Backgammon restaurant & sports bar
AtrásUbicado en el centro comercial de Arenal d'en Castell, el Backgammon restaurant & sports bar se consolidó durante su tiempo de actividad como un punto de encuentro de referencia en la zona. Con una notable calificación promedio de 4.3 sobre 5, basada en casi 500 opiniones, este establecimiento supo combinar la oferta gastronómica de un restaurante informal con el ambiente vibrante de un bar deportivo. Sin embargo, es fundamental señalar desde el principio que, según la información más reciente, el negocio se encuentra cerrado de forma permanente, por lo que este análisis sirve como un retrato de lo que fue y de la experiencia que ofreció a sus clientes.
La propuesta de Backgammon era clara: ser un lugar versátil para cualquier momento del día. Ofrecía desde desayunos y brunch hasta comidas y cenas, adaptándose a las necesidades tanto de familias como de grupos de amigos. Uno de sus mayores atractivos, destacado de forma recurrente en las valoraciones de sus clientes, era su amplia y cómoda terraza. Este espacio exterior se convertía en el escenario perfecto para disfrutar del clima de Menorca, convirtiéndolo en un popular bar con terraza donde relajarse con una bebida o una comida completa.
Ambiente y Servicio: Las Claves de su Éxito
Más allá de la comida, lo que realmente parecía diferenciar a Backgammon era la atmósfera y el trato humano. Los clientes describían un servicio excepcionalmente amable, cercano y rápido. Nombres como Sergi, el dueño, y Roger, miembro del personal, son mencionados directamente en las reseñas con aprecio, calificando el trato de "encantador" y "espectacular". Esta atención personalizada es a menudo lo que convierte a un buen local en un lugar memorable y fomenta una clientela leal, como lo demuestra el comentario de un cliente que acudió "casi todos los días durante meses" y sentía que la experiencia mejoraba continuamente.
Como su nombre indica, el componente de sports bar era fundamental. Equipado con pantallas de televisión, era el destino elegido por muchos para ver partidos de fútbol y otros eventos deportivos. Esta faceta lo posicionaba como el bar para ver fútbol por excelencia en la zona, donde se podía disfrutar de un bocadillo o una hamburguesa acompañada de una buena cerveza en un ambiente animado. Para las familias, el atractivo se complementaba con entretenimiento para los más pequeños, como castillos hinchables y camas elásticas, haciendo que la visita fuera agradable para todos los miembros.
Una Oferta Gastronómica con Luces y Sombras
La carta de Backgammon ofrecía una variedad de platos informales, típicos de un pub o una cervecería moderna. Entre los platos más elogiados se encontraban el costillar, el pollo al curry y, en particular, la hamburguesa Angus, recomendada por el propio dueño y confirmada como un "acierto total" por varios comensales. La oferta se extendía a pizzas, bocadillos y una selección de tapas, como las patatas bravas, que también recibían buenas críticas. La relación calidad-precio era otro de los puntos fuertes, percibida como muy positiva por la mayoría de los clientes.
No obstante, la experiencia culinaria no estaba exenta de inconsistencias. A pesar de las alabanzas a la hamburguesa Angus, una reseña de un cliente disconforme señalaba específicamente que la calidad de la carne de la hamburguesa que probó era "mala". Este mismo cliente, sin embargo, indicaba que en otra ocasión había pedido una pizza y la experiencia fue mucho mejor. Este tipo de feedback mixto sugiere una posible irregularidad en la cocina, un aspecto crucial para cualquier negocio de restauración. Mientras algunos platos como los chipirones fritos o los calamares eran recomendados, la hamburguesa se presentaba como una apuesta que podía salir muy bien o decepcionar.
El Veredicto Final de un Clásico Local
A pesar de algún punto débil en su cocina, el balance general de Backgammon restaurant & sports bar era decididamente positivo. Se había ganado el estatus de "clásico en esta zona de la isla" gracias a una fórmula que funcionaba: un servicio sobresaliente y cercano, una terraza muy agradable, un ambiente ideal para los aficionados al deporte y una oferta gastronómica informal y a buen precio. Era un establecimiento que lograba crear una comunidad, donde los clientes se sentían bienvenidos y bien atendidos, hasta el punto de querer repetir la visita siempre que volvieran a la zona.
En definitiva, Backgammon representaba ese tipo de bar de tapas y restaurante que se convierte en una apuesta segura durante las vacaciones o en un punto de reunión habitual para los residentes. Su cierre permanente deja un vacío para aquellos que lo consideraban una parada obligatoria en Arenal d'en Castell. El legado que deja es el de un negocio que entendió que la hospitalidad y un ambiente acogedor son tan importantes como la comida que se sirve en el plato, logrando así un lugar destacado en el recuerdo de sus numerosos clientes satisfechos.