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Bar el Miramar

Bar el Miramar

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33969 San Martín del Rey Aurelio, Asturias, España
Bar
9.4 (124 reseñas)

En Blimea, junto al puente de hierro que cruza el río Nalón, se encuentra el Bar el Miramar, un establecimiento que se ha ganado a pulso una reputación formidable entre locales y visitantes. No es un local moderno ni busca seguir las últimas tendencias gastronómicas; su propuesta es mucho más honesta y directa. Es lo que en Asturias se conoce como un "chigre de los de antes", un lugar donde la autenticidad, el trato cercano y la calidad del producto son los pilares fundamentales. Con una valoración casi perfecta de 4.7 sobre 5, basada en cerca de un centenar de opiniones, queda claro que su fórmula funciona, y muy bien.

La excelencia de una carta corta pero contundente

Uno de los aspectos más elogiados del Bar el Miramar es su enfoque en la calidad sobre la cantidad. La carta no es extensa, pero cada plato que sale de su cocina está ejecutado con maestría. Los clientes habituales saben a lo que van: a disfrutar de algunas de las mejores raciones generosas de la zona. Dos productos brillan con luz propia y son mencionados en casi todas las reseñas: el pulpo y los calamares.

El pulpo, servido en raciones abundantes perfectas para compartir, es descrito como tierno y sabroso, un plato que por sí solo justifica la visita. Los calamares de potera, por su parte, son catalogados como "de los mejores", destacando esa frescura y sabor que solo el producto de calidad puede ofrecer. No se trata de simples calamares fritos, sino de una experiencia que evoca el sabor del mar. Otro de los platos estrella es el lacón, alabado por su punto exacto de cocción y su excelente sabor. Para quienes deseen una experiencia completa, se recomienda llamar con antelación y reservar el pulpo entero, una opción ideal para grupos.

Más allá de los clásicos: sorpresas dulces

Aunque la fama se la llevan sus platos salados, el Miramar también guarda ases bajo la manga en el apartado de postres. La tarta de queso asturianos ha sorprendido a más de un comensal, descrita como "riquísima" y el broche de oro perfecto para una comida memorable. Esta apuesta por la comida casera se extiende hasta el final de la experiencia, consolidando la sensación de estar comiendo en un lugar donde cada detalle se cuida con esmero.

Un ambiente que transporta a otra época

El Bar el Miramar es la antítesis de un local impersonal. Es un lugar pequeño, acogedor y genuino, un verdadero bar de tapas con un ambiente tradicional. Un cliente lo define perfectamente al advertir: "Ojo esto no es Oviedo ni Gijón. Ni esto es pigilandia". Esta declaración es clave para entender la filosofía del lugar. Quien busque lujos o una decoración de diseño, se ha equivocado de sitio. Quien busque uno de esos bares con encanto real, de los que quedan pocos, ha encontrado un diamante en bruto. El trato personal, con menciones especiales a la amabilidad de su personal como Javier, hace que los clientes se sientan como en casa, un factor que sin duda contribuye a las altísimas valoraciones.

Aspectos a tener muy en cuenta antes de visitar

A pesar de sus innumerables virtudes, el Bar el Miramar tiene particularidades que es crucial conocer para evitar sorpresas desagradables. La más importante, y repetida por varios usuarios, es su política de pagos: no se aceptan tarjetas de crédito. El método de pago es exclusivamente en efectivo, o como un cliente lo llama con humor, "MasterCASH". En la era digital, esta es una limitación significativa y el principal punto negativo a destacar. Es imprescindible ir preparado con dinero en metálico para poder disfrutar de la experiencia sin contratiempos.

Otra consideración importante es el tamaño del local. Al ser un bar pequeño, puede llenarse con facilidad, especialmente durante los fines de semana. Por ello, es altamente recomendable llamar para reservar, sobre todo si se acude en grupo o con la intención de probar platos específicos como el pulpo entero. Su horario de cierre es bastante amplio, extendiéndose hasta la 01:30 los fines de semana, pero cierra los martes por descanso.

Veredicto final: ¿Merece la pena el Bar el Miramar?

La respuesta es un sí rotundo, pero con matices. Este no es un bar para todo el mundo, y ahí reside parte de su encanto. Es el destino perfecto para quienes buscan dónde comer bien y barato, para los amantes de la comida casera de verdad y para aquellos que valoran un trato humano y un ambiente auténtico por encima del lujo. Es, sin duda, uno de los mejores bares de la comarca para disfrutar de tapas y raciones de marisco de primera calidad. Sin embargo, si eres de los que no llevan efectivo encima o prefieres espacios más amplios y modernos, quizás debas considerar otras opciones. Para todos los demás, el Bar el Miramar es una parada obligatoria, un tesoro gastronómico que demuestra que, a veces, la fórmula más sencilla es la más exitosa.

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