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desengagement

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Tr.ª Alto del León, 29, 40410 San Rafael, Segovia, España
Bar
6.4 (137 reseñas)

Ubicado en la Travesía Alto del León, el bar Desengagement se presenta como una opción con una estética moderna y una propuesta gastronómica amplia, pero cuya experiencia final para el cliente parece ser una auténtica lotería. A través de las opiniones y la información disponible, se dibuja un perfil de luces y sombras, donde conviven aciertos notables con fallos que pueden llegar a ser muy frustrantes, especialmente en lo que respecta a la calidad y velocidad del servicio.

Oferta Gastronómica: Variedad con Puntos a Favor

Uno de los puntos fuertes de este establecimiento es, sin duda, la diversidad de su carta. No se encasilla en una única especialidad, sino que abre el abanico para satisfacer distintos gustos y momentos del día. Desde el desayuno hasta la cena, pasando por el aperitivo, la oferta cubre un espectro completo. En su menú se pueden encontrar tapas, raciones, platos combinados, bocadillos, hamburguesas y pizzas. Esta versatilidad lo convierte en un lugar polivalente, apto tanto para tomar algo de manera informal como para sentarse a comer o cenar de forma más contundente.

Algunos platos han recibido elogios específicos. Las pizzas, por ejemplo, son descritas por un cliente como "riquísimas", un adjetivo que las posiciona como una de las apuestas seguras del local. El bocadillo de calamares también recibe una mención positiva por ser "bastante generoso", un detalle que muchos comensales aprecian. Las croquetas, un clásico en cualquier bar de tapas que se precie, parecen cumplir con las expectativas. Sin embargo, no todo en la cocina brilla con la misma intensidad. Las hamburguesas han sido señaladas como un punto muy mejorable, con descripciones que hablan de una presentación algo pobre, como una "tristecilla loncha de queso y otra de bacon", lo que sugiere una falta de atención en la elaboración de uno de los platos más populares hoy en día.

Bebidas y Postres: Cumpliendo el Expediente

En cuanto a las bebidas, la oferta es la estándar y esperada en un establecimiento de estas características. Se sirve vino, una cerveza fría y refrescos, estos últimos presentados en lata de 33 cl, un formato que garantiza la cantidad y la calidad del producto. No obstante, en el apartado de postres es donde el local muestra una de sus carencias. No disponen de postres caseros, un extra que muchos clientes valoran enormemente y que puede marcar la diferencia. En su lugar, la oferta se limita a helados industriales de marcas conocidas como Carte D'Or y Royne, una opción correcta pero que carece de la originalidad y el encanto de una elaboración propia.

El Talón de Aquiles: El Servicio y el Ambiente

Si la comida presenta un balance con aspectos positivos y negativos, el servicio es, con diferencia, el área más problemática y la que genera las críticas más severas y polarizadas. Es un campo de contradicciones. Por un lado, hay clientes que describen al personal como "muy amable y dispuesto" o a una camarera como "súper atenta y maja". Estas opiniones sugieren que hay miembros del equipo con buena actitud y capacidad para tratar al público.

Sin embargo, las quejas sobre la lentitud y la ineficiencia son abrumadoras y recurrentes. Comentarios como "Lentos no, lo siguiente" o la descripción de una espera de 40 minutos para un simple plato combinado pintan un panorama desolador. Otro cliente relata haber esperado 20 minutos en la terraza de bar, con solo tres mesas ocupadas, sin que nadie le atendiera para poder pedir, mientras observaba a los camareros "hablando de sus cosas" o usando el móvil. Esta falta de atención y profesionalidad es un fallo grave que puede arruinar por completo la experiencia, llevando a los clientes a marcharse sin consumir, como de hecho ocurrió en este caso. La percepción de algunos es que el equipo es "ineficiente" y que "no hacen más que dar paseos con las manos vacías", una imagen que denota una clara falta de organización y gestión en el servicio.

El ambiente también puede ser un factor disuasorio. La mención a "típicos borrachos ruidosos" en una de las reseñas indica que la atmósfera del local puede no ser la más adecuada para todos los públicos, como familias o personas que buscan una velada tranquila. Este tipo de ambiente, si es frecuente, puede limitar su atractivo a un perfil de clientela muy concreto.

Instalaciones y Facilidades

El diseño del local es uno de sus puntos a favor, calificado como "limpio y juvenil". Las fotografías confirman un espacio de aspecto moderno y cuidado, lo cual crea una primera impresión positiva. Una de sus grandes bazas es su amplia terraza, que además cuenta con un servicio completo, convirtiéndola en un lugar muy agradable para disfrutar del buen tiempo, siempre y cuando el servicio acompañe. La disponibilidad de aparcamiento en las inmediaciones y la aceptación de pago con tarjeta (datáfono) son comodidades prácticas que se agradecen.

No obstante, también aquí aparecen detalles negativos que empañan el conjunto. Un aspecto tan básico como la higiene de los aseos ha sido criticado, con una reseña que especifica que los baños de mujeres estaban sucios. Además, el local presenta carencias importantes en su oferta para ciertos colectivos. La ausencia de un "Menú del día" lo hace menos competitivo para comidas entre semana, y la falta de un "Menú infantil" lo aleja del público familiar, un segmento de mercado muy importante. Pequeños fallos operativos, como tener la caja registradora apagada e impedir así la emisión de una factura, se suman a la lista de inconvenientes que, aunque menores, denotan una cierta dejadez en la gestión.

Un Bar de Potencial Desaprovechado

Desengagement es un establecimiento que genera sentimientos encontrados. Por un lado, tiene elementos para ser uno de los mejores bares de la zona: una ubicación conveniente, un diseño atractivo, una terraza espaciosa y una carta variada con platos que pueden llegar a ser excelentes, como sus pizzas. Es un lugar con potencial para convertirse en un punto de referencia para ir de tapas o para una comida informal.

Por otro lado, sus graves e inconsistentes problemas de servicio lo lastran enormemente. La lentitud, la falta de atención y la aparente desorganización del personal son quejas demasiado frecuentes como para ser ignoradas. Un cliente que acude a un bar no solo busca buena comida, sino también una experiencia agradable, y las largas esperas y la sensación de ser ignorado son la antítesis de ello. Visitar Desengagement parece ser, por tanto, una apuesta arriesgada: puedes encontrarte con una camarera encantadora y disfrutar de una pizza deliciosa en su terraza, o puedes pasar casi una hora esperando un plato mientras ves al personal desocupado. Es un negocio con una base sólida pero que necesita urgentemente una revisión profunda de sus procesos de servicio y gestión de personal para poder estar a la altura de su potencial.

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