Bar Restaurante La esquina del Calderón
AtrásEl nombre de un establecimiento a veces cuenta una historia, y en el caso del Bar Restaurante La Esquina del Calderón, evoca una nostalgia futbolera inconfundible. Situado a pasos de donde se erigía el antiguo estadio del Atlético de Madrid, este local ha sabido transformarse manteniendo un pie en su pasado como punto de encuentro y otro en un presente más moderno y funcional. Hoy, se presenta como un bar de barrio renovado, con un interior limpio y actual, que atrae tanto a los oficinistas de la zona durante la semana como a los vecinos que buscan un lugar fiable para el aperitivo o una comida sin complicaciones.
El desayuno y el tapeo: sus puntos fuertes
Una de las grandes bazas de La Esquina del Calderón es su propuesta para empezar el día. Se ha ganado una merecida fama por su tortilla de patatas. No obstante, es importante que los potenciales clientes conozcan su particular estilo: se elabora con la patata guisada en rodajas gruesas en lugar de frita, lo que le confiere una textura y sabor distintivos. Es jugosa y poco cuajada, un deleite para muchos, aunque quienes prefieran la versión tradicional quizás no la encuentren a su gusto. Un detalle a tener en cuenta es que, a pesar de abrir a las 8:00, este plato estrella no suele estar listo hasta pasadas las 8:45. Los precios del desayuno son competitivos, con pinchos generosos y cafés a precios razonables, convirtiéndolo en una opción popular que hace que el local se llene con facilidad en las mañanas de lunes a viernes.
A la hora del tapeo, el bar cumple con creces. Varios clientes destacan la generosidad de sus tapas, que acompañan a cada consumición, una costumbre cada vez menos frecuente en los bares en Madrid. Esto, sumado a una agradable terraza exterior que goza de buena sombra gracias a los árboles y sombrillas, lo convierte en un lugar ideal para disfrutar de una cerveza o un vermut, especialmente durante los meses de buen tiempo.
El menú del día y la carta: un terreno de contrastes
Aquí es donde La Esquina del Calderón genera opiniones más divididas. Por un lado, hay clientes que valoran positivamente el menú del día, calificándolo como excelente en calidad, aunque señalan que las raciones pueden resultar algo justas. Sin embargo, otras experiencias son notablemente críticas, describiendo un menú de 22€ como decepcionante y con una calidad que no justifica el precio. Se mencionan platos como una sopa de marisco con caldo de brick o postres de calidad industrial, que desentonan con la imagen de "alta cocina" que, según algunos, el local intenta proyectar con su emplatado.
Esta inconsistencia parece extenderse a la carta. Mientras algunos platos reciben elogios, otros, como el pulpo, han sido calificados de "un poco duros". Esta disparidad de opiniones sugiere que el restaurante brilla más en sus elaboraciones sencillas y tradicionales, como las tapas y la tortilla, que en sus propuestas más ambiciosas. Es un factor crucial a considerar para quienes planeen una comida o cena más allá del picoteo informal.
Atención y ambiente: la experiencia general
En general, el servicio es descrito como rápido, amable y eficiente, un punto clave para la clientela de oficina que dispone de tiempo limitado para comer. El ambiente es el de una cervecería concurrida y animada, un lugar funcional y acogedor. Sin embargo, alguna opinión aislada menciona un trato algo tosco a primera hora de la mañana, un detalle menor que no parece ser la norma, pero que contribuye a una visión completa del establecimiento.
En definitiva, La Esquina del Calderón es un negocio con dos caras bien definidas. Por un lado, es un excelente bar de tapas y desayunos, con una tortilla de patatas con personalidad propia y un servicio ágil, ideal para el día a día. Por otro, su faceta como restaurante para comer de menú o a la carta genera más dudas, con experiencias muy dispares que van desde lo excelente a lo decepcionante. Los potenciales clientes harán bien en visitarlo para lo que parece ser su especialidad: un buen desayuno o un animado tapeo en su terraza.