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Bar y Apartamentos La Punta la Faya

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C. Tarna, 13, 33997 Tarna, Asturias, España
Bar
9.8 (23 reseñas)

Aunque sus puertas ya no se abren al público, el Bar y Apartamentos La Punta la Faya en Tarna, Asturias, permanece en la memoria de sus visitantes como un establecimiento que supo combinar a la perfección la calidez de un negocio familiar con un servicio profesional y atento. Su cierre permanente representa una notable pérdida para quienes buscan experiencias auténticas, pero su historia, construida a base de buenas críticas y momentos memorables, merece ser contada. Este local no era simplemente un bar, sino un completo punto de encuentro que ofrecía tanto alojamiento como una propuesta gastronómica muy apreciada.

La Esencia de La Punta la Faya: Hospitalidad y Calidad Humana

El principal activo del negocio, según se desprende de las múltiples opiniones de sus clientes, eran sus propietarios, Manuela y Alberto. Se les describe como una pareja excelente, alegre y cercana, cuyo trato convertía una simple visita en una experiencia acogedora. Esta atención personalizada es lo que a menudo transforma a los bares corrientes en lugares con alma, y La Punta la Faya era, sin duda, uno de ellos. La sensación de ser bien recibido era inmediata, logrando que muchos clientes que entraban por casualidad, como para usar el baño, decidieran quedarse a comer por la buena impresión generada. Además, el establecimiento se destacaba por ser "pet friendly", un detalle muy valorado que abría sus puertas a visitantes acompañados de sus mascotas, consolidándolo como uno de los bares con encanto de la zona, ideal para reponer fuerzas tras una larga caminata por el Parque Natural de Redes.

Una Propuesta Gastronómica Honesta y Casera

La cocina de La Punta la Faya, liderada por Manuela, era otro de sus pilares fundamentales. Lejos de pretensiones, la oferta se centraba en la comida casera, preparada al momento con esmero y productos de calidad. Los platos combinados eran una opción recurrente y muy elogiada, especialmente por sus patatas caseras, descritas como "riquísimas" o incluso "de muerte". Este enfoque en la cocina tradicional y bien ejecutada lo posicionaba como uno de los bares para comer más recomendables de la región. Entre los platos estrella que los clientes recordaban con cariño se encontraban:

  • La tortilla: estupenda y cocinada exactamente al gusto del cliente.
  • La hamburguesa vikinga: un plato tan memorable que un cliente advirtió que no pedirla sería motivo de arrepentimiento.
  • La cecina: preparada y servida con un cariño especial que los comensales percibían y agradecían.

La capacidad de servir comida durante todo el día era otra ventaja estratégica, convirtiéndolo en el refugio perfecto para montañeros y excursionistas que finalizaban sus rutas a deshoras. Todo ello, ofrecido a un precio considerado muy razonable, reforzaba la percepción de que este lugar era un acierto seguro.

Más que un Bar: Un Centro de Operaciones para Visitantes

La dualidad del negocio como bar y proveedor de apartamentos le otorgaba un valor añadido incalculable. Ofrecían soluciones de alojamiento tanto para estancias cortas como largas, con apartamentos de 3 y 5 habitaciones completamente equipados. Esto lo convertía en una base ideal para grupos de amigos, familias o equipos de trabajo que deseaban explorar el entorno natural de Tarna y el Parque de Redes. La combinación de un lugar donde dormir cómodamente y un bar de tapas y raciones justo debajo, donde se podía disfrutar de buena comida y un ambiente agradable, era una fórmula de éxito. Este enfoque integral permitía a los huéspedes sentirse como en casa, con todas las comodidades a su alcance. El ambiente musical, con selecciones como Fito y Fitipaldis, también contribuía a crear una atmósfera relajada y familiar que completaba la experiencia.

El Aspecto Negativo: Un Cierre que Deja un Vacío

El único y más significativo punto negativo de La Punta la Faya es su estado actual: cerrado permanentemente. Para un negocio que acumulaba una valoración casi perfecta (4.9 estrellas sobre 5) y comentarios tan positivos, su desaparición del panorama local es, sin duda, el mayor inconveniente. Los potenciales clientes que lean sobre su excelente reputación se encontrarán con la decepción de no poder visitarlo. Este cierre impide que nuevos visitantes puedan disfrutar de la hospitalidad de Alberto y Manuela, de su aclamada comida casera o de sus funcionales apartamentos. Aunque no se detallan las razones de su cese de actividad, el hecho es que uno de los que fue considerado uno de los mejores bares de la zona ya no está operativo, dejando un vacío difícil de llenar en la pequeña localidad de Tarna.

En definitiva, el Bar y Apartamentos La Punta la Faya fue un claro ejemplo de cómo la pasión, el buen hacer y un trato humano pueden convertir un negocio local en un lugar icónico y querido. Aunque ya no es posible tomarse una cerveza en su barra ni degustar sus platos, su legado perdura en el recuerdo de quienes lo visitaron, sirviendo como modelo de lo que un establecimiento hostelero puede y debe ser: un lugar que aporta calidez, identidad y un servicio memorable tanto a la comunidad local como a sus visitantes.

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