Más Real
AtrásMás Real, situado en la calle de las Infantas, es un establecimiento que opera como bar, cafetería y restaurante en Aranjuez, abarcando una amplia franja horaria desde primera hora de la mañana hasta la medianoche, de martes a domingo. Esta versatilidad lo convierte en un punto de encuentro para diferentes momentos del día, desde el desayuno hasta la cena o las copas. Sin embargo, la experiencia que ofrece puede ser drásticamente diferente dependiendo de la ocasión, presentando una notable dualidad entre la alta calidad de algunos de sus platos y una preocupante irregularidad en el servicio y la consistencia de su cocina.
La cara brillante de la cocina: Platos que dejan huella
Cuando Más Real acierta, lo hace de manera memorable. En su faceta de restaurante, ha logrado consolidar una reputación basada en platos específicos que reciben elogios constantes. El solomillo es, quizás, la estrella de la carta, descrito frecuentemente como espectacular y exquisito, cocinado al punto perfecto y acompañado de salsas que realzan su sabor. Es el tipo de plato que justifica una visita y que demuestra la capacidad de su cocina para alcanzar la excelencia. Junto a las carnes, otros productos destacan por su calidad, como el jamón ibérico, un clásico bien ejecutado, y propuestas más elaboradas como el salteado de pulpo. Estos éxitos culinarios sugieren un buen manejo de la materia prima y un conocimiento técnico sólido por parte del equipo de cocina, liderado por el Chef Jose Luis Calcerrada "Chipi". La carta, consultable en su web, muestra una apuesta por la cocina española con toques modernos, ofreciendo desde tapas y raciones para compartir hasta platos más contundentes de pescado y carne. La tarta de queso es otro de los puntos fuertes en el apartado de postres, consolidándose como una opción ganadora para cerrar una buena comida.
Un espacio para cada ocasión
El local se presenta como un lugar agradable y bien ubicado. Dispone de diferentes ambientes, incluyendo una zona de cervecería y cafetería más informal, salones para comidas más formales e incluso la posibilidad de sentarse en su restaurante con terraza, lo que amplía sus opciones para los clientes. Esta distribución lo hace adecuado tanto para comidas de empresa y grupos grandes, que han reportado experiencias muy positivas, como para una cena más íntima. El ambiente es generalmente descrito como acogedor, aunque algunos clientes señalan que puede llegar a ser ruidoso, dificultando la conversación.
Las sombras: Un servicio que genera descontento
A pesar de sus logros culinarios, el principal y más recurrente problema de Más Real es la inconsistencia y, en muchos casos, la deficiente calidad de su servicio al cliente. Las críticas negativas se centran de manera abrumadora en el trato recibido por parte del personal. Numerosos testimonios describen a camareros descorteses, con malas formas y una actitud que transmite la sensación de que los clientes son una molestia. Esta percepción es especialmente notable en la zona de la cafetería, donde varios visitantes han relatado sentirse incómodos e ignorados. Las quejas van desde miradas de extrañeza al llegar, respuestas secas ante preguntas sobre la carta, hasta una falta general de amabilidad que empaña por completo la experiencia. En algunos casos, se ha llegado a escuchar al personal discutiendo entre sí, lo que contribuye a generar un ambiente tenso y poco profesional.
La inconsistencia llega a los platos
Esta irregularidad no solo afecta al trato, sino también a la comida. Mientras algunos platos son excelentes, otros resultan decepcionantes. Se han reportado tortillas servidas frías e incomibles, entrecots demasiado finos y, por tanto, pasados de cocción, o una ensaladilla de textura correcta pero sabor plano y falto de carácter. Esta falta de uniformidad en la calidad es desconcertante y convierte la elección de un plato en una especie de lotería. Un cliente puede disfrutar de un solomillo memorable mientras su acompañante se decepciona con un entrecot mediocre. Esta variabilidad sugiere posibles fallos en el control de calidad o en la estandarización de los procesos en cocina, algo inesperado en un establecimiento que aspira a ser uno de los mejores bares y restaurantes de la zona.
Un incidente preocupante
Más allá de la mala actitud o de un plato mal ejecutado, ha surgido una queja particularmente grave que pone en tela de juicio las prácticas del establecimiento. Un cliente presenció una escena muy desagradable: dos camareros comiendo las sobras directamente de los platos devueltos por los clientes en una zona apartada del salón. Este tipo de comportamiento, de ser una práctica habitual, es absolutamente inaceptable en cualquier negocio de hostelería y arroja serias dudas sobre los estándares de profesionalidad e higiene del lugar. Es un hecho aislado reportado por un cliente, pero su simple mención es suficiente para generar una profunda desconfianza.
Un restaurante de dos caras
Visitar Más Real es una experiencia de riesgo calculado. Por un lado, ofrece la posibilidad de comer bien y disfrutar de platos de notable calidad en un local bien situado. Su solomillo, su jamón y su agradable espacio son motivos de peso para darle una oportunidad. Por otro lado, el cliente se expone a un servicio que puede ser desde indiferente hasta abiertamente grosero, y a una cocina que, aunque capaz de lo mejor, también entrega platos mediocres. La balanza entre lo positivo y lo negativo es delicada. Para aquellos que busquen un bar de copas o un lugar para unas tapas y raciones rápidas, quizás el riesgo de un mal trato en la zona de cafetería sea demasiado alto. Para una comida planificada en el restaurante, donde parece que tanto la comida como el servicio tienen más posibilidades de ser cuidados, la experiencia podría ser mucho más satisfactoria. En definitiva, Más Real es un negocio con un gran potencial culinario, pero que necesita abordar de manera urgente y profunda sus graves y recurrentes deficiencias en el servicio al cliente para poder ofrecer una experiencia consistentemente positiva.