El Allende
AtrásEl Allende, situado en la Rantxeria Plaza de Portugalete, se presenta como un bar con una propuesta dual que genera tanto elogios como críticas significativas. Su funcionamiento se centra exclusivamente en el horario de tarde y noche, permaneciendo cerrado los lunes y extendiendo su actividad hasta altas horas de la madrugada durante los fines de semana, lo que lo posiciona claramente como un bar de copas y un punto de encuentro para la vida nocturna de la zona.
Una Terraza que Define la Experiencia
Uno de los atractivos más comentados y valorados de El Allende es su amplia terraza exterior. Descrita por los clientes como un espacio "Chill out de manual", esta área privada está diseñada para ofrecer un ambiente relajado y distendido. Las fotografías y opiniones sugieren un mobiliario cómodo, como sofás, y una iluminación ambiental que invita a la conversación y a disfrutar de una bebida de manera tranquila. Este espacio es, para muchos, el corazón del local y su principal punto fuerte, ideal para grupos de amigos o parejas que buscan un lugar agradable para pasar la noche. La existencia de esta bar con terraza privada es un diferenciador clave, especialmente en una plaza pública, ya que ofrece un entorno más controlado y exclusivo.
Oferta Gastronómica y de Bebidas
Aunque su enfoque principal es el de un pub nocturno, El Allende no descuida su oferta, destacando en particular por un producto que ha ganado fama propia: sus batidos. Diversos clientes los califican como "buenísimos y muy currados", señalando que su tamaño y elaboración justifican su precio, en torno a los 4,70 €. Esta especialidad atrae a un público que busca algo más que una simple copa, convirtiendo al local en una opción interesante incluso para quienes no consumen alcohol. Además de los batidos, la carta incluye las opciones esperadas en bares de este tipo, como cerveza, vino y una variedad de cócteles, consolidando su identidad de cocktail bar.
Más allá de las bebidas, el establecimiento también ofrece la posibilidad de organizar comidas para celebraciones, como cumpleaños. Las experiencias compartidas al respecto son muy positivas, destacando no solo la calidad de la comida sino también un servicio atento y cercano que hace que los comensales se sientan "como en casa". La capacidad de reservar para eventos grupales añade una capa de versatilidad al negocio, permitiéndole operar no solo como un lugar de ocio nocturno sino también como un espacio para celebraciones privadas.
El Interior: Música, Baile y Controversia
El Allende complementa su terraza con un espacio interior donde la música y un ambiente más enérgico toman el protagonismo. El local ha tomado iniciativas para dinamizar su oferta, como la organización de fiestas SBK (Salsa, Bachata, Kizomba) en algunas noches de jueves. Esta apuesta por ser un bar con música y baile es apreciada por la comunidad de bailarines, aunque algunos señalan que el espacio disponible para bailar puede resultar algo reducido. Esta faceta del local busca atraer a un público que desea una noche más activa y festiva.
Sin embargo, es en la gestión de estos dos ambientes —el relajado exterior y el vibrante interior— donde surgen las críticas más severas. Varios clientes han reportado una experiencia frustrante en la que, a pesar de que la música y el ambiente de baile se encontraban en el interior, se les negó el servicio en la barra de dentro, obligándolos a pedir en la barra exterior y permanecer en la terraza. Un testimonio describe cómo, tras asistir a una boda con intención de "echar unos bailes", se encontraron con esta política restrictiva y un trato con un "tono cuestionable" por parte del personal. Esta situación genera una desconexión importante para quienes acuden con la expectativa de una fiesta y se ven confinados a la zona chill-out.
Un Cambio de Identidad y Puntos a Considerar
La crítica de que "ya no es lo que era hace años" resuena en algunas opiniones, sugiriendo que El Allende ha experimentado una evolución en su concepto. Este cambio parece haberlo orientado más hacia el modelo de terraza y cocktail bar, dejando en un segundo plano su faceta de pub de baile, o al menos, gestionándola de una manera que no satisface a todos por igual. Esta aparente inconsistencia en la propuesta puede ser un punto de fricción. Los clientes potenciales deben ser conscientes de esta dualidad: mientras que la terraza es una apuesta segura para una noche tranquila, la experiencia en el interior puede no corresponder con las expectativas de una fiesta sin restricciones.
En el aspecto práctico, el local cuenta con ventajas como una entrada accesible para sillas de ruedas y un nivel de precios considerado económico (marcado con un nivel 1). Opera desde las 18:00, con cierre a las 02:00 entre semana y domingos, y a las 04:00 los viernes y sábados. Es importante notar que no ofrece servicio de comida para llevar ni de entrega a domicilio, enfocándose por completo en la experiencia dentro del establecimiento. La información sobre su página web, elallende.es, parece estar desactualizada, ya que el enlace no se encuentra operativo, lo que podría dificultar la consulta de información actualizada por parte de los clientes.
En Resumen
El Allende es un establecimiento con una personalidad dividida. Por un lado, triunfa con su excepcional terraza chill-out, su servicio amable en eventos programados y sus aclamados batidos. Por otro, genera dudas por su gestión del espacio interior y la inconsistencia en el servicio, lo que ha provocado decepción en clientes que buscaban un ambiente de fiesta y baile. Es un lugar que puede ofrecer una gran noche si se busca un ambiente relajado al aire libre, pero que presenta un riesgo de insatisfacción para quienes esperan la energía de un bar de copas tradicional en su interior.