Casa Inventadellas
AtrásCasa Inventadellas fue un establecimiento en Xirivella, Valencia, que, pese a su corta vida o su naturaleza aparentemente privada, dejó una impresión duradera y peculiar en quienes lo visitaron. Es fundamental señalar desde el principio que este local figura como cerrado permanentemente, por lo que este análisis sirve como un retrato retrospectivo de lo que fue un bar único en su especie. Las reseñas que dejó a su paso pintan la imagen de un lugar que era mucho más que un simple negocio; parecía un proyecto personal, un punto de encuentro para amigos con un carácter inconfundible.
Ubicado en la Calle Andarella, en una zona industrial, su apariencia exterior no adelantaba la singular experiencia que ofrecía en su interior. Los testimonios lo describen con una estética “industrial-urbana”, dando la sensación de estar en una casa a medio construir. Lejos de ser un punto negativo, este detalle se consideraba parte de su “aire muy cool”. No era un local pulido y genérico, sino un espacio con una identidad cruda y auténtica, donde la decoración parecía evolucionar constantemente, como sugerían las menciones a reformas en la planta superior o la futura instalación de una escalera.
Un Ambiente Acogedor y Tecnológico
El corazón de Casa Inventadellas era, sin duda, su ambiente. El propietario, conocido afectuosamente por sus clientes como “Sir Chiriveller” o “Sr Inventadellas”, era la pieza clave. Se le describe como una persona “muy amable y simpático”, cuyo trato formidable hacía que los visitantes se sintieran inmediatamente bienvenidos. Este toque personal transformaba una simple visita en una experiencia memorable y es una de las características más destacadas de los bares con encanto.
Uno de los aspectos más sorprendentes y diferenciadores era su integración tecnológica. El local estaba equipado con instalaciones domotizadas conectadas a Alexa, permitiendo a los presentes controlar la música y las luces a su antojo. Esta fusión de un entorno casi en obras con tecnología de punta creaba un contraste fascinante. Además, detalles como una colección de figuras de acción y una réplica de una “pistola de portales interdimensionales” añadían capas de personalidad y humor al espacio, convirtiéndolo en un lugar lleno de sorpresas.
La Experiencia en la Terraza
La “terracita” era otro de los grandes atractivos. Se recomendaba encarecidamente cenar al aire libre, describiendo la experiencia como “todo un acierto”. El elemento central de este espacio era un “pozo de fuego”, donde los propios clientes tenían la libertad de añadir leña, fomentando una atmósfera comunal y acogedora. Sin embargo, este mismo elemento tenía su contrapartida: un cliente bromeaba con que en la terraza “te relajarás a la vez que te ahumarás”, un pequeño inconveniente que, al parecer, no mermaba el disfrute general. Este tipo de espacios convierte a cualquier establecimiento en un codiciado bar con terraza, especialmente en el clima valenciano.
Oferta Gastronómica: Sencillez y Sabor
La propuesta culinaria de Casa Inventadellas se centraba en la calidad y la especialización, destacando por encima de todo sus carnes a la brasa. La especialidad indiscutible de la casa era el entrecot de vacuno a la brasa, servido poco hecho. También recibía elogios la “presa canario”, que junto al queso de la casa, conformaba una oferta gastronómica sencilla pero potente. No aspiraba a ser un bar de tapas con una carta interminable, sino que apostaba por platos contundentes y bien ejecutados que satisfacían a los paladares más carnívoros.
Bebidas: Entre la Abundancia y las Críticas Constructivas
En el apartado de bebidas, el local funcionaba como una cervecería con una filosofía particular: “gran cantidad de cervezas pero no gran variedad”. Entre las opciones favoritas se encontraban la Turia y la Estrella Galicia, aunque esta última, según un comentario, a veces se servía “un poco caliente”. Esta crítica, junto con la advertencia humorística de evitar unas Heineken que llevaban guardadas meses, refleja la honestidad y el ambiente de confianza que reinaba en el lugar. Para los que buscaban algo diferente, la casa ofrecía “excelentes copas” y una creación propia del dueño: el cóctel “chispazo”. La ausencia de acompañamientos clásicos como cacaos y olivas fue señalada como un punto a mejorar, una pequeña carencia en un servicio por lo demás muy bien valorado.
Lo Bueno y lo Malo: Un Balance Sincero
Para ofrecer una visión completa, es justo sopesar los puntos fuertes y débiles que se desprenden de las opiniones de sus clientes.
- Puntos a favor:
- El trato personal y cercano: El carisma del dueño era, sin duda, el mayor activo del local.
- La calidad de la comida: Las carnes a la brasa, especialmente el entrecot, eran el plato estrella y muy recomendadas.
- Ambiente único: La mezcla de decoración industrial, tecnología domótica y detalles personales creaba una atmósfera inimitable.
- La terraza con el pozo de fuego: Un espacio exterior ideal para cenas y reuniones, con un toque rústico y acogedor.
- Puntos a mejorar:
- Temperatura de la cerveza: Un detalle crucial en una cervecería que a veces fallaba.
- Falta de aperitivos: La ausencia de snacks básicos como olivas o frutos secos era una carencia notable.
- Comodidad y acabados: Comentarios sobre la falta de sofás y el ambiente de “obra” sugieren que la comodidad no era la máxima prioridad, aunque esto también formaba parte de su encanto.
- Humo en la terraza: El fuego, aunque acogedor, podía generar un ambiente algo ahumado.
En definitiva, Casa Inventadellas se perfila como un lugar que trascendió la definición convencional de bar de copas o restaurante. Fue, por lo que parece, el sueño de un anfitrión materializado, un espacio semiprivado donde la buena comida, la conversación y un ambiente genuinamente original eran los protagonistas. Aunque ya no es posible visitarlo, el recuerdo que dejó en su clientela es el de una experiencia auténtica y memorable, un testimonio de que la personalidad y la pasión pueden convertir un local en un lugar verdaderamente especial.