Sidrería El Ovetense
AtrásUbicada en la céntrica Calle San Pelayo, la Sidrería El Ovetense fue durante años un punto de referencia en Cangas de Onís para locales y visitantes. Con una valoración general muy elevada, sostenida por miles de opiniones, este establecimiento se ganó a pulso una reputación formidable. Sin embargo, es fundamental empezar por el dato más relevante y desalentador para quienes busquen visitarla hoy: la Sidrería El Ovetense ha cerrado sus puertas de forma permanente. A pesar de que algunos registros puedan indicar un cierre temporal, la información más fiable confirma que ha cesado su actividad definitivamente. Este artículo analiza lo que hizo de este lugar uno de los bares más queridos de la zona y los aspectos que definieron su identidad.
Un Vistazo a lo que Fue: La Experiencia Gastronómica
El Ovetense no era simplemente un lugar para tomar algo; era un destino culinario que celebraba la gastronomía asturiana con generosidad y precios ajustados. Su propuesta se basaba en la autenticidad, la calidad del producto y, sobre todo, en raciones que dejaban satisfecho a cualquier comensal.
Platos Estrella y el Sabor de Asturias
La carta de El Ovetense era un compendio de los clásicos que se esperan en una sidrería asturiana de prestigio. Las reseñas de antiguos clientes destacan de forma recurrente varios platos que se convirtieron en insignia del local. La fabada, descrita como "muy rica" incluso por clientes asturianos exigentes, era uno de los pilares de su oferta. Otro plato que recibía elogios constantes era el cabritu, cuya terneza era tal que "se deshacía solo", demostrando una cuidada preparación. El cachopo, de un tamaño considerable y servido con patatas caseras, cumplía con las expectativas de los amantes de este contundente plato. Además, opciones como las patatas con pulpo o los chorizos a la sidra complementaban una oferta redonda, ideal para una sesión de cañas y tapas al estilo asturiano.
El Menú del Día: Calidad y Abundancia a Buen Precio
Uno de los mayores atractivos de la Sidrería El Ovetense era su menú del día. Con un precio que rondaba los 20€, ofrecía una relación calidad-precio calificada por muchos como "inmejorable". Este menú no escatimaba en cantidad ni en calidad, incluyendo primeros platos contundentes, segundos elaborados, bebida, pan y postre. La flexibilidad era otra de sus ventajas, ya que ofrecían la posibilidad de un "medio menú" por un precio reducido, una opción perfecta para niños o para quienes tenían menos apetito. Esta política convertía al Ovetense en uno de esos bares baratos donde se podía comer excelentemente sin que el bolsillo sufriera, un factor clave de su éxito masivo.
El Ambiente y el Servicio: Más que un Simple Bar
La experiencia en El Ovetense iba más allá de la comida. El trato humano y el entorno físico del local eran dos de sus grandes fortalezas, elementos que fidelizaron a una clientela muy diversa durante años.
Una Terraza con Vida Propia
La terraza de El Ovetense era, sin duda, una de sus señas de identidad. Amplia y estratégicamente ubicada, era el lugar preferido por la mayoría de los clientes. Los comentarios la describen como un espacio "precioso" donde corría una brisa agradable, con buena ventilación y sombra, lo que la hacía ideal para disfrutar de una comida o simplemente de unos culines de sidra. Su gran tamaño permitía acoger a un elevado número de personas, convirtiéndose en un hervidero de actividad, especialmente en temporada alta. Este espacio exterior era el corazón del bar, un escenario perfecto para la socialización y el disfrute del ambiente de Cangas de Onís.
Atención al Cliente que Marcaba la Diferencia
Si algo destacan las opiniones de forma casi unánime es la calidad del servicio. El personal de El Ovetense es recordado por su profesionalidad, rapidez y, sobre todo, su amabilidad. Términos como "espectacular", "maravillosa" o "súper atentos" se repiten constantemente. Es especialmente significativo que varios clientes recordaran y mencionaran a los camareros por su nombre (Isaac, Nerea, Jano, Xuan, Lucas, Aitor, Fermín), un detalle que revela un trato cercano y personalizado poco común en lugares con tanto volumen de trabajo. La eficiencia era otra virtud notable; a pesar de estar el local "llenísimo", el servicio se mantenía rápido y organizado, asegurando que los tiempos de espera fueran mínimos. El escanciado constante de la sidra, una cortesía fundamental en cualquier bar de tapas asturiano, era otra de las labores que realizaban con destreza y una sonrisa.
Puntos a Considerar: La Cara B de la Popularidad
A pesar de la avalancha de críticas positivas, es justo señalar un aspecto que, aunque derivado de su éxito, podía suponer un inconveniente para algunos. El Ovetense era un local extremadamente popular, lo que significaba que casi siempre estaba lleno. En temporada alta, encontrar una mesa libre sin esperar podía ser complicado. Aunque la gestión de las colas y el servicio rápido mitigaban este problema, para aquellos que buscan tranquilidad absoluta o no desean esperar, la alta afluencia podría haber sido un punto en contra. Este factor, sin embargo, también es un testimonio de su estatus como uno de los mejores bares de la localidad en su momento.
El Veredicto Final: El Cierre de un Referente
La noticia de su cierre permanente supone una pérdida para la oferta hostelera de Cangas de Onís. La Sidrería El Ovetense representaba un modelo de negocio exitoso basado en pilares sólidos: cocina tradicional asturiana bien ejecutada, porciones generosas, precios competitivos y un servicio humano excepcional que hacía que los clientes se sintieran valorados. Las miles de reseñas positivas que acumuló en su trayectoria no son fruto de la casualidad, sino del trabajo bien hecho día tras día. Aunque ya no es posible disfrutar de su fabada o de un culín de sidra en su animada terraza, el recuerdo de la Sidrería El Ovetense permanece como un ejemplo de cómo un bar puede convertirse en una institución querida y un referente en su comunidad.