Bad Company 1920
AtrásBad Company 1920 se presenta en la escena madrileña no como un simple establecimiento para beber, sino como una propuesta de inmersión total. Este local, situado cerca de la Plaza de Callao, opera bajo el concepto de speakeasy o bar clandestino, transportando a sus visitantes a la época de la Ley Seca en los Estados Unidos de los años 20. La experiencia comienza incluso antes de cruzar el umbral, ya que el acceso requiere un ritual específico: encontrar la puerta, llamar al timbre y proporcionar la contraseña correcta, que se actualiza periódicamente y se puede encontrar en su perfil de Instagram. Este primer paso ya establece un tono de exclusividad y aventura.
Una Inmersión en los Años 20
Una vez superado el acceso, la ambientación es el punto fuerte indiscutible del local. Los clientes descienden a un sótano que recrea con acierto la atmósfera de un club secreto de la Prohibición. La decoración, con su luz tenue y sus sillones de terciopelo, junto con una cuidada selección musical que a menudo recuerda a la serie 'Peaky Blinders', consigue una inmersión efectiva. El personal juega un papel crucial en esta teatralidad; los bartenders, ataviados con indumentaria de la época y portando armas de juguete, interactúan con los clientes manteniendo su personaje, lo que añade una capa de entretenimiento y originalidad que muchos visitantes destacan como fantástica. Este es, sin duda, uno de los bares temáticos más logrados de la ciudad.
La Propuesta de Coctelería
El núcleo de la oferta de Bad Company 1920 es su coctelería de autor. La carta es una obra de arte en sí misma, con creaciones que a menudo se inspiran en movimientos artísticos y personajes históricos de la época. La presentación es uno de sus aspectos más elogiados; los cócteles se sirven en recipientes ingeniosos y sorprendentes, diseñados para camuflar la bebida como si de verdad se estuviera burlando la ley. Por ejemplo, algunas bebidas se ocultan en libros, sacos de dinero o incluso en el mango de un hacha de atrezzo. La carta incluye un mapa de sabores para ayudar a los clientes a elegir según sus preferencias entre perfiles amargos, dulces, cítricos o especiados. Tragos como el "expresionista" o creaciones a base de mezcal y tepache demuestran una notable creatividad. Además de los cócteles, el bar también ofrece una selección de cervezas y vinos, y una pequeña carta de comida con opciones como pollo frito o perritos calientes para acompañar la bebida.
Aspectos a Tener en Cuenta Antes de Visitar
A pesar de sus numerosas virtudes, existen ciertos aspectos que los potenciales clientes deberían considerar. La ubicación en un sótano, esencial para la atmósfera de bar clandestino, puede resultar en un ambiente que algunos perciben como "encerrado" o falto de ventilación. Una opinión aislada menciona que el local no olía especialmente bien, un detalle que podría ser importante para personas sensibles a los olores. Al ser un espacio subterráneo y de dimensiones reducidas, no cuenta con acceso para sillas de ruedas, un factor limitante importante.
En cuanto a la oferta, aunque la mayoría de las opiniones alaban la creatividad y calidad de los bares de cócteles como este, el paladar es subjetivo. Algún visitante ha señalado que, a pesar de la espectacular presentación, el sabor de los cócteles no le resultó impresionante. Es un recordatorio de que la experiencia, aunque muy positiva para la mayoría, puede no cumplir las expectativas de todos por igual. Por otro lado, la popularidad del local es un arma de doble filo. Es habitual encontrar cola en la puerta, especialmente durante los fines de semana, lo que puede implicar un tiempo de espera. Por ello, se recomienda encarecidamente hacer una reserva previa a través de su cuenta de Instagram para asegurar la entrada y evitar decepciones.
¿Para Quién es Bad Company 1920?
Este establecimiento es ideal para quienes buscan más que una simple copa. Es una opción excelente para una cita diferente, siendo uno de los bares para ir en pareja más originales, o para sorprender a amigos que disfruten de las experiencias inmersivas. El ambiente, con una música a un volumen que permite la conversación, lo convierte en uno de esos bares para conversar sin necesidad de gritar. Sin embargo, puede no ser la mejor elección para alguien que busque un lugar espacioso y abierto, o para quien simplemente desee tomar algo rápido sin la parafernalia del acceso y la temática. La valoración general es excepcionalmente alta, lo que indica que la mayoría de los clientes salen satisfechos, considerando que la experiencia justifica tanto el precio, que ronda los 12€ por cóctel, como el esfuerzo de entrar en este particular túnel del tiempo.