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Bar Velar

Bar Velar

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Santa Engracia Kalea, 37, 01300 Laguardia, Araba, España
Bar Bar de tapas Bar restaurante Restaurante
8.2 (182 reseñas)

Ubicado en la calle Santa Engracia, muy cerca del ayuntamiento, el Bar Velar fue durante años una parada habitual para quienes visitaban Laguardia, aunque hoy sus puertas se encuentran cerradas de forma permanente. Este establecimiento, que funcionaba como bar y restaurante, dejó una huella con opiniones diversas, reflejo de una propuesta que combinaba aciertos notables con aspectos que generaban debate entre su clientela.

Una oferta gastronómica de contrastes

El Bar Velar basaba gran parte de su atractivo en una cocina tradicional y directa, donde el menú del día se posicionaba como uno de sus principales reclamos. Con un precio fijado en 18€, muchos comensales lo consideraban una opción de gran valor. Entre los platos más elogiados se encontraban las carrilleras guisadas, descritas por los clientes como excepcionalmente tiernas, de esas que "se deshacían en la boca", acompañadas de una salsa intensa y bien elaborada. Otro punto fuerte, según las reseñas, eran los postres caseros, con una tarta de queso sin horno que recibía alabanzas constantes y el "Goxua", un postre típico vasco que ponía un dulce final a la comida.

La carne era otra de las especialidades que definían a este restaurante. Platos como el entrecot y las chuletillas de lechal eran frecuentemente recomendados por su alta calidad y buena presentación. Esto lo convertía en una opción sólida para los amantes de la buena carne que buscaban comer en Laguardia sin complicaciones. Además de los platos principales, raciones como los calamares fritos también gozaban de buena fama, destacando por estar bien cocinados y ser una opción perfecta para compartir.

El mundo de los pintxos: variedad no siempre es unanimidad

Como buen establecimiento de la zona, el Bar Velar ofrecía una notable variedad de pintxos a precios competitivos. Esta oferta era uno de los principales atractivos para quienes buscaban un picoteo rápido en la barra. Entre las creaciones más destacadas se encontraban el crujiente de hongos con manzana asada o el pintxo de rulo de queso de cabra con cebolla caramelizada y jamón. Sin embargo, este era también uno de los puntos de mayor controversia. Mientras algunos clientes valoraban la creatividad y el precio, otros consideraban que la calidad no era consistente, llegando a mencionar que algunas tapas parecían recalentadas. Esta dualidad de opiniones convertía la experiencia en los bares de tapas como el Velar en algo muy subjetivo, dependiendo del paladar y las expectativas de cada visitante.

El ambiente y el servicio: la cara amable del local

Uno de los aspectos que generaba mayor consenso positivo era el trato del personal. Los dueños, Izaskun y Dani según mencionan algunos clientes, junto a su equipo, eran descritos como amables, atentos y cariñosos, haciendo que muchos se sintieran bienvenidos. Esta cordialidad era especialmente valorada en un lugar que podía llegar a estar muy concurrido, con esperas de hasta 15 minutos para conseguir una mesa en el comedor. La capacidad para acomodar a grupos, incluso sin reserva previa, también era un punto a su favor.

En cuanto al espacio físico, las opiniones se dividían. La ubicación del bar era inmejorable, en pleno centro histórico del pueblo amurallado, permitiendo a los comensales disfrutar de las vistas y el ambiente medieval de Laguardia. Sin embargo, el comedor interior no resultaba del agrado de todos. Algunos lo describían como poco agradable, prefiriendo la atmósfera más animada y genuina de la zona de la barra. Esta preferencia por la barra sobre el comedor interior es una característica común en muchos bares de pintxos, donde la vida del local se concentra en el mostrador.

La selección de vinos: un enfoque diferente

Estando en el corazón de la Rioja Alavesa, la oferta de vinos de Rioja es fundamental. El Bar Velar ofrecía una variada selección de vinos por copa de la región, pero con una particularidad: apostaba por bodegas menos conocidas. Para algunos, esto representaba una excelente oportunidad para descubrir nuevas etiquetas y salir de las marcas más comerciales. Para otros, sin embargo, podía ser una pequeña decepción si buscaban degustar vinos de bodegas renombradas de la zona. Esta decisión, aunque arriesgada, dotaba al local de una personalidad propia en su oferta vinícola.

El legado de un bar que ya no está

En definitiva, el Bar Velar era un establecimiento de contrastes. Su propuesta de comida casera, con un menú del día contundente y carnes de calidad, convivía con una oferta de pintxos que generaba opiniones encontradas. Su servicio amable y su ubicación privilegiada eran sus grandes fortalezas, mientras que el ambiente de su comedor interior y una selección de vinos alejada de lo convencional eran puntos que no convencían a todos por igual. Aunque ya no es posible visitarlo, el recuerdo del Bar Velar permanece como el de un lugar que, con sus virtudes y defectos, formó parte del tejido hostelero de Laguardia, ofreciendo una experiencia auténtica y sin pretensiones.

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