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Bar Madrid me Mata

Bar Madrid me Mata

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Corre. Alta de San Pablo, 31, Centro, 28004 Madrid, España
Bar
8.4 (1554 reseñas)

Ubicado en la Corredera Alta de San Pablo, el bar Madrid me Mata se erige como un punto de encuentro para quienes buscan revivir una de las épocas más efervescentes de la historia cultural española. Su nombre, tomado de una revista de culto de los años 80, ya es toda una declaración de intenciones: ser un homenaje y un museo viviente de la Movida Madrileña. Este pub no solo promete copas y música, sino una inmersión en el espíritu transgresor y creativo que definió a toda una generación. Sin embargo, como ocurre con los mitos, la experiencia de visitarlo puede variar drásticamente según las expectativas y la noche, generando opiniones tan polarizadas como la propia década que celebra.

Un Museo-Bar Dedicado a la Movida

La propuesta principal de Madrid me Mata es su cuidada ambientación. El local se presenta como un "bar-museo", con más de 200 metros cuadrados distribuidos en dos plantas, repletos de objetos de la época. En sus vitrinas y paredes se exhiben fotografías, instrumentos originales cedidos por artistas, carteles de conciertos icónicos, prendas de ropa y ejemplares de fanzines legendarios. Se pueden encontrar piezas como el teclado de Ana Curra, un bajo de Los Nikis o la mesa de mezclas del histórico concierto homenaje a Canito en 1980. Para los nostálgicos y conocedores de la Movida, este espacio ofrece un viaje en el tiempo, un lugar donde cada rincón cuenta una historia de la contracultura que floreció tras el fin del franquismo.

El ambiente general, según muchos de sus visitantes, es uno de sus puntos más fuertes. Las reseñas positivas destacan una atmósfera fenomenal, ideal para bailar y socializar. La selección musical, aunque a veces controvertida, suele incluir grandes éxitos del pop ochentero español, así como temas más actuales de corte indie que son fácilmente reconocibles por el público. Esta combinación lo convierte en uno de los bares en Madrid con una identidad muy marcada, atrayendo a un público variado que va desde quienes vivieron la época hasta jóvenes curiosos por descubrirla. Además, el local cuenta con una zona más tranquila, equipada con sofás, que permite conversar cómodamente lejos del bullicio de la pista, un detalle valorado por quienes buscan un equilibrio en su vida nocturna.

La Experiencia del Cliente: Entre el Encanto y la Decepción

La percepción del servicio en Madrid me Mata es un claro ejemplo de sus contrastes. Por un lado, hay clientes que describen al personal de manera muy positiva, mencionando específicamente a camareros y personal de seguridad por su trato encantador y profesional. Estas experiencias refuerzan la idea de un ambiente acogedor y divertido, donde el equipo contribuye a una noche memorable. Visitantes de fuera de Madrid han llegado a recomendarlo como una parada obligatoria, destacando la buena energía del lugar y su equipo.

Sin embargo, en el otro extremo del espectro, existen críticas muy duras hacia el trato recibido. Algunos comentarios hablan de un personal "mal educado y autoritario", describiendo una experiencia pésima que les ha llevado a no querer volver. Se menciona incluso una posible conexión con otro conocido bar de Malasaña, El Penta, sugiriendo un estilo de gestión que puede generar conflictos con la clientela. Esta dualidad en las opiniones sobre el servicio es un factor importante a tener en cuenta; parece que la experiencia puede depender en gran medida del día, del aforo o del personal de turno.

La Polémica sobre la Autenticidad y los Precios

Uno de los debates más recurrentes entre quienes visitan Madrid me Mata es si el local hace justicia a la Movida Madrileña que pretende homenajear. Mientras que su colección de objetos es innegable, algunos clientes, especialmente aquellos que vivieron la época, sienten que la representación es superficial. Critican que la decoración se centra en "cuatro gatos" o artistas muy conocidos, dejando de lado la vasta y diversa red de creadores que conformaron el movimiento. Esta percepción de falta de profundidad puede decepcionar a los puristas que buscan una conexión más auténtica con el espíritu underground y experimental de los 80.

La selección musical también es un punto de fricción. Hay noches en las que, según algunos asistentes, la música se aleja del repertorio ochentero esperado, derivando hacia los 70 o 90, lo que rompe la promesa temática del bar musical. Para un lugar cuyo principal reclamo es la nostalgia, esta inconsistencia es un fallo notable que puede frustrar a quienes acuden específicamente por esa oferta.

Aspectos Prácticos: Precios y Horarios

En cuanto a los aspectos prácticos, es fundamental conocer su funcionamiento antes de ir. El bar opera principalmente los fines de semana, abriendo jueves, viernes y sábados, y permaneciendo cerrado el resto de la semana. Es habitual que se cobre una entrada de unos 10€, que suele incluir una copa o dos cervezas, una práctica común en muchos bares de copas de la zona. No obstante, los precios de las consumiciones individuales han generado quejas. Un tercio de cerveza a 5€ es considerado excesivo por algunos, sobre todo cuando se exige el pago inmediato con tarjeta al servir, un gesto que puede resultar impersonal o apresurado.

Otros detalles, como el estado de los baños, también han sido señalados negativamente. Algunos clientes han reportado olores desagradables, apenas disimulados con una cantidad excesiva de ambientador, un aspecto que desmerece la experiencia general del local. Tampoco es un lugar accesible para personas con movilidad reducida, ya que no cuenta con entrada adaptada.

¿Merece la Pena la Visita?

Madrid me Mata es un pub con una personalidad arrolladora que no deja indiferente. Para quienes buscan salir de fiesta en un ambiente animado, con música reconocible y un decorado que sirve de excusa para la nostalgia, puede ser una opción excelente. La posibilidad de bailar éxitos de ayer y de hoy en un entorno que funciona como un pequeño museo es, sin duda, su mayor atractivo.

No obstante, es un lugar con importantes matices a considerar. Los potenciales clientes deben ser conscientes de la disparidad de opiniones sobre el trato del personal, la posible inconsistencia en la selección musical y unos precios que algunos consideran elevados. Los más entendidos en la Movida Madrileña podrían encontrar su homenaje algo superficial. En definitiva, Madrid me Mata ofrece una noche que puede ser fantástica o decepcionante, dependiendo de las expectativas y, al parecer, de una pizca de suerte.

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