Bar Casa Amable
AtrásBar Casa Amable no es simplemente un establecimiento más en Dos Hermanas; es una institución que ha resistido el paso del tiempo, preservando la esencia de la cocina tradicional sevillana. Fundado el 7 de junio de 1966 por Amable Ballesteros, un zamorano que se asentó en la localidad, este bar ha logrado convertirse en una parada obligatoria para quienes buscan sabores auténticos y un ambiente genuino. Hoy en día, su hijo Julián Ballesteros continúa el legado, manteniendo vivas las recetas que dieron fama al lugar y convirtiéndolo en un refugio contra la homogeneización de la oferta gastronómica.
Una fortaleza anclada en la tradición
El principal atractivo de Casa Amable reside en su inquebrantable compromiso con la cocina de siempre. En un panorama donde proliferan los "gastrobars" con propuestas minimalistas, este local se enorgullece de ofrecer tapas contundentes, sabrosas y elaboradas con la misma dedicación de hace más de medio siglo. Los clientes habituales y los nuevos visitantes coinciden en que aquí se viene a disfrutar de la "magia en la cocina" y del "sabor a cocina tradicional". Esta autenticidad es, sin duda, su mayor virtud.
Los platos estrella que definen una visita
Hablar de Casa Amable es hablar de sus tapas icónicas, recetas heredadas por Julián de su padre Amable. Cualquiera que visite este bar de tapas tiene una lista casi obligada de platos que probar:
- La tortilla de jamón: Mencionada repetidamente por los clientes como un plato indispensable, se destaca por su jugosidad y sabor casero. Es la tapa que no se puede concebir visitar el bar sin pedir.
- Lomo con tomate: Considerado otro de los pilares de su cocina, este guiso es elogiado por su elaboración tradicional y su sabor profundo. Es una de las recetas originales que dieron fama al local.
- Lengua en salsa: Un plato para los más atrevidos y amantes de la casquería, preparado con una receta que ha pasado de generación en generación.
- Hígado en salsa y carne con tomate: Completan el repertorio de guisos clásicos que transportan a la cocina de antaño, ricos en sabor y perfectos para acompañar con pan.
Además de estos clásicos, el bar también ofrece desayunos, destacando la carne mechada de elaboración propia, y otras especialidades como la sangre encebollada o los calamares a la riojana, que Julián ha introducido manteniendo siempre el sello tradicional. Todo esto se ofrece a "precios populares", lo que lo convierte en un destino ideal para un tapeo frecuente, económico y de alta calidad.
Aspectos a considerar antes de ir
Si bien sus puntos fuertes son claros, es importante entender la propuesta de Casa Amable para no llevarse una idea equivocada. Su encanto reside precisamente en lo que para otros podría ser una desventaja. El local es pequeño, centrado en su barra y con apenas unas pocas mesas en el exterior, lo que puede dificultar encontrar sitio en horas punta. Su decoración y ambiente son los de un bar de barrio de toda la vida, con detalles como apuntar la cuenta con tiza en el mostrador, algo que lo aleja de los estándares modernos.
Aquellos que busquen una carta extensa, cócteles de autor o una estética vanguardista no lo encontrarán aquí. Casa Amable se centra en hacer excepcionalmente bien un repertorio concreto de platos. Tampoco ofrece servicios modernos como el reparto a domicilio, ya que su filosofía está ligada a la experiencia en el local. Su horario también es particular, con cierres a media tarde los miércoles y domingos, algo a tener en cuenta al planificar la visita.
Un legado reconocido
La historia del edificio se remonta al siglo XIX, cuando funcionaba como una fonda llamada 'Jesús del Gran Poder'. Desde que la familia Ballesteros lo tomó en 1966, el lugar se ha convertido en una pieza clave de la historia hostelera de Dos Hermanas, reconocido incluso con premios como el de la Asociación Cultural Gastronómica 'Salmedina' por su buen hacer y por ser un referente en la ciudad. Es un negocio familiar en el sentido más puro, donde Julián, con la ayuda de su mujer, mantiene vivo el espíritu original sin congelados ni atajos, solo producto fresco y recetas probadas.
En definitiva, visitar Bar Casa Amable es una decisión consciente. Es elegir la tradición sobre la tendencia, el sabor sobre la presentación y la cercanía sobre la formalidad. Es un lugar perfecto para quienes valoran la historia, un buen guiso y la sensación de estar en uno de esos bares que, como bien dicen sus clientes, ya quedan pocos.