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Bar Mari

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33507 Riocaliente, Asturias, España
Bar
6 (2 reseñas)

Un Recuerdo al Final del Camino: La Historia del Bar Mari en Riocaliente

En la pequeña localidad de Riocaliente, en el concejo de Llanes, existió un establecimiento que, para muchos, representaba la recompensa final tras una larga caminata. Hablamos del Bar Mari, un negocio que hoy figura en los registros como cerrado permanentemente. Su historia no es la de un local de alta cocina ni la de un moderno gastrobar, sino la de un bar de pueblo, auténtico y funcional, cuya existencia estaba íntimamente ligada a una de las rutas de senderismo más conocidas de la zona. Es fundamental para cualquier visitante o curioso saber desde el principio que las puertas de este local ya no se abren, y que la información que sobrevive de él es un eco de lo que fue.

La principal característica que definía al Bar Mari era, sin duda, su ubicación estratégica. El pueblo de Riocaliente es conocido por ser el punto final de la popular ruta del "Camín Encantáu", un recorrido circular de aproximadamente 9 kilómetros que serpentea por el Valle de Ardisana, salpicado de figuras de la mitología asturiana. Después de más de dos horas de caminata, a menudo con niños, los senderistas llegaban a Riocaliente buscando un lugar para descansar, reponer fuerzas y tomar algo. El Bar Mari se erigía como esa parada casi obligatoria, un oasis al final del trayecto. Esta dependencia de la ruta turística le proporcionaba un flujo constante de clientes durante las temporadas altas, convirtiéndolo en un punto de referencia tanto para turistas como para los escasos habitantes del lugar.

El Encanto de lo Sencillo: Un Típico Bar de Pueblo

Las opiniones de quienes lo visitaron en su día lo describen de forma clara y concisa: era un "bar típico de pueblo". Esta definición, lejos de ser peyorativa, evoca una imagen muy concreta en el imaginario colectivo asturiano. Se trataba de un lugar sin grandes pretensiones, funcional y probablemente regentado por locales, donde el trato era directo y el ambiente, familiar. Un comentario destacaba que era "el que mejor oferta tiene en el pueblo", lo que sugiere que, dentro de la limitada competencia de una aldea como Riocaliente, Bar Mari se posicionaba como la opción principal o la más completa. Posiblemente, esto no se refería a una carta extensa, sino a tener lo que el caminante cansado necesitaba: una cerveza fría, un refresco, un café caliente o quizás algunas tapas sencillas y contundentes para recuperar energías.

Estos bares de pueblo son instituciones sociales que trascienden la mera hostelería. Son puntos de encuentro, de conversación y de vida comunitaria. En el caso del Bar Mari, su función era doble: servía a la comunidad local y acogía al visitante. Sin embargo, su calificación promedio, un modesto 3 sobre 5 estrellas basado en las pocas reseñas disponibles, nos indica que la experiencia era correcta, pero no excepcional. Cumplía su función sin alardes, ofreciendo un servicio adecuado que satisfacía la necesidad del momento, pero no aspiraba a ser un destino gastronómico por sí mismo. Era, en esencia, un servicio honesto y necesario al final del camino.

El Cierre Definitivo: Un Destino Común en la Asturias Rural

A pesar de su aparente buena posición, la realidad es que Bar Mari cerró sus puertas hace años. Una reseña de hace más de siete años sentenciaba su estado de forma inequívoca: "Está cerrado. Local en venta". Esta noticia, aunque triste para la memoria del lugar, no es sorprendente en el contexto de la España rural. La viabilidad de los pequeños negocios en aldeas con poca población es un desafío constante. La estacionalidad del turismo, la despoblación y la dificultad para mantener una rentabilidad durante todo el año son obstáculos inmensos.

El cierre de este bar es un reflejo de una problemática mayor que afecta a muchos bares y restaurantes en zonas rurales. Aunque su emplazamiento al final del "Camín Encantáu" le aseguraba clientela, es probable que esta no fuera suficiente para sostener el negocio durante los meses de invierno o los días de mal tiempo, cuando el flujo de senderistas disminuye drásticamente. La decisión de poner el local en venta marca el fin de una era para Riocaliente, que perdió no solo un negocio, sino un punto de servicio vital para el principal atractivo turístico de su entorno.

¿Qué queda hoy del Bar Mari?

Actualmente, quienes terminen el "Camín Encantáu" en Riocaliente encontrarán el pueblo, los hórreos y la famosa escultura de "La Castañera", pero no encontrarán el Bar Mari abierto para celebrar el final de la ruta. La estructura física del local puede que siga en pie, pero su actividad cesó, convirtiéndose en un recuerdo para quienes tuvieron la oportunidad de visitarlo. Para los nuevos visitantes, es una ausencia notable, un recordatorio de que deben planificar su avituallamiento con antelación o buscar alternativas en otros pueblos cercanos más grandes del concejo de Llanes.

el Bar Mari de Riocaliente fue un perfecto ejemplo de bar de pueblo asturiano, un negocio modesto cuya identidad y éxito relativo estaban anclados a su función como punto final de una ruta de senderismo. Su existencia fue funcional y apreciada, aunque no memorablemente destacada, como sugiere su calificación. Su cierre permanente es una pequeña crónica de los desafíos económicos de la Asturias rural y sirve como una advertencia importante para los directorios y los viajeros: es un establecimiento que ya solo vive en el recuerdo y en las antiguas reseñas de internet.

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