ANKHA
AtrásANKHA se ha consolidado como un nombre propio en el panorama gastronómico de Ferrol, situado en la céntrica Rúa Igrexa. No es un establecimiento que pase desapercibido, principalmente porque alberga en su cocina uno de los tesoros más codiciados de la ciudad: una tortilla de patatas que ha trascendido las fronteras locales para ser reconocida a nivel nacional. Sin embargo, la experiencia en este local presenta una dualidad marcada, donde una oferta culinaria notable choca, en ocasiones, con un servicio que genera opiniones muy polarizadas.
La joya de la corona: una tortilla de podio
El principal motivo por el que muchos clientes cruzan la puerta de ANKHA es, sin duda alguna, su famosa tortilla de patatas. No es una exageración afirmar que es el pilar sobre el que se sustenta gran parte de su reputación. Este plato alcanzó el estatus de celebridad al obtener la medalla de bronce en el prestigioso Campeonato de España de Tortilla de Patatas. Este reconocimiento no es fruto de la casualidad, sino de una fórmula perfeccionada por su cocinero, Samuel Curbeira, que combina ingredientes de alta calidad, como patatas agrias seleccionadas y huevos de Campomayor, con una técnica de volteo particular que evita el uso de platos para preservar su textura jugosa y forma perfecta. Para los amantes de este clásico de la gastronomía española, probarla se convierte casi en una obligación, posicionando a ANKHA como uno de los bares de tapas de referencia en la región para esta especialidad.
Más allá de la tortilla: una carta con propuestas interesantes
Aunque la tortilla acapara la mayoría de los elogios, la cocina de ANKHA demuestra tener más ases en la manga. Quienes deciden explorar otras opciones de la carta suelen encontrar gratas sorpresas. Platos como los baos de langostinos crujientes al curry son descritos como espectaculares, y las croquetas de jamón reciben halagos por su cremosidad y sabor. La calidad de la carne, como la croca de ternera o la picanha de Black Angus, también es un punto destacado por varios comensales, lo que demuestra una apuesta por el buen producto.
Un capítulo aparte merecen los postres. Las reseñas advierten de su generoso tamaño, un detalle a tener en cuenta para los menos golosos. La tarta de queso y la de dulce de leche con galleta Lotus son dos de las recomendaciones más recurrentes, calificadas como deliciosas y un broche de oro perfecto para la comida. Esta variedad convierte al local en una opción válida no solo para pinchos y tapas, sino también como uno de los bares para cenar con una propuesta completa y a un precio que, según la mayoría de las opiniones, es bastante ajustado y competitivo.
El talón de Aquiles: la inconsistencia en el servicio
Aquí es donde la experiencia en ANKHA se bifurca. Mientras la cocina parece operar con un estándar de calidad alto y consistente, el servicio en sala es el principal foco de las críticas negativas, y no son pocas. Varios clientes relatan experiencias decepcionantes marcadas por un trato que califican de borde, apático o simplemente poco profesional. Se mencionan casos de camareros que muestran una notable falta de amabilidad, como la negativa a esbozar una sonrisa, o una desatención preocupante, como tardar tiempos excesivos para cobrar una simple bebida mientras el personal conversa en la puerta con mesas por atender.
Esta irregularidad en la atención es un factor de riesgo para cualquier cliente potencial. Mientras algunos visitantes han tenido la suerte de ser atendidos por personal amable y eficiente, otros se han llevado una impresión tan negativa que han decidido marcharse antes de cenar. Esta lotería en el trato personal es, quizás, el mayor obstáculo del establecimiento. Un bar con encanto no solo se construye con buena comida, sino también con un ambiente acogedor, y es en este punto donde ANKHA muestra su mayor debilidad. La sensación de que la experiencia puede depender enteramente de qué camarero te toque esa noche es una desventaja significativa.
Detalles que restan puntos a la experiencia global
Sumado a la irregularidad del servicio, algunos clientes han señalado una serie de pequeños, pero reveladores, descuidos en la gestión del día a día. Aspectos como la organización de la terraza, donde en ocasiones no se optimiza el espacio de sombra, o el uso de manteles de papel que vuelan con el viento, denotan una falta de atención al detalle. Otros problemas mencionados incluyen menús plastificados que se derriten al sol o discrepancias de precios entre la carta digital y la física.
Incluso se han reportado inconsistencias en la disponibilidad de productos, como negar una botella de agua grande a una mesa para, poco después, servirla en la de al lado. Estos detalles, aunque menores si se toman de forma aislada, en conjunto dibujan una imagen de cierta dejadez organizativa que contrasta fuertemente con la ambición y el nivel que demuestra su cocina.
Veredicto: ¿Merece la pena la visita?
ANKHA es un local de contrastes. Por un lado, ofrece una propuesta gastronómica sólida, liderada por una de las mejores tortillas de España y secundada por una carta variada y de calidad a precios razonables. Es un lugar donde se puede comer muy bien, disfrutar de platos bien ejecutados y terminar con postres memorables. Por otro lado, el riesgo de toparse con un servicio deficiente es real y ha sido documentado por numerosos clientes. La experiencia puede variar drásticamente de excelente a frustrante. Por tanto, la recomendación sería visitar ANKHA con las expectativas ajustadas: ir por la comida, especialmente por su premiada tortilla, pero preparado para la posibilidad de que el servicio no esté a la misma altura. Si la prioridad es puramente culinaria, es una apuesta casi segura. Si se busca una experiencia redonda donde el trato y el ambiente son igual de importantes, puede ser una moneda al aire.