Collados Beach
AtrásSituado en el extremo final de La Manga, casi en el kilómetro 18, Collados Beach se erigió durante años como un referente de exclusividad y diseño a orillas del Mediterráneo. Su propuesta iba más allá de un simple chiringuito; se trataba de un complejo de ocio integral que ofrecía una experiencia de lujo con restaurantes con vistas al mar, una piscina de diseño y una atmósfera que cambiaba radicalmente del día a la noche. Sin embargo, en la actualidad, el estado del establecimiento es la principal duda de quienes buscan disfrutar de su oferta: se encuentra cerrado. Su página web oficial muestra un mensaje de "Nos vemos en la próxima temporada", pero la realidad tras este cierre temporal es más compleja y se enmarca en polémicas administrativas y normativas.
Un icono arquitectónico y de ocio
El edificio que albergaba Collados Beach es, por sí mismo, un punto de interés. Conocido popularmente como 'el OVNI de La Manga', fue diseñado en 1976 por el arquitecto Fernando Garrido. Durante décadas, sirvió como residencia de verano para Agustín Cotorruelo, quien fue ministro de Comercio y presidente del Atlético de Madrid. Su arquitectura futurista, de formas redondeadas y blancas que imitan las dunas, se integraba visualmente con el paisaje costero, creando un refugio de paz y sofisticación. La posterior adición de una piscina al estilo de César Manrique y terrazas sinuosas consolidó su estatus como un lugar único en la costa murciana.
Como beach club, la oferta diurna estaba pensada para el relax absoluto. Con hamacas distribuidas entre la playa y la piscina, y exclusivas camas balinesas, los clientes podían pasar jornadas enteras disfrutando del sol y el mar con todos los servicios a su alcance, desde toallas y vestuarios hasta una carta informal de snacks y cócteles. Al caer la noche, el ambiente se transformaba en un animado bar de copas y restaurante, un lugar ideal para el tardeo que se extendía hasta la madrugada, a menudo con música y un ambiente vibrante.
La propuesta gastronómica: Calidad con matices
La cocina de Collados Beach era uno de sus pilares fundamentales. Con el asesoramiento de chefs de prestigio como Nazario Cano (reconocido con una estrella Michelin), la carta se centraba en una cocina mediterránea de alto nivel, con un profundo respeto por el producto local. El protagonismo recaía en los pescados y mariscos de la zona de San Javier, los salazones del Mar Menor y las verduras de la huerta murciana. Algunas reseñas destacaban elaboraciones como la empanadilla de boquerón o la fusión con toques japo-peruanos en su sushi bar, ubicado en la planta superior. Los clientes valoraban muy positivamente la calidad y la elaboración de los platos, considerándolos excelentes. No obstante, un punto de crítica recurrente era el tamaño de las raciones, calificadas como "muy pequeñas", aunque muchos entendían que esto era habitual en restaurantes de este perfil y precio (marcado con un nivel 3 sobre 4), donde la experiencia prima sobre la cantidad.
Servicio y experiencia del cliente: Una de cal y otra de arena
El servicio en Collados Beach es, quizás, el aspecto que generaba opiniones más dispares. Por un lado, numerosas valoraciones lo describen como "fabuloso", "formidable" y "profesional", con un personal atento que potenciaba la sensación de exclusividad del lugar. Clientes satisfechos destacaban la amabilidad y la eficiencia de los camareros, tanto en el restaurante como en la zona de piscina. Sin embargo, otras experiencias dibujan una realidad completamente opuesta. Una crítica negativa pero detallada señala un servicio "lento" y "poco atento", con esperas de hasta 30 minutos para pedir una segunda ronda de bebidas, incluso con el local lejos de estar lleno. Esta inconsistencia sugiere que la calidad de la atención podía variar drásticamente, representando un riesgo para quienes buscaban una experiencia impecable acorde a los elevados precios.
En cuanto a la oferta de bebidas, la coctelería era uno de sus puntos fuertes. Los clientes que solo acudían a tomar algo elogiaban la calidad de preparados como la piña colada y el mojito, confirmando su reputación como un buen lugar para disfrutar de una copa en un entorno privilegiado.
Aspectos a mejorar y controversias
Más allá de la inconsistencia en el servicio, los clientes más detallistas señalaban áreas de mejora que, si bien menores, afectaban a la experiencia global. Sugerencias como una limpieza más exhaustiva de la piscina y las tumbonas, la ausencia de música ambiental en ciertos momentos o la falta de detalles como ofrecer mantas en las noches frescas, eran comentarios constructivos que apuntaban a un mantenimiento no siempre a la altura de las expectativas. Sin embargo, los problemas del establecimiento han ido más allá de estas críticas. En los últimos años, Collados Beach ha enfrentado varios expedientes por parte de las autoridades. Se le ha investigado por incumplir normativas de ruido y, más gravemente, por organizar eventos, como una boda, en una zona de playa protegida perteneciente al Parque Regional de las Salinas, sin las autorizaciones pertinentes. Estas controversias con la administración y asociaciones ecologistas han puesto en duda la viabilidad de su licencia y han añadido una capa de incertidumbre sobre su futuro.
Un paraíso en pausa
Collados Beach representaba una de las propuestas de ocio más sofisticadas de La Manga, un lugar que destacaba por su espectacular ubicación, su cuidada arquitectura y una oferta gastronómica de alta calidad. Era el sitio perfecto para una cita romántica, una celebración especial o simplemente para darse un capricho. Sin embargo, su reputación se veía matizada por un servicio irregular y problemas de mantenimiento que no encajaban con su posicionamiento premium. Su cierre actual, más allá de un simple fin de temporada, parece estar ligado a los expedientes y la revisión de su licencia por parte del Ayuntamiento de San Javier. Para los potenciales clientes, la conclusión es clara: aunque la memoria de Collados Beach evoca un beach club de ensueño, su futuro es incierto. Es imprescindible verificar su estado y posible reapertura antes de planificar una visita a este icónico pero polémico rincón del Mediterráneo.