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Baam Oviedo

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C. Sta. Teresa de Jesús, 20, 33005 Oviedo, Asturias, España
Bar Cafetería Coctelería
8.8 (1137 reseñas)

Situado en la calle Santa Teresa de Jesús, Baam Oviedo fue durante años un punto de encuentro en la ciudad que, a día de hoy, figura como cerrado permanentemente. Este hecho marca cualquier análisis sobre su trayectoria, convirtiéndolo en un recuerdo para sus antiguos clientes y un caso de estudio sobre los factores que definen el éxito o el fracaso en el competitivo mundo de los bares. A través de las experiencias compartidas por quienes lo frecuentaron, se puede reconstruir un retrato de un local con grandes virtudes y notables defectos, una dualidad que probablemente definió su destino.

El principal atractivo de Baam residía en su versatilidad y ambiente. Concebido como un espacio para casi cualquier momento del día, se desenvolvía con soltura como una cafetería matutina, un lugar para el aperitivo o un sofisticado bar de copas nocturno. Las fotografías del local muestran una decoración moderna y cuidada, un entorno que los clientes describían como "muy bueno y agradable", con un "ambientazo" que lo convertía en una opción muy recomendable para tomar algo. Esta capacidad para atraer a distintos públicos a lo largo del día es un pilar fundamental para la viabilidad de muchos negocios de hostelería, y en este aspecto, Baam parecía haber dado en el clavo.

La excelencia en la barra: Cócteles y Cafés

Donde Baam Oviedo cosechó algunos de sus mayores elogios fue en su oferta de bebidas. Varios testimonios destacan la calidad de sus cócteles, un factor que lo posicionaba como un referente en la noche ovetense. Se menciona específicamente un Margarita servido en una pequeña jarra, un detalle que no solo demostraba generosidad en la cantidad, sino también una voluntad de diferenciarse. El mojito también recibía buenas críticas, consolidando la percepción de que la coctelería era uno de sus puntos fuertes. Más allá de la noche, el café con leche era calificado como "muy bueno", y detalles como acompañarlo de fruta y bizcocho eran muy apreciados por la clientela. Incluso se elogiaba la preparación de un buen café irlandés servido bien entrada la noche, demostrando una consistencia en la calidad de su barra a todas horas.

La otra cara de la moneda: Comida y Servicio

Sin embargo, no todo eran alabanzas. La experiencia en Baam podía ser drásticamente diferente dependiendo de qué se consumía y, sobre todo, de quién atendía. El contraste más evidente se encontraba entre la bebida y la comida. Mientras los cócteles eran un éxito, algunos de los pinchos generaban una profunda decepción. El caso más paradigmático es el de la tortilla, calificada por un cliente como de "pésima calidad" y con la sospecha de ser un producto industrial. Para un bar en España, donde la tortilla es un estándar de calidad, una crítica tan contundente es especialmente dañina y sugiere una falta de atención en un área fundamental de la oferta de tapas.

Aun más determinante que la comida fue la irregularidad del servicio. Este factor se revela como el punto más conflictivo y polarizante de la experiencia en Baam Oviedo. Las opiniones dibujan un escenario de extremos: por un lado, se habla de un camarero "atento" y de otro "señor de gafas muy agradable". Francisco Segura Blanco llegó a calificar la atención de los camareros como "genial". Pero estas experiencias positivas chocaban frontalmente con otras radicalmente opuestas. Un cliente describe el servicio en general como "un tanto seco", una falta de calidez que puede deslucir cualquier visita. Mucho más grave es el testimonio de María Curiel, quien relata haber recibido un trato "súper mal" por parte del dueño del local, una actitud que la llevó a afirmar que "no merece la pena venir". Esta es, quizás, la crítica más lapidaria que puede recibir un negocio, ya que un mal producto puede ser un error puntual, pero un mal trato desde la dirección sugiere un problema estructural en la filosofía del negocio.

El legado de un bar con dos almas

El cierre permanente de Baam Oviedo deja tras de sí la historia de un local con un potencial innegable. Su ubicación, su ambiente agradable, su accesibilidad para personas con movilidad reducida y, sobre todo, su destacada oferta de bebidas, desde el café de la mañana hasta el gin tonic de la noche, eran argumentos sólidos para haberse consolidado como uno de los bares de referencia en Oviedo. Sin embargo, su trayectoria se vio lastrada por inconsistencias críticas.

La disparidad entre la alta calidad de sus cócteles y la baja calidad de algunos de sus pinchos básicos, y la lotería de recibir un servicio excelente o uno pésimo, crearon una experiencia de cliente impredecible. En la hostelería, la confianza y la consistencia son claves, y la sensación de no saber qué esperar en cada visita es un obstáculo difícil de superar. Aunque las razones finales de su cierre no son públicas, las opiniones de sus clientes pintan el retrato de un bar que, a pesar de hacer muchas cosas bien, falló en aspectos fundamentales del cuidado al cliente y la calidad de su oferta gastronómica más sencilla.

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