Bar Al Norte
AtrásBar Al Norte se presenta como uno de los bares en Gijón que apuestan por la cocina tradicional asturiana. Sin embargo, la experiencia que ofrece a sus comensales es notablemente inconsistente, generando un abanico de opiniones que van desde la satisfacción hasta la decepción más absoluta. Esta polarización se refleja directamente en su calificación general, que se sitúa en un modesto 2.7 sobre 5 con base en más de 350 valoraciones, una cifra que invita a analizar en detalle qué pueden esperar los clientes.
El establecimiento cuenta con una oferta centrada en platos emblemáticos de la comida asturiana. Entre sus propuestas se encuentran fabada, pulpo, rabas y entrecot, platos que cualquier visitante que busca dónde comer en Gijón esperaría encontrar. Además, ofrece un menú por 25€ que algunos clientes han valorado positivamente, considerándolo una opción correcta para degustar la gastronomía local sin grandes pretensiones. Las raciones, según varias opiniones, tienen un tamaño adecuado, asegurando que nadie se quede con hambre.
Una experiencia de contrastes: el servicio y la comida
Uno de los puntos más conflictivos de Bar Al Norte es la irregularidad tanto en la calidad de su comida como en el trato recibido. Por un lado, hay clientes que describen al personal de servicio, particularmente a las camareras, como excelentes y muy correctos, capaces de manejar el comedor con profesionalidad incluso en momentos de alta afluencia. No obstante, esta percepción positiva choca frontalmente con las críticas dirigidas hacia una figura que parece ser el dueño, descrito como una persona con un trato "borde" que llega a incomodar y espantar a la clientela potencial.
Esta dualidad se traslada a la cocina. Mientras algunos comensales califican la comida como "más que correcta" y "rica", otros relatan experiencias francamente negativas. Los problemas de calidad parecen ser recurrentes en ciertos platos:
- El Entrecot: Ha sido duramente criticado, con comentarios que sugieren un cambio de proveedor de carne. Un cliente afirmó que era imposible terminarlo, describiendo una pieza de mala calidad.
- Las Rabas: Otro punto de discordia. Una reseña específica menciona que las rabas sabían a cachopo, un indicativo de que el aceite de la freidora podría no estar en las mejores condiciones o se utiliza para distintos productos, una práctica poco recomendable. El precio de 20€ por esta ración agrava la insatisfacción.
- El Pulpo: Aunque no tan criticado, un cliente señaló que su corte era poco habitual y que la preparación de aceite y pimentón no tenía el sabor esperado, dejando una impresión mediocre.
En el lado positivo, la fabada parece tener una mejor acogida, siendo descrita como "no estaba mal" y no excesivamente grasienta, cumpliendo con las expectativas de un plato tan representativo. A pesar de ello, la sensación general es que la calidad es una lotería.
Aspectos a mejorar y puntos fuertes
Un detalle que no pasa desapercibido, especialmente para los conocedores de la cultura local, es la ausencia de sidra incluida en el menú. Para un establecimiento que se enmarca dentro de las opciones de tapas y raciones y sidrerías en Gijón, esta omisión es un punto negativo considerable. La sidra es más que una bebida en Asturias; es un pilar de su identidad gastronómica.
Lo positivo:
- Personal de sala amable: Varios comentarios destacan la buena labor de los camareros.
- Ubicación céntrica: Su localización lo convierte en una opción accesible.
- Menú del día con precio fijo: La opción de un menú por 25€ atrae a quienes buscan una comida tradicional sin sorpresas en la cuenta.
- Terraza disponible: Cuenta con espacio exterior con estufas, un plus para quienes prefieren comer al aire libre.
Lo negativo:
- Calidad de la comida muy inconsistente: La experiencia puede variar drásticamente de un plato a otro y de un día para otro.
- Actitud de la gerencia: El trato de uno de los responsables parece ser un problema recurrente que afecta la experiencia del cliente.
- Relación calidad-precio cuestionable: Pagar precios elevados, como 69€ por una comida deficiente, genera una gran frustración.
- Falta de sidra en el menú: Un detalle cultural y gastronómico importante que se echa en falta.
En definitiva, visitar Bar Al Norte es una apuesta arriesgada. Es posible encontrar una comida tradicional decente a un precio razonable, servida por un personal atento. Sin embargo, el riesgo de toparse con platos mal ejecutados, precios que no se corresponden con la calidad ofrecida y un trato poco agradable por parte de la dirección es igualmente alto. Los potenciales clientes deben ser conscientes de esta dualidad y valorar si están dispuestos a correr el riesgo.