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Bar de Leorio

Bar de Leorio

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Cam. del Sabeletu, 50, Periurbano - Rural, 33390 Gijón, Asturias, España
Bar
9 (541 reseñas)

El Bar de Leorio se presenta como una de esas propuestas gastronómicas que genera opiniones fuertemente divididas. Asentado en el Camino del Sabeletu, en la zona periurbana de Gijón, este establecimiento ha labrado una reputación que se debate entre la excelencia de su cocina casera y episodios de calidad que han puesto en alerta a algunos de sus comensales. No es el típico bar de tapas del centro, sino más bien un destino para quienes buscan raciones contundentes y sabores tradicionales asturianos en un entorno más rústico y alejado del bullicio urbano.

La Cara Amable: Raciones Abundantes y Sabor Casero

Quienes defienden al Bar de Leorio lo hacen con argumentos sólidos, centrados principalmente en la calidad y cantidad de su oferta culinaria. El plato estrella, y motivo de peregrinación para muchos, es su cachopo. Las reseñas lo describen de forma consistente como “enorme” e “increíblemente bueno”, destacando que es una de las especialidades de la casa. Este plato, un emblema de la gastronomía asturiana, parece cumplir con las expectativas más altas, ofreciendo un tamaño generoso y un sabor que invita a repetir y a recomendarlo.

Más allá del cachopo, la propuesta de comida casera es otro de sus grandes atractivos. Platos como la fabada son a menudo elogiados por ser contundentes y sabrosos, al igual que la ternera guisada o la lubina, que forman parte de un competitivo menú del día. Con un precio que ronda los 13,50 €, este menú incluye un pequeño entrante y dos platos a elegir, lo que muchos consideran una excelente relación calidad-precio. Es una opción muy popular para comer barato sin sacrificar el sabor auténtico de la cocina local. La sangría de sidra y una buena selección de quesos también figuran entre los productos mejor valorados por la clientela habitual.

El ambiente y el servicio son otros dos pilares que sostienen la buena fama del local. Varios clientes lo describen como un lugar perfecto para la “desconexión”, un espacio donde disfrutar de una comida sin prisas. La atención del personal es frecuentemente calificada como “inmejorable” y “encantadora”, con menciones específicas a una de las responsables, Eva, cuya amabilidad parece dejar una impresión muy positiva. Este trato cercano y familiar contribuye a crear una atmósfera acogedora que hace que muchos se sientan como en casa, convirtiendo al Bar de Leorio en su bar-restaurante de referencia para ocasiones especiales o simplemente para disfrutar de un buen rato.

La Sombra de la Duda: Incidentes Graves en la Cocina

Sin embargo, no todo son elogios para este establecimiento. Una serie de críticas muy serias, concentradas en un período de tiempo concreto, arrojan una sombra preocupante sobre sus estándares de calidad y control sanitario. Varios comensales reportaron una experiencia extremadamente desagradable relacionada, irónicamente, con uno de sus platos más emblemáticos: la fabada. Según sus testimonios, encontraron gusanos en la morcilla que acompañaba al plato. Este tipo de incidente es, para cualquier negocio de hostelería, una falta de máxima gravedad que va más allá de un simple error en la cocina.

Lo que agrava la situación, según los afectados, fue la gestión posterior del problema. Aunque la encargada ofreció explicaciones, los clientes sintieron que la respuesta fue insuficiente, ya que no se ofreció ningún tipo de compensación, como un descuento en la cuenta final. Esta falta de resolución satisfactoria dejó una sensación de desatención y agravó el mal trago inicial. La confianza, una vez rota, es difícil de recuperar, y estos clientes afirmaron categóricamente que no volverían.

A este grave problema se suman otras quejas sobre la irregularidad en la calidad de la oferta. La tarta de la abuela, un postre casero por excelencia, fue descrita en estas mismas reseñas como “rancia”, con una crema pastelera de sabor extraño. Otro cliente, aunque en general satisfecho con el menú, señaló que los postres eran demasiado sencillos en comparación con la contundencia de los platos principales. Esta inconsistencia sugiere que, si bien algunos platos como el cachopo parecen mantener un nivel de excelencia constante, otros pueden no estar a la misma altura, generando una experiencia desigual dependiendo del día y de la elección del menú.

Un Balance Final para el Potencial Cliente

Visitar el Bar de Leorio implica, por tanto, sopesar cuidadosamente sus pros y sus contras. Por un lado, se encuentra un establecimiento con un encanto rústico, que ofrece una de las versiones más aclamadas del cachopo en Gijón y un menú del día con una relación cantidad-precio difícil de superar. Es un lugar donde las tapas y raciones son generosas y el trato es cercano, ideal para una comida informal y contundente.

Por otro lado, las graves denuncias sobre la salubridad de su fabada son un factor que no puede ser ignorado. Aunque puedan tratarse de incidentes aislados, la naturaleza del problema es lo suficientemente seria como para generar una desconfianza legítima. La experiencia de un cliente puede variar drásticamente, pasando de una comida memorable a una experiencia profundamente negativa. La recomendación de reservar mesa, dada su popularidad, sigue vigente, pero los potenciales visitantes deben ser conscientes de la dualidad de opiniones que este bar genera. La decisión final dependerá del apetito por el riesgo de cada uno frente a la promesa de un festín asturiano a buen precio.

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