Cervecería Cafetería Monte Tossal
AtrásUn Recuerdo de la Cervecería Cafetería Monte Tossal: Vistas y Contrastes de un Clásico Alicantino
La Cervecería Cafetería Monte Tossal ya no acepta reservas ni sirve más cañas. Este establecimiento, que durante años fue un punto de referencia para muchos en Alicante, ha cerrado sus puertas permanentemente. Ubicado en un entorno singular, junto a instalaciones deportivas y en las faldas de la montaña que le daba nombre, este local ofrecía una propuesta sencilla pero atractiva, aunque no exenta de importantes contradicciones que definieron su trayectoria y, quizás, su destino. Su historia es un reflejo de muchos bares de barrio que, a pesar de tener elementos únicos, se enfrentan a desafíos insuperables.
Lo que sin duda distinguió a este lugar fue su emplazamiento. Pocas cervecerías en Alicante podían presumir de una terraza como la suya. Rodeada de la vegetación del parque y alejada del bullicio del centro, ofrecía unas vistas privilegiadas del Castillo de Santa Bárbara y una panorámica que alcanzaba el mar. Era un lugar ideal para desconectar, especialmente popular entre familias y deportistas que acudían a la zona. En verano, la sombra de los árboles convertía su terraza en un refugio fresco, un espacio perfecto para disfrutar del aperitivo o de una comida sin prisas. Estas terrazas con vistas son un bien preciado, y la de Monte Tossal era, para muchos, su principal activo.
La Oferta Gastronómica: Entre la Generosidad y la Tradición
El menú del Monte Tossal se anclaba en la tradición de los bares de tapas españoles. Su propuesta era directa y sin pretensiones: una carta centrada en raciones y tapas donde la cantidad solía ser generosa. Los clientes habituales y las reseñas positivas a menudo destacaban platos específicos que se habían ganado una merecida fama. Entre ellos se encontraban clásicos como las patatas bravas y las papas con alioli, el magro con tomate, la carrillada en salsa o los chopitos. Mención especial merecían los boquerones fritos, descritos como frescos y bien preparados, un testimonio de que, en sus mejores días, la calidad del producto era una prioridad.
Además, el local era conocido por ser una opción para comer barato, con un nivel de precios catalogado oficialmente como económico. Esta combinación de raciones abundantes, sabores caseros y un coste asequible lo convertía en una opción muy atractiva para comidas informales, reuniones de amigos y familias que buscaban un sitio sin complicaciones. La oferta se completaba con desayunos, comidas y cenas, abarcando así todas las franjas horarias y consolidándose como un punto de encuentro versátil a lo largo del día.
El Factor Humano: Un Servicio de Luces y Sombras
Si hay un aspecto que generaba opiniones diametralmente opuestas sobre la Cervecería Monte Tossal, ese era el servicio. Por un lado, numerosas experiencias de clientes describen un trato excepcional. Hablan de camareros amables, con sentido del humor y una atención fantástica que hacía que los comensales se sintieran bienvenidos y bien atendidos. Un detalle que ilustra este lado positivo es la anécdota de un cliente que acudió con una persona alérgica a los mariscos. El personal no solo ofreció alternativas, sino que garantizó el uso de una freidora exclusiva para las patatas, demostrando un nivel de cuidado y profesionalidad que va más allá de lo habitual y que dejó una impresión muy positiva.
Sin embargo, esta no era la experiencia de todos. Otras reseñas pintan un cuadro completamente diferente, describiendo el servicio como “poco profesional y ridículo”. Un caso particularmente negativo relata cómo un camarero obligó a un cliente, que se movía con muletas, a cambiarse de mesa después de haber pedido, alegando una reserva inexistente, para luego ocupar esa misma mesa con otros clientes sin reserva. Este tipo de incidentes, donde la falta de empatía y organización era evidente, generaba una profunda frustración y empañaba por completo la reputación del local para quienes los sufrían. Esta inconsistencia en el trato al cliente fue, sin duda, uno de sus mayores puntos débiles.
Contradicciones y el Final de una Era
La dualidad del servicio se extendía a otras áreas, como la percepción del precio. Mientras que oficialmente era un sitio económico, algunos clientes lo consideraban “nada económico”, una opinión probablemente influenciada por una mala experiencia de servicio que hacía que cualquier precio pareciera excesivo. Otro punto de fricción mencionado fue el hecho de que el bar operaba bajo una concesión municipal. Para algunos clientes insatisfechos, el nivel de servicio ofrecido no estaba a la altura de lo que se esperaría de un establecimiento con respaldo público, generando una sensación de agravio.
Hoy, la Cervecería Cafetería Monte Tossal es solo un recuerdo. Su cierre deja un vacío en una ubicación privilegiada de Alicante. Su historia es una crónica de contrastes: un lugar con un potencial enorme gracias a sus vistas y su ambiente relajado, pero lastrado por una irregularidad en el servicio que le impidió consolidar una reputación uniformemente positiva. Para quienes disfrutaron de sus tapas generosas y su magnífica terraza, queda la memoria de buenos momentos de cañas y tapas bajo el sol alicantino. Para otros, su recuerdo es un ejemplo de cómo una mala gestión del trato al cliente puede ensombrecer hasta las mejores vistas.