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Bar Restaurant Can Guix

Bar Restaurant Can Guix

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Carrer de Camil Mulleras, 3, 5, 17800 Olot, Girona, España
Bar Restaurante Restaurante mediterráneo
8.8 (3497 reseñas)

Can Guix: Un bastión de la cocina casera con precios de otra época

El Bar Restaurant Can Guix no es un establecimiento que busque impresionar con decoraciones modernas o técnicas culinarias de vanguardia. En su lugar, se ha consolidado como una institución en Olot por mantenerse fiel a una fórmula que parece desafiar el paso del tiempo: cocina tradicional catalana, platos abundantes y precios que muchos creían extintos. Con más de 50 años de historia y regentado por la familia Parerols, este local es una referencia para quienes buscan una experiencia auténtica, casi como comer en casa de la abuela.

La propuesta gastronómica de Can Guix es un homenaje a la comida casera y a los sabores de siempre. Aquí, el menú se compone de platos de cuchara y recetas de "chup-chup" que reconfortan el alma. Entre sus especialidades más celebradas se encuentran el estofado de ternera, calamares rebozados caseros y las tostadas con "esqueixada de bacallà". La carta es extensa y variada, ofreciendo desde "fesols amb botifarra esparracada" hasta albóndigas con guisantes, platos que evocan una cocina sin artificios, centrada en la calidad del producto y la cocción lenta. Los postres no se quedan atrás, siendo la crema catalana, a menudo servida tibia, y el helado de turrón con ratafía algunas de las opciones más recomendadas por los comensales habituales.

El factor precio: un viaje al pasado

Si hay algo que define a Can Guix y lo convierte en un fenómeno, son sus precios. Comer a la carta por menos de 15 euros por persona es la norma, no la excepción. Las reseñas de clientes reflejan un asombro constante: sopas por 2€, platos del día por 3,50€ o una comida completa para dos personas, incluyendo primero, segundo, postre y bebida, por alrededor de 34€. Esta política de precios tan ajustados convierte al bar restaurante en una opción accesible para todos los públicos, desde estudiantes a trabajadores, manteniendo la filosofía de que comer bien no debe ser un lujo. Es, sin duda, un lugar ideal para comer barato sin sacrificar la sensación de una comida sustanciosa y bien preparada.

El alma del local y el ambiente

El corazón de Can Guix es, sin lugar a dudas, la señora Mercè Colomer. Su figura es legendaria entre los clientes. No solo es la cocinera, sino que también toma las comandas de memoria, sin necesidad de apuntar nada, y calcula la cuenta final de carrerilla. Esta habilidad, que incluso fue destacada en programas de televisión, aporta un toque personal y único a la experiencia. El ambiente es el de un bar de tapas y fonda de toda la vida: familiar, bullicioso y sin pretensiones. No esperes un servicio formal ni un entorno sofisticado; la autenticidad y el trato cercano son sus señas de identidad.

Aspectos a tener en cuenta antes de visitar

A pesar de sus numerosas virtudes, una visita a Can Guix requiere cierta planificación y paciencia. Es fundamental conocer sus particularidades para evitar sorpresas y disfrutar plenamente de la experiencia.

  • Sin reservas: El restaurante no acepta reservas. En horas punta, es habitual encontrar cola. El sistema consiste en apuntarse en una libreta y esperar a que te llamen. Por ello, se recomienda ir temprano o sin prisa.
  • Solo pago en efectivo: Este es uno de los puntos más importantes. Can Guix no acepta tarjetas de crédito. Es imprescindible llevar dinero en efectivo para abonar la cuenta, una práctica que va en línea con su carácter tradicional.
  • El ritmo del servicio: La velocidad no es su punto fuerte. El servicio puede ser pausado, especialmente a la hora de pedir la cuenta. Algunos clientes han reportado esperas prolongadas para pagar, ya que la señora Mercè es a menudo la única que cobra. Es un lugar para disfrutar con calma, no para una comida rápida.
  • Consistencia de los platos: Si bien la mayoría de los platos reciben elogios, algunas opiniones señalan cierta irregularidad. Por ejemplo, mientras los guisos y platos cocinados son espectaculares, algunas opciones más sencillas como los embutidos o la ensaladilla rusa han recibido críticas por no parecer completamente caseros o estar demasiado fríos. La recomendación general es optar por las tapas y raciones que requieren elaboración y cocción.

En definitiva, Can Guix es uno de esos bares con encanto que sobrevive a las modas. No es para todo el mundo. Quienes busquen un servicio ágil, comodidades modernas o una carta innovadora, probablemente no encuentren aquí lo que desean. Sin embargo, para aquellos que valoren la cocina tradicional, los sabores auténticos, las raciones generosas y una relación calidad-precio casi increíble, este establecimiento es una parada obligatoria. Es una experiencia gastronómica que va más allá de la comida; es un viaje a una forma de hacer las cosas que, por suerte, todavía perdura.

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