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El pico 1962

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Calle del Divino Pastor, 12, Centro, 28004 Madrid, España
Bar
9.2 (151 reseñas)

El Pico 1962: Un Bar Castizo con Sabor a Vermut y una Peculiaridad Culinaria

Ubicado en la Calle del Divino Pastor, El Pico 1962 se presenta como un auténtico bar de barrio con una historia que se remonta, como su nombre indica, a más de medio siglo. Su estética conserva un toque añejo y acogedor, un espacio reducido que se llena con facilidad, creando una atmósfera vibrante y cercana, típica de las tabernas madrileñas de toda la vida. Este establecimiento ha sabido mantener su esencia tradicional, convirtiéndose en un punto de referencia para quienes buscan una experiencia castiza en el barrio de Malasaña.

El punto fuerte de El Pico 1962, y uno de los motivos principales de visita para muchos de sus clientes, es su oferta de bebidas. Las reseñas destacan de forma casi unánime la calidad de su vermut, descrito como una degustación imprescindible para cualquiera que cruce su puerta. Es el lugar ideal para tomar el vermut, ya sea como ritual de el aperitivo o como copa en cualquier momento del día. Además del vermut, la cerveza también recibe elogios, calificada por algunos como "de 10", lo que lo consolida como una excelente cervecería para disfrutar de una caña bien tirada en un ambiente agradable. El servicio acompaña la experiencia, siendo calificado consistentemente como fantástico, atento y genial, un factor clave en la fidelización de su clientela.

Tapas y Raciones: Sabor Tradicional con un Matiz Importante

La propuesta gastronómica de El Pico 1962 se centra en el tapeo clásico, ofreciendo una selección de tapas y raciones que, si bien no es excesivamente amplia, cubre los imprescindibles del recetario madrileño. La tortilla de patatas es una de las estrellas, mencionada repetidamente por su excelente sabor. Junto a ella, destacan la oreja a la plancha, la morcilla, las alitas de pollo, la ensaladilla y la tajada de bacalao rebozado, platos que evocan el sabor de los bares en Madrid más tradicionales.

Sin embargo, es aquí donde reside la mayor particularidad del establecimiento y su principal punto de controversia. La comida que se sirve en El Pico 1962 no se elabora en su propio local, sino que proviene de "La Fragua de Sebín", un restaurante asociado situado justo en frente. Su propia web confirma esta relación, indicando que el negocio fue adquirido en 1996 por D. Eusebio (“Sebín”) y sus hijos. Si bien esta simbiosis empresarial es interesante, presenta un desafío logístico significativo que afecta directamente a la experiencia del cliente. Diversos testimonios, especialmente uno muy detallado, señalan que el trayecto del camarero cruzando la calle puede provocar que las raciones calientes lleguen a la mesa frías o templadas, un problema que se agudiza durante los meses de invierno. La oreja, aunque sabrosa, o el pincho de tortilla, pueden perder gran parte de su encanto si no se sirven a la temperatura adecuada. Esta circunstancia es un factor crucial que los potenciales clientes deben tener en cuenta antes de pedir platos calientes.

¿Para Quién es El Pico 1962?

Analizando sus fortalezas y debilidades, El Pico 1962 es un bar de tapas altamente recomendable para un perfil de cliente específico. Es perfecto para quienes valoran un ambiente auténtico y un trato cercano, y cuyo objetivo principal es disfrutar de un excelente vermut o unas cañas en un entorno tradicional. Es, sin duda, un bar para tomar algo de gran calidad.

Por otro lado, aquellos que prioricen una comida caliente servida a punto de ebullición podrían encontrar en su modelo de servicio un inconveniente. No es que la calidad de la comida sea mala —de hecho, el sabor base de muchos platos es alabado—, sino que el sistema de transporte de la comida introduce una variable de riesgo en cuanto a la temperatura final. Quizás la mejor estrategia sea centrarse en las bebidas y acompañarlas de tapas frías o de su aclamada tortilla, que mantiene mejor sus propiedades. Dado su tamaño reducido, es un lugar que invita a la socialización en la barra, aunque puede resultar complicado encontrar sitio en horas punta. La opción de reservar, disponible según la información, es una ventaja a considerar para asegurar una mesa.

En Resumen

El Pico 1962 es un bar con una doble cara bien definida. Por un lado, brilla como una vermutería y bar de copas de primera, con un ambiente castizo encantador y un servicio excelente. Por otro, su oferta de raciones, aunque sabrosa, está sujeta a la peculiaridad de su cocina externa, lo que puede resultar en una experiencia culinaria irregular en términos de temperatura. Es un lugar con mucho carácter, ideal para el aperitivo y la charla, pero donde conviene elegir con astucia qué se va a comer.

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