La Mediana (chiringuito)
AtrásSituado en un punto estratégico a la orilla del río Sella, en la localidad de Triongo, La Mediana se presenta como un chiringuito casi ineludible para los aventureros que realizan el popular descenso en canoa. No es un restaurante de destino, sino una parada funcional y necesaria, un oasis de avituallamiento en medio del esfuerzo físico y la naturaleza asturiana. Su propuesta es sencilla y directa, adaptada a un público que busca reponer fuerzas de manera rápida para continuar con la travesía. Emplazado en un amplio prado, ofrece un espacio abierto con mesas y bancos de madera, un lugar idóneo para estirar las piernas, descansar al sol y tomar algo antes de volver al agua.
La existencia de este tipo de bares es uno de los grandes alicientes del Descenso del Sella, ya que permite a los participantes viajar más ligeros, sin necesidad de cargar con toda la comida y bebida desde el inicio. La Mediana cumple esta función a la perfección, siendo uno de los varios puntos de parada concentrados en los primeros 7 u 8 kilómetros del recorrido que parte de Arriondas. Su ubicación, aproximadamente en el kilómetro 4, lo convierte en una de las opciones más populares para una pausa a media mañana.
Una oferta gastronómica de conveniencia
Quienes decidan hacer un alto en La Mediana deben tener claro el tipo de establecimiento que es. La oferta se centra en productos básicos y de alta rotación, pensados para un consumo inmediato y sin complicaciones. Los bocadillos son los protagonistas, con opciones a la plancha como lomo o beicon con queso, que, según algunos clientes, tienen un tamaño adecuado aunque no sean especialmente abundantes en relleno. Acompañando a los bocadillos, se puede encontrar empanada, descrita por algunos visitantes como bastante buena. Los precios se perciben, en general, como razonables para un lugar con una clientela cautiva: bocadillos en torno a los 6€, porciones de empanada sobre 3,30€ y refrescos por 2,40€.
Por supuesto, siendo Asturias, la sidra no puede faltar. En La Mediana se sirve sidra Trabanco a un precio de 4€ la botella, ofreciendo la auténtica experiencia de sidrerías asturianas al aire libre. Una de las comodidades que ofrece el local es la posibilidad de llevarse la comida y la bebida a la orilla del río para disfrutarla junto a las canoas, con cajas dispuestas para depositar las botellas vacías al terminar, facilitando el reciclaje y manteniendo limpio el entorno.
El gran punto débil: el servicio y la organización
A pesar de su ubicación privilegiada y su función esencial, La Mediana arrastra una serie de críticas negativas que se centran mayoritariamente en dos aspectos: la calidad del servicio y la gestión del negocio. Múltiples opiniones de clientes describen al personal con adjetivos como "lentos", "ineficientes" y "bordes". La percepción de un trato antipático o poco amable es un comentario recurrente que empaña la experiencia de muchos visitantes. Hay relatos de clientes que, tras esperar largas colas, se encuentran con un trato seco o incluso despectivo, lo que genera una notable frustración.
A esta problemática en la atención al cliente se suma una aparente falta de previsión y organización. Uno de los incidentes más citados es quedarse sin un producto tan básico como el pan en plena jornada, una situación difícil de justificar en un negocio cuya oferta principal son los bocadillos. La falta de flexibilidad ante estos imprevistos agrava el problema; clientes han reportado que, al solicitar los ingredientes del bocadillo en un plato ante la falta de pan, la respuesta fue una negativa rotunda. Este tipo de rigidez y la mala gestión de los recursos básicos dejan una impresión de desorganización y poco interés por satisfacer al cliente, incluso dentro de las limitaciones de un chiringuito.
¿Vale la pena la parada?
La valoración final de La Mediana es compleja y depende en gran medida de las expectativas del cliente. Si se busca un lugar para una pausa obligatoria, beber algo frío, comer un bocado sin pretensiones y utilizar el amplio prado para descansar, el lugar cumple su cometido. La comodidad de no tener que cargar con provisiones y la posibilidad de disfrutar de una sidra a la orilla del Sella son puntos a su favor.
Sin embargo, es fundamental ir preparado para un servicio que puede ser deficiente y poco amable. La paciencia es clave, especialmente en días de alta afluencia. La experiencia puede ser muy distinta dependiendo del día y del personal que esté atendiendo. Es un establecimiento que sobrevive y prospera gracias a su ubicación estratégica, siendo una de las pocas opciones para cañas y tapas improvisadas en ese tramo del río. En definitiva, La Mediana es un bar de contrastes: un entorno natural y una función práctica que chocan con una ejecución del servicio que deja mucho que desear. Es una parada de conveniencia, casi una necesidad, pero raramente una elección basada en la calidad de su hospitalidad.