bien en Santander.

Aspectos a considerar: el debate sobre el precio y la calidad

A pesar de la abrumadora cantidad de críticas positivas, existen algunas voces discordantes que plantean un contrapunto importante. El principal punto de fricción es la relación calidad-precio, un aspecto que genera opiniones polarizadas. Mientras que la mayoría considera justificado el coste por la alta calidad del producto, algunos clientes han expresado su decepción. En concreto, se ha señalado que el chuletón, en alguna ocasión, no cumplió con las expectativas de ser de vaca vieja madurada, pareciendo más una ternera de calidad estándar, lo que haría su precio parecer excesivo.

Sin embargo, la crítica más recurrente y específica entre quienes han tenido una experiencia negativa se centra en el coste de los acompañamientos. Varios comensales se han mostrado sorprendidos por lo que consideran precios abusivos para guarniciones sencillas. Se mencionan casos de una simple ensalada de tomate y rúcula o un pimiento asado facturados a precios que rondan los 14 o 15 euros. Este detalle puede ser un factor decisivo para algunos presupuestos, ya que puede incrementar notablemente la cuenta final y dejar una sensación de haber pagado de más, incluso habiendo disfrutado de los platos principales.

Información práctica para futuros clientes

Para aquellos que planean visitar este bar-restaurante, hay varios datos a tener en cuenta. Dada su popularidad, es altamente recomendable reservar con antelación, especialmente durante los fines de semana o en temporada alta, para asegurar una mesa. El horario de apertura es amplio, cubriendo de lunes a sábado de forma continuada, pero permanece cerrado los domingos.

  • Especialidades: Chuletón de vaca vieja, Rape negro a la brasa, Pulpo a la brasa.
  • Puntos fuertes: Calidad del producto, excelente servicio, ambiente de taberna tradicional.
  • Puntos débiles: Posible inconsistencia en la relación calidad-precio, coste elevado de los acompañamientos según algunas opiniones.
  • Importante: No ofrece opciones vegetarianas, por lo que no es una opción adecuada para grupos con estas necesidades dietéticas.

En definitiva, Asador La Taberna de Vicente se presenta como un destino gastronómico de peso en Santander para los amantes de la parrilla y la cocina de producto. Su reputación se sustenta en una oferta de carnes y pescados de alta gama y un servicio que roza la excelencia. No obstante, es prudente que los potenciales clientes acudan con la información completa, siendo conscientes de que, aunque la experiencia suele ser sobresaliente, existen críticas sobre el precio de ciertos platos y, sobre todo, de sus guarniciones. Es un lugar para disfrutar sin prisas de la buena mesa, ideal para una celebración o para quienes buscan cenar en Santander en un local con solera y sabor auténtico.

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