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Bar La Canilla

Bar La Canilla

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Manuel Calvo Kalea, 14, 48920 Portugalete, Bizkaia, España
Bar
8.4 (197 reseñas)

Ubicado a escasos metros del icónico Puente Colgante de Portugalete, el Bar La Canilla se presenta como un bar de barrio con una propuesta que genera opiniones notablemente divididas. Para algunos, es un establecimiento capaz de ofrecer experiencias culinarias memorables y un trato cercano, mientras que para otros, representa una fuente de frustración debido a un servicio deficiente y prácticas cuestionables. Este análisis desglosa las dos caras de un mismo negocio para que los potenciales clientes sepan a qué atenerse.

Una joya oculta para comidas concertadas

El punto más fuerte de La Canilla parece residir en su capacidad para organizar comidas para grupos pequeños bajo encargo. Una de las experiencias más positivas relatadas por clientes detalla un menú cerrado para diez personas que resultó ser un éxito rotundo. En esta ocasión, los comensales disfrutaron de entrantes variados como espárragos, croquetas de jamón, pimientos asados con anchoa y merluza rebozada. El plato principal, un cochinillo, fue descrito como excelente y el broche final lo puso una sabrosa tarta de queso. Este tipo de servicio, gestionado directamente con el personal, sugiere que el bar tiene un potencial considerable para quienes buscan bares para comer de forma planificada, ofreciendo una calidad que sorprende en un local de su categoría y precio (marcado como económico).

Además de la comida, el trato recibido en estas circunstancias ha sido elogiado. Se menciona un servicio atento y dispensado por "Ana y su compañera", lo que indica que, con el equipo adecuado, la atención al cliente puede ser muy satisfactoria. Otro testimonio refuerza esta idea, describiendo a las camareras como "geniales" y amables incluso en momentos de mucho trabajo, como durante la celebración de La Gabarra. Se destaca también la figura de "la abuela", calificada como un "auténtico amor", lo que añade una capa de calidez y ambiente familiar que muchos clientes valoran al tomar algo.

Los riesgos de una visita improvisada: servicio y profesionalidad en entredicho

Lamentablemente, la cara opuesta de La Canilla es mucho menos amable y parece manifestarse con frecuencia en visitas no planificadas. Las críticas más severas se centran en dos áreas principales: la calidad del servicio y la higiene. Varios clientes han reportado un trato despótico y grosero por parte de alguna camarera, con actitudes que denotan una total falta de interés por el bienestar del cliente. Un caso particularmente grave involucra la solicitud de cambio de una copa de cerveza visiblemente sucia, que fue reemplazada por otra en peores condiciones y sin mediar disculpa alguna. Este tipo de incidentes, además de ser inaceptables, han llevado a algunos a señalar que mientras los bares de los alrededores están llenos, este a menudo permanece vacío.

Otro aspecto negativo recurrente es la lentitud del servicio. Un comentario sarcástico sobre el tiempo de espera para unas patatas sugiere que la agilidad no es el punto fuerte de la cocina en el día a día. A estos problemas se suma una controversia significativa en torno a los métodos de pago. Un cliente relató cómo el personal intentó obligarle a pagar en efectivo una cuenta de 7,40 €, argumentando de forma poco profesional sobre las comisiones bancarias y haciendo comentarios inapropiados sobre la declaración de impuestos a Hacienda. Esta presión para evitar el pago con tarjeta no solo es incómoda, sino que genera una gran desconfianza.

¿Vale la pena visitar Bar La Canilla?

Visitar el Bar La Canilla es, a todas luces, una experiencia impredecible. Por un lado, existe la posibilidad de disfrutar de una comida casera excepcional, especialmente si se planifica con antelación para un grupo. El potencial está ahí, con platos como el cochinillo y un ambiente que a veces puede ser familiar y acogedor. Es una opción a considerar dentro de los bares de tapas de la zona si se busca algo específico y se contacta previamente.

Por otro lado, el cliente que acude de manera espontánea a tomar una cerveza o un vino se arriesga a encontrar un servicio lento y desagradable, problemas de higiene y prácticas comerciales poco transparentes. La inconsistencia es su mayor debilidad. La decisión de entrar en este bar depende del riesgo que cada uno esté dispuesto a asumir: se puede encontrar uno de los mejores bares para una comida concertada o una de las peores experiencias de servicio en Portugalete.

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