D-vora Restaurante
AtrásSituado en la Plaça de Sant Jaume, D-vora Restaurante se presenta como una propuesta gastronómica que busca distinguirse en el panorama de Benidorm. Su principal y más aclamado atributo es, sin duda, su ubicación. Ofrece unas vistas panorámicas espectaculares de la playa de Levante y el mar Mediterráneo, un factor que se convierte en el eje central de la experiencia para muchos de sus visitantes. Sin embargo, el restaurante es un lugar de contrastes notables, donde momentos de brillantez culinaria y un entorno idílico a veces chocan con inconsistencias en el servicio y en los detalles que se esperarían de un establecimiento con sus aspiraciones y precios.
La Terraza: El Escenario Principal
El mayor atractivo de D-vora es su terraza. Cenar o comer con el sonido del mar de fondo y la inmensidad azul como telón es una experiencia que pocos bares con vistas en la zona pueden igualar. Los clientes que consiguen una mesa en este espacio suelen tener una percepción mucho más positiva de su visita. Es fundamental, y un consejo repetido entre los comensales, solicitar explícitamente un lugar en la terraza al momento de hacer la reserva para no llevarse una decepción. El ambiente aquí es sofisticado y relajado, ideal para una ocasión especial. En contraste, el comedor interior, aunque funcional, no siempre logra transmitir la misma magia. Algunas opiniones lo describen como un espacio que recuerda más a la cafetería de un hotel, carente de detalles como manteles de tela, lo que para algunos desentona con una propuesta que apunta a la alta cocina.
La Propuesta Gastronómica: Entre la Innovación y la Irregularidad
La cocina de D-vora se aleja de la oferta tradicional de la zona, apostando por platos de fusión con influencias internacionales y una presentación cuidada. Cuando el restaurante acierta, lo hace de manera memorable. Platos como las croquetas de rabo de toro son descritos como "sublimes", y el steak Angus de lomo bajo ha sido calificado por algunos clientes como el mejor que han probado en años, destacando su perfecto punto de cocción y sabor. Otros aciertos mencionados son el tartar de salmón, el pan bao y los pinchos de calamares, que demuestran la capacidad de la cocina para crear sabores equilibrados y deliciosos. Este restaurante y bar también ofrece una carta de cócteles que recibe elogios, con preparaciones como los sours, calificados de exquisitos.
No obstante, la experiencia culinaria puede ser irregular. Algunos comensales han señalado que ciertos platos, a pesar de sus nombres pretenciosos y elaboradas presentaciones, no cumplen las expectativas en cuanto a sabor. Un ejemplo recurrente es un arroz meloso que resultó sobrecargado de especias y falto de equilibrio. Esta inconsistencia se extiende a veces a las bebidas, como el Aperol Spritz, que en ocasiones ha sido servido excesivamente aguado. Parece que la ambición de la carta no siempre se traduce en una ejecución impecable en todos sus platos.
El Servicio: Un Reflejo de los Contrastes del Local
El trato al cliente en D-vora es otro de sus puntos ambivalentes. Por un lado, hay testimonios que alaban la profesionalidad y amabilidad del personal, llegando a mencionar a miembros del equipo por su nombre, como un camarero llamado Marcelo, por ofrecer una atención excelente. Hay clientes que, incluso llegando sin reserva, se han sentido perfectamente acogidos y atendidos. Por otro lado, una queja frecuente es la lentitud del servicio, con esperas prolongadas entre plato y plato. Varios clientes recomiendan "ir sin prisa". Esta falta de ritmo ha llevado a situaciones extremas, como mesas de comensales que deciden marcharse tras esperar demasiado tiempo para ser atendidos. La gestión de las reservas también parece ser un punto débil, con una percepción de que el personal se ve a menudo desbordado.
Detalles que Marcan la Diferencia
Para un restaurante que se posiciona en un segmento de precio medio-alto, con un coste por persona que ronda los 45€ sin postre, ciertos detalles resultan chocantes para los clientes más exigentes. La ausencia de manteles, el uso de servilletas de papel y el no cambiar los cubiertos entre platos son aspectos que restan puntos a la experiencia global y no se corresponden con la imagen de "alta cocina" que se proyecta. Un detalle tan simple como ofrecer patatas de bolsa como aperitivo de bienvenida ha sido criticado por no estar a la altura. Estos elementos, aunque pequeños, construyen la percepción de valor, y en D-vora, parecen ser un área de mejora clara para alinear completamente el servicio con el precio.
¿Vale la pena la visita?
D-vora Restaurante es un lugar que puede ofrecer una velada inolvidable o una experiencia algo frustrante, dependiendo en gran medida de dónde te sientes y de la suerte que tengas con el ritmo de la cocina y la sala. Su punto fuerte indiscutible es la terraza, que lo convierte en uno de los bares en Benidorm con un entorno más privilegiado. La comida tiene el potencial de ser excelente, con platos que realmente brillan.
Para un potencial cliente, la recomendación es clara: reservar con antelación insistiendo en una mesa en la terraza. Es un lugar para disfrutar de una comida o una cena sin prisas, centrándose en las vistas y el ambiente. Si se busca una experiencia gastronómica impecable y un servicio de manual, puede que las inconsistencias del lugar generen decepción. Sin embargo, para quienes valoran un escenario espectacular y están dispuestos a aceptar posibles fallos a cambio, D-vora sigue siendo una opción muy atractiva y diferente en Benidorm.