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Bodega Cigaleña

Bodega Cigaleña

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C. Daoiz y Velarde, 19, 39003 Santander, Cantabria, España
Bar Restaurante Restaurante cántabro Restaurante de cocina española Restaurante especializado en tapas Vinoteca
8.6 (2298 reseñas)

Fundada en 1949, la Bodega Cigaleña es mucho más que un simple establecimiento de hostelería en Santander; es una institución con una personalidad arrolladora. Este negocio familiar, ahora en su tercera generación bajo la dirección de los hermanos Conde Laya, ha consolidado su reputación como un verdadero templo para los amantes del vino y un referente de la cocina tradicional cántabra. Su atmósfera, a medio camino entre un mesón rústico y un museo del vino, envuelve al visitante desde el primer momento, con paredes y techos completamente cubiertos por miles de botellas que narran una historia de pasión y dedicación.

Un Santuario para el Vino

El principal atractivo de Bodega Cigaleña es, sin duda, su extraordinaria bodega. No se trata de una simple carta extensa, sino de una de las colecciones privadas más importantes de España, con más de mil referencias que incluyen desde joyas enológicas casi imposibles de encontrar hasta propuestas de pequeños viticultores de todo el mundo. Aquí, el vino es el protagonista absoluto. La experiencia es guiada por Andrés Conde Laya, reconocido como Mejor Sumiller en los Premios Nacionales de Gastronomía, cuya filosofía se centra en descubrir y compartir vinos auténticos y sorprendentes, a menudo a precios justos y alejados de la especulación. Los clientes habituales y los expertos en vino valoran especialmente la oportunidad de dejarse aconsejar y probar elaboraciones únicas, servidas además en cristalería fina que realza cada matiz. Es, como muchos lo describen, una auténtica meca para cualquier aficionado a la enología.

La Propuesta Gastronómica: Sabor y Producto

La cocina de la Cigaleña funciona como el acompañante perfecto para su colección líquida. Se basa en una propuesta honesta, centrada en el producto de mercado y las recetas cántabras de toda la vida, aunque con toques actualizados. La carta combina elaboraciones clásicas con platos más creativos para ofrecer una experiencia completa. Entre los platos más elogiados por los comensales se encuentran:

  • Entrantes y Tapas: Las rabas de calamar son un clásico imprescindible, al igual que las anchoas del Cantábrico. Platos como los pimientos rellenos de picaña, las almejas, las mollejas de lechazo y la morcilla de Cigales reciben constantes halagos por su calidad y sabor.
  • Platos Principales: Las carnes tienen un lugar destacado, especialmente el solomillo de vaca, descrito como excepcionalmente tierno y sabroso. En general, los platos de carne son una apuesta segura. Aunque también se ofrecen guisos y arroces, como el de pollo de corral y boletus, la recomendación general se inclina más hacia las carnes o los pescados de lonja.
  • Postres: Para finalizar, la "tarta fea" de chocolate es uno de los postres más recomendados y emblemáticos del lugar, junto con un pastel de queso horneado y el tradicional arroz con leche.

Aspectos a Considerar: Luces y Sombras

Como todo negocio con una larga trayectoria, la experiencia en Bodega Cigaleña tiene matices que los potenciales clientes deben conocer. El ambiente es uno de sus puntos más fuertes: acogedor, con historia y una personalidad única que lo diferencia de otros bares y restaurantes. El servicio es calificado de profesional y atento, especialmente en lo que respecta a las recomendaciones enológicas.

Sin embargo, hay aspectos prácticos importantes. El local no dispone de entrada accesible para sillas de ruedas, lo que supone una barrera significativa para personas con movilidad reducida. Además, es altamente recomendable reservar con antelación, incluso entre semana, dada su popularidad. El establecimiento permanece cerrado los martes y miércoles, un dato clave para planificar la visita.

El precio es otro punto que genera opiniones diversas. Mientras algunos clientes consideran la relación calidad-precio magnífica por la calidad del producto y la experiencia global, otros perciben el coste, que puede rondar los 40-60€ por persona, como algo elevado para la oferta gastronómica, aunque justificable por el entorno y la excepcional oferta de su vinoteca. En definitiva, Bodega Cigaleña no es solo un restaurante, es un destino en sí mismo. Un lugar imprescindible para quienes buscan una inmersión profunda en el mundo del vino, acompañada de una cocina cántabra sólida y de calidad, todo ello en un entorno con un encanto difícil de igualar.

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