Bar Picantón l Tapas Sevilla
AtrásUbicado en la céntrica Calle Cuna, el Bar Picantón se presenta como una propuesta ambiciosa del Grupo Perro Viejo, buscando un lugar destacado entre los bares en Sevilla. Su concepto gira en torno a las brasas, con el pollo asado como protagonista principal, todo ello en un emblemático edificio del siglo XIX rehabilitado. Sin embargo, la experiencia que ofrece este establecimiento es un relato de contrastes, donde conviven aciertos notables con fallos que empañan el resultado final, generando opiniones muy divididas entre sus visitantes.
El Espacio: Ambición Arquitectónica vs. Calidez
A primera vista, Picantón impresiona. La fachada y el diseño interior, que giran en torno a un gran patio central con una parrilla de cinco metros a la vista, denotan una inversión y un cuidado estético considerables. El local es espacioso, con capacidad para más de cien comensales, múltiples reservados y grandes mesas, lo que lo convierte en una opción aparentemente ideal para grupos grandes que buscan un lugar para cenar en Sevilla. No obstante, esta amplitud es precisamente uno de sus puntos débiles según algunos clientes. La sensación descrita es la de un lugar "inhóspito", "vacío" e "impersonal", donde la grandiosidad del espacio no se traduce en un ambiente acogedor. Mientras que para algunos es un lugar perfecto para reuniones familiares o de amigos, para otros, la falta de calidez y una atmósfera que puede sentirse "mecánica y distante" le resta puntos a la experiencia global.
La Propuesta Gastronómica: Entre la Fusión y la Confusión
La carta de Picantón apuesta por una cocina de fusión, combinando la tradición de las brasas con influencias internacionales. El nombre del local no engaña, y su especialidad, el pollo tomatero marinado y asado a la perfección en hornos de carbón, es frecuentemente elogiado. Muchos comensales destacan lo tierno y jugoso de este plato. Además, hay otras creaciones que reciben aplausos, como las bravas coreanas, la ensalada tibia de tomates braseados o las setas "anticucho". Un detalle recurrente, incluso en las críticas más negativas, es la calidad de las salsas, que parecen ser un punto fuerte y consistente de la cocina.
Sin embargo, la ejecución en la cocina parece ser irregular. Para un restaurante que se autodenomina de fusión, varios clientes han señalado que la variedad de la carta es sorprendentemente limitada, con pocas opciones si los platos principales no son del agrado del comensal. Los fallos reportados son significativos:
- Inconsistencia en el plato estrella: Se han reportado casos de pollo tomatero servido crudo en su interior o llegando frío a la mesa, un error grave para la especialidad de la casa.
- Platos fallidos: Elaboraciones como el "tomate a la brasa", descrito por un cliente como simples tomates cherry sin tratar, o las "costillas de maíz", calificadas como duras y difíciles de comer, siembran dudas sobre la consistencia de la oferta.
- Presentación y temperatura: Quejas sobre rollitos de pollo que llegan fríos y con una presentación deficiente se suman a la lista de posibles decepciones.
Por otro lado, el postre parece ser un punto de redención. La "torrija con ganache de chocolate y crema de dulce de leche" es descrita como un "must" que no hay que saltarse, destacando por su sabor y tamaño. Aunque, de nuevo, la inconsistencia ataca, con testimonios de haberla recibido sin todos sus ingredientes, como el dulce de leche.
Servicio y Detalles que Marcan la Diferencia
El servicio es otro de los campos donde Picantón muestra sus dos caras. Hay quienes lo describen como atento y amable, contribuyendo a una velada placentera. Pero son más frecuentes las críticas que apuntan a una lentitud notable, especialmente para servir las primeras bebidas o cuando el local está congestionado. Esta demora, unida a una atención a veces impersonal, puede afectar negativamente la percepción general.
Pequeños detalles también generan fricción. Un punto muy criticado es el cobro de 1,80 € por persona por el servicio de pan, que consiste en una pequeña rebanada y una bolsa de picos, un precio considerado excesivo por muchos y que "rompe el equilibrio" de la cuenta final. Asimismo, se han mencionado descuidos en la limpieza, como suelos descuidados o telarañas en las lámparas, y la ausencia de elementos básicos como salvamanteles individuales, detalles que desentonan con la cuidada estética del local.
¿Merece la Pena Visitar este Bar de Tapas?
Bar Picantón es un establecimiento con un enorme potencial. Su ubicación, su imponente diseño y una propuesta gastronómica con ideas creativas lo posicionan como un actor relevante en la escena de tapas y raciones de Sevilla. Es una opción válida para grupos grandes por su amplitud y la posibilidad de reservar. Sin embargo, los potenciales clientes deben ser conscientes de que la experiencia puede ser una lotería. Se arriesgan a encontrar un servicio lento, platos irregularmente ejecutados y detalles que merman la relación calidad-precio. Si la cocina acierta y el servicio está a la altura, la visita puede ser muy satisfactoria. Pero si la balanza se inclina hacia el lado de los fallos, es probable que la sensación sea de una oportunidad perdida. Es un lugar de contrastes, un bar céntrico que puede ofrecer una gran comida o una experiencia para olvidar.