El 87

El 87

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Pl. Mayor, 3, bajo, 42002 Soria, España
Bar Restaurante
6.6 (415 reseñas)

Situado en un enclave tan emblemático como es la Plaza Mayor de Soria, El 87 se presenta como un establecimiento de los de toda la vida, un negocio que se nutre de su ubicación privilegiada y de una propuesta gastronómica anclada en la tradición local. Sin embargo, la experiencia que ofrece este local es un relato de dualidades, un lugar donde conviven las alabanzas más entusiastas con las críticas más severas, generando un perfil de opiniones notablemente polarizado que se refleja en una calificación general moderada.

Puntos Fuertes: Sabor Tradicional y Ubicación Inmejorable

Uno de los mayores atractivos de El 87 es, sin duda, su localización. Ser uno de los bares en el centro neurálgico de la ciudad le garantiza un flujo constante de clientes, tanto locales como turistas, que buscan un lugar para el tapeo o una comida completa. Su terraza en la plaza es un punto muy codiciado, especialmente en días de buen tiempo.

En el apartado gastronómico, el local ha ganado fama por ciertos platos que son consistentemente elogiados. Los torreznos, joya de la corona de la cocina soriana, son descritos por muchos clientes como "espectaculares". Cuando se sirven en su punto, crujientes y sabrosos, se convierten en el principal motivo para visitar El 87. A esta especialidad se suman otras propuestas bien valoradas, como las migas, un plato contundente y tradicional, y la "castrada", un postre típico de Soria que algunos comensales han calificado como "de pecado" y de los mejores que han probado. Para una opción más ligera, los "trukis" (pinchos de tamaño generoso) y las gildas también reciben comentarios positivos, ofreciendo una excelente opción para quienes buscan pinchos y tapas de calidad a un precio razonable, como demuestra la oferta de dos cervezas y una ración de torreznos por menos de diez euros según la experiencia de un cliente.

El Ambiente y el Servicio en sus Mejores Días

Cuando el engranaje de El 87 funciona correctamente, el ambiente de bar es el de un negocio familiar y acogedor. Algunos clientes destacan la atención amable y dedicada del personal, incluso en momentos de alta afluencia. Se valora positivamente el trato cercano y la eficiencia, mencionando cómo los camareros se desviven por atender bien a las familias, incluyendo a los más pequeños. Esta cara del servicio contribuye a crear una experiencia gratificante que invita a volver.

Aspectos a Mejorar: La Lotería del Servicio y la Comida

Pese a sus fortalezas, El 87 sufre de una marcada irregularidad que se convierte en su principal punto débil. La experiencia del cliente puede variar drásticamente de un día para otro, o incluso de una mesa a otra. El servicio es el área que acumula más críticas negativas. Mientras unos hablan de amabilidad, otros relatan experiencias con personal descuidado, con "desgana" o incluso con un trato "deplorable". Hay testimonios de mesas que se han marchado sin ser atendidas y de camareros que lanzan los platos con descaro. Esta falta de consistencia en la atención es un riesgo significativo para cualquiera que decida visitar el local.

Esta irregularidad se extiende a la cocina. El mismo torrezno que para unos es sublime, para otros llega a la mesa frío, como si no hubiera pasado por la freidora. El menú del día, con un precio de 16 euros, ha sido objeto de una crítica demoledora, describiendo platos como un revuelto de setas y gambas "insulso, aguado e insípido" con una presencia testimonial de marisco, o unas manitas de cerdo incomibles por el exceso de pimienta. Detalles como servir un postre con un ingrediente que se había pedido expresamente sin él, o la falta de proactividad al ofrecer platos para compartir, merman la calidad de la visita. Además, algunos clientes han señalado un persistente olor a "fritanga" en el comedor, proveniente de la cocina interior.

Un Bar de Contrastes en la Plaza Mayor

El 87 es un claro ejemplo de un bar de tapas con un potencial enorme que se ve lastrado por su falta de consistencia. Su ubicación es inmejorable y su cocina es capaz de producir platos verdaderamente memorables, anclados en la mejor tradición soriana. Es un lugar donde se puede comer bien y disfrutar de una auténtica cervecería con solera. Sin embargo, el riesgo de toparse con un mal día en el servicio o en la cocina es real y está documentado por numerosos clientes. Para el visitante, ir a El 87 es una especie de apuesta: puede salir encantado con los mejores torreznos de su vida o profundamente decepcionado por una atención deficiente y una comida mediocre. La recomendación sería optar por sus especialidades más seguras, como los torreznos, las migas o sus variados "trukis", y acudir con una dosis de paciencia, especialmente si el local está lleno.

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