El Volante
AtrásUn Recuerdo del Chigre Asturiano: Análisis de El Volante en Grado
En la Calle de la Flor de Grado se encontraba El Volante, un establecimiento que, a juzgar por el rastro digital que ha dejado, encarnaba a la perfección la esencia del bar de barrio asturiano. Sin embargo, antes de profundizar en lo que hizo especial a este lugar, es crucial abordar su situación actual. La información disponible es contradictoria pero contundente: aunque algunas fuentes lo catalogan como "cerrado temporalmente", el indicador más definitivo señala que está "permanentemente cerrado". Esta es, sin duda, la principal advertencia para cualquiera que busque visitarlo: El Volante parece haber cesado su actividad, convirtiendo este análisis en una retrospectiva de lo que fue un punto de encuentro apreciado por locales y visitantes.
Los Pilares de un Negocio Querido
La reputación de El Volante se construyó sobre una base sólida de autenticidad y buen trato. Las reseñas de quienes lo frecuentaron pintan la imagen de un local pequeño y acogedor, un clásico "chigre" donde el ambiente familiar era la norma. La propietaria es recordada con cariño, descrita como "un encanto" y una gran trabajadora, cuyo trato cercano y cordial hacía que los clientes se sintieran como en casa. Este tipo de atención personalizada es un valor incalculable en el mundo de los bares y fue, claramente, uno de sus mayores activos.
El otro gran pilar era su oferta gastronómica. La "comida casera" es un término que aparece repetidamente en las valoraciones. No se trataba de alta cocina, sino de algo mucho más apreciado en el día a día: platos honestos, sabrosos y a precios económicos. Con un nivel de precios catalogado como muy asequible, ofrecía una excelente relación calidad-precio que lo convertía en una parada obligatoria para tomar algo acompañado de buenos pinchos y una generosa variedad de tapas. La mención a los callos en algunas reseñas sugiere una cocina tradicional y contundente, muy del gusto local. Era el tipo de lugar donde se podía disfrutar de una cerveza o un vino sin pretensiones, pero con la garantía de un bocado de calidad.
Características y Clientela
Más allá de la comida y el servicio, El Volante contaba con elementos que ampliaban su atractivo. Su terraza de bar era especialmente valorada, convirtiéndose en un lugar ideal para disfrutar de una tarde de verano o para hacer una parada en una ruta, como mencionan algunos clientes motoristas. Esta versatilidad le permitía atraer a un público diverso.
Un aspecto interesante era su ubicación estratégica para los peregrinos del Camino de Santiago. Al ser uno de los últimos locales antes de salir de Grado, se convertía en el punto perfecto para tomar un último refrigerio y coger fuerzas antes de continuar la jornada. Este detalle no solo le proporcionaba un flujo constante de visitantes de fuera, sino que también lo integraba en una de las rutas culturales más importantes de España.
La Realidad Actual: Puntos Débiles y Cierre Definitivo
El principal y definitivo punto negativo es su estado de cierre permanente. Un negocio, por muy buenas críticas que acumule, deja de ser una opción si no tiene las puertas abiertas. Para un directorio, es fundamental informar con claridad que, a pesar de su valoración positiva de 4.3 sobre 5, El Volante ya no es un destino viable. Esta situación representa una pérdida para la oferta hostelera de la zona, que se queda sin un establecimiento que destacaba por su autenticidad.
Analizando sus características cuando estaba operativo, el único aspecto que podría considerarse una desventaja era su tamaño. Al ser descrito como "pequeñito", es probable que en momentos de alta afluencia el espacio fuera limitado, tanto dentro como en la terraza. Si bien esto contribuía a su atmósfera acogedora, también podría haber sido un inconveniente para grupos grandes o en días de mal tiempo donde la terraza no era una opción.
El Legado de un Bar de Toda la Vida
El Volante fue un ejemplo paradigmático de bar de tapas tradicional y exitoso. Su fórmula se basaba en tres componentes clave: comida casera de calidad, precios justos y un servicio excepcionalmente cercano y amable. Era un negocio arraigado en su comunidad, un verdadero bar de barrio, pero con la capacidad de acoger con la misma calidez a los viajeros y peregrinos. Aunque hoy sus puertas estén cerradas, el recuerdo que pervive entre sus antiguos clientes es el de un lugar honesto, acogedor y con un servicio excelente, un "local de toda la vida" que, lamentablemente, ya solo puede ser recordado.