Bar La Plaça
AtrásUbicado en la Plaça Sant Josep de Carcaixent, el Bar La Plaça se presenta como un establecimiento con una doble identidad que conviene aclarar desde el principio. Conocido también por muchos como Asador de l'Horta, este local ha generado una reputación sólida, especialmente entre los aficionados a la cultura del almuerzo valenciano. Su propuesta se centra en una cocina directa, sin artificios, donde la calidad del producto y la generosidad en las raciones son las protagonistas, todo ello enmarcado en un rango de precios notablemente accesible.
La especialidad de la casa: Almuerzos y brasas
El punto fuerte que define a este bar es, sin duda, su oferta de almuerzos, conocidos popularmente como "esmorzars". Lejos de ser un simple tentempié, aquí el almuerzo es un ritual contundente. La opción más aclamada por los clientes es la "torrà", una parrillada de carnes a la brasa que se sirve en formatos generosos. Una de sus versiones más populares incluye entrecot de calidad, acompañado de patatas, huevo, ensalada y los tradicionales cacaos, además de la bebida y un "cremaet" para finalizar. Esta fórmula, con un precio que ronda los 18 euros, es frecuentemente citada por su excelente relación cantidad-calidad-precio, dejando a los comensales más que satisfechos.
Más allá del entrecot, la carta de brasas se extiende a otras especialidades muy recomendadas por la clientela habitual. Platos como el secreto ibérico o el sepionet a la plancha también reciben elogios, consolidando al local como un referente para quienes buscan bares de tapas y raciones con sabor auténtico. Los embutidos y la carne, en general, son de una calidad destacable, lo que demuestra un cuidado en la selección de la materia prima. Es un lugar al que, como bien aconsejan algunos de sus visitantes, conviene acudir con bastante apetito.
El arte del Cremaet y las bebidas
Ningún almuerzo valenciano que se precie está completo sin un buen café, y en Bar La Plaça parecen tomarse esto muy en serio. El "cremaet" de la casa es consistentemente calificado como increíble, una preparación de café con ron quemado que pone el broche de oro a la comida. Incluso su "carajillo" es mencionado como una opción que merece la pena probar por su cuidada presentación y sabor. Para quienes no buscan una comida completa, el local también funciona como un punto de encuentro para tomar una cerveza o unas copas en un ambiente relajado y distendido.
Servicio y ambiente: Un trato cercano
Un aspecto que se repite constantemente en las valoraciones de los clientes es la calidad del servicio. El personal es descrito como "súper amable" y atento, haciendo que la experiencia sea agradable y cercana. Este trato familiar, combinado con la eficiencia en el servicio, contribuye a que muchos clientes se conviertan en habituales y no duden en repetir. El ambiente general es el de un bar tradicional, un lugar tranquilo y sin pretensiones, ideal para conversar con amigos mientras se disfruta de buena comida o una bebida.
Un punto a considerar: ¿Comida o solo copas?
A pesar de la abrumadora evidencia que posiciona a Bar La Plaça como un destino gastronómico, especialmente para los almuerzos, existe una pequeña discrepancia en las opiniones que merece ser mencionada. Un cliente señaló que en el local no se servían comidas, describiéndolo únicamente como un lugar para beber algo. Esta opinión contrasta fuertemente con la mayoría de las experiencias. La explicación más plausible es que la cocina del asador opere en un horario específico, centrado en el servicio de almuerzos y, posiblemente, cenas. Fuera de ese horario, es probable que el establecimiento funcione exclusivamente como un bar de copas. Por lo tanto, para evitar cualquier malentendido, es muy recomendable que los potenciales clientes que deseen comer confirmen previamente los horarios de la cocina.
En definitiva, Bar La Plaça o Asador de l'Horta se erige como una opción muy sólida en Carcaixent para quienes valoran la comida casera, las raciones abundantes y un precio justo. Su especialización en carnes a la brasa y su maestría con el "cremaet" lo convierten en una parada casi obligatoria para los amantes del buen almuerzo, siempre y cuando se tenga en cuenta la posible variabilidad en los horarios de su cocina.