Casa Ricardo antigua Casa Ovidio
AtrásCasa Ricardo, también conocida por su nombre anterior Casa Ovidio, es una de esas instituciones que definen el tapeo en Sevilla. Situado en la calle Hernán Cortés, en el barrio de San Lorenzo, este establecimiento es mucho más que un simple bar; es un punto de encuentro con una identidad arrolladora, forjada a lo largo de más de un siglo de historia. Su fama lo precede, atrayendo tanto a sevillanos como a visitantes en busca de una experiencia auténtica, aunque esta popularidad trae consigo tanto virtudes como algunos inconvenientes.
Un Museo de la Semana Santa en forma de bar
Entrar en Casa Ricardo es sumergirse en una atmósfera única y profundamente sevillana. Las paredes están completamente cubiertas por un mosaico de cuadros, fotografías y recuerdos religiosos, creando un ambiente que muchos describen como un bar cofrade. Este homenaje visual a las hermandades y a la Semana Santa de Sevilla es el sello distintivo del local. Para quien busca sentir el pulso de las tradiciones locales, la decoración es un espectáculo en sí misma. Sin embargo, esta autenticidad viene acompañada de un bullicio constante. El espacio es reducido y casi siempre está abarrotado. Es un lugar de alta energía, donde los camareros cantan los pedidos a viva voz desde detrás de la barra en un caos que, para muchos, forma parte del encanto. Si buscas un rincón tranquilo para una conversación sosegada, este probablemente no sea tu sitio. Es un lugar para comer de pie, acodado en la barra o en una de sus pequeñas mesas altas, viviendo una experiencia de tapas bar vibrante y algo caótica.
La Croqueta: ¿Mito o Realidad?
Si hay un producto estrella en Casa Ricardo, ese es, sin duda, la croqueta de jamón. Se han ganado la reputación de ser de las mejores croquetas de Sevilla, un título que genera enormes expectativas. La mayoría de los clientes las describen como una maravilla: un exterior crujiente que da paso a una bechamel casi líquida, increíblemente cremosa, que se deshace en la boca. Es una experiencia sensorial que lleva a muchos a repetir ración. Sin embargo, esta misma característica es un punto de controversia. Algunos clientes, como se refleja en opiniones más críticas, consideran que la bechamel es excesiva, hasta el punto de sentir que le falta contundencia o tropiezos de jamón, describiéndolas como "pura bechamela". Es un debate de gustos: para los amantes de la cremosidad extrema, son insuperables; para quienes prefieren una croqueta más densa y con más relleno, pueden resultar decepcionantes. Cabe destacar que, siguiendo la tradición de la vigilia, durante los viernes de Cuaresma, las famosas croquetas de jamón ceden su puesto a las de bacalao.
Más allá del plato estrella: Un recorrido por la carta
Aunque las croquetas acaparan los titulares, la oferta de comida tradicional de Casa Ricardo es amplia y, en general, muy bien valorada. Aquí se pueden encontrar otros pilares del tapeo sevillano:
- Solomillo al Whisky: Otro clásico muy solicitado. Generalmente se describe como jugoso y acompañado de una salsa potente y bien equilibrada que invita a mojar pan. No obstante, al igual que con las croquetas, no convence a todo el mundo por igual; algunos comensales lo han calificado como un plato correcto pero no memorable.
- Pavías de Bacalao: Para muchos, una joya oculta en la carta. Hay quienes afirman que, pese a la fama de las croquetas, las pavías son el plato más impresionante del local, destacando su frescura y rebozado.
- Flamenquín: Este rollo de lomo y jamón frito es otra de las opciones contundentes y sabrosas que triunfan entre la clientela. Mantiene la línea de cocina casera y bien ejecutada.
- Embutidos: Incluso en las reseñas menos favorables se suele destacar la buena calidad del jamón y el queso, una apuesta segura para empezar el picoteo.
Un punto a favor es la disposición del personal a ofrecer recomendaciones y platos fuera de carta, como criollos o canelones, lo que puede enriquecer la experiencia culinaria si se tiene la suerte de ser atendido en un momento de menor agobio.
El Servicio y la Experiencia General: Entre la Cercanía y el Agobio
El trato en Casa Ricardo puede ser tan variable como la opinión sobre sus croquetas. Por un lado, muchos clientes destacan la amabilidad y cercanía de los camareros, capaces de gestionar el local abarrotado con una eficiencia y simpatía notables. Hay historias de empleados, como un tal Paco, que se esfuerzan por acomodar a familias incluso sin reserva, convirtiendo una visita estresante en una experiencia de diez. Por otro lado, el ritmo frenético y el gentío pueden pasar factura. Algunos visitantes han reportado haberse topado con personal malhumorado o un servicio más impersonal y apresurado. Es el riesgo inherente a un bar de tapas tan concurrido. La clave es ir con la mentalidad adecuada: es un lugar para una comida rápida, sabrosa y llena de vida, no para un servicio de mesa pausado y detallista. Los precios son considerados asequibles (nivel 1), y aunque las tapas pueden parecer pequeñas para algunos, su coste es acorde a la cantidad.
¿Es Casa Ricardo para ti?
Visitar este restaurante típico es una decisión que depende de lo que busques. Si tu objetivo es sumergirte en un ambiente auténtico, disfrutar de uno de los bares con encanto más emblemáticos de la ciudad, y probar unas croquetas legendarias (asumiendo que te gusten extremadamente cremosas), la experiencia será muy positiva. Es ideal para un tapeo animado y para sentir la cultura local de cerca. Por el contrario, si priorizas la comodidad, el espacio personal, el silencio o un servicio consistentemente atento y personalizado, es posible que el caos y el ruido del local te resulten abrumadores. En definitiva, Casa Ricardo no deja indiferente: es un lugar con una personalidad muy marcada, amado por muchos precisamente por aquello que otros podrían considerar sus defectos.