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Kiliki Taberna

Kiliki Taberna

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P.º Anelier, 23, 31014 Pamplona, Navarra, España
Bar Bar restaurante Restaurante
8.4 (847 reseñas)

Situada en el Paseo Anelier, Kiliki Taberna se presenta como uno de los bares de referencia en el barrio de la Rochapea. Su propuesta combina la de una taberna de barrio con un restaurante, ofreciendo un espacio versátil que opera ininterrumpidamente desde las 9:30 hasta las 23:30 horas, todos los días de la semana. Su interiorismo, que mezcla suelos de azulejos con motivos florales y un mobiliario minimalista, crea una atmósfera particular, pero es su amplia terraza, ubicada en una zona peatonal, uno de sus mayores atractivos para quienes buscan un lugar donde disfrutar de bebidas y comida al aire libre.

Puntos Fuertes: Terraza, Horario y Bebidas

La principal ventaja competitiva de Kiliki Taberna es, sin duda, su bar con terraza. Es un punto de encuentro habitual para los vecinos, un lugar ideal para tomar algo en cualquier momento del día gracias a su extenso horario. La oferta de bebidas es otro de sus puntos a favor; algunas reseñas de años anteriores destacan una muy amplia carta de ginebras, tanto nacionales como premium, un detalle que lo distingue de otros bares de la zona y lo convierte en una opción interesante para los aficionados a este destilado. Además, su servicio de comidas abarca desde el brunch hasta la cena, ofreciendo menús del día, raciones y pintxos.

El servicio ha recibido comentarios generalmente positivos en cuanto a amabilidad y rapidez. A pesar de que el local ha pasado por diferentes etapas, incluyendo un cambio de dueños que, según algunos clientes habituales, afectó temporalmente el ambiente, la gestión actual parece haber corregido esos problemas, manteniendo un trato correcto y eficiente con la clientela. Su accesibilidad, con entrada adaptada para sillas de ruedas, y la posibilidad de reservar, son otros aspectos funcionales que suman a la experiencia del cliente.

La Calidad de la Comida: Un Aspecto Inconsistente

El punto más conflictivo de Kiliki Taberna reside en la calidad de su oferta gastronómica, que parece haber fluctuado a lo largo del tiempo. Mientras que en el pasado era reconocido por su excelente comida casera, como hamburguesas y croquetas elogiadas por su sabor, la percepción actual es más irregular. Varias opiniones recientes señalan un notable descenso en la calidad, apuntando al uso de productos congelados en platos clave.

Las patatas bravas, un clásico de cualquier bar de tapas, han sido objeto de críticas recurrentes. Algunos clientes las describen como patatas congeladas servidas con una simple salsa de tomate, lejos de la receta tradicional. Se han reportado incluso casos en los que se sirvieron quemadas. Las croquetas, que antes eran un punto fuerte, ahora son percibidas por algunos como congeladas y faltas de sabor, con un precio de 2,50€ por unidad que no se corresponde con la calidad ofrecida. Esta percepción de una calidad decreciente choca con un coste que algunos clientes consideran elevado para el producto final, como un pedido de dos bocadillos y unas bravas por más de 25 euros.

¿Qué esperar entonces de su cocina?

No todo es negativo. Existen menciones positivas a platos como el risotto de hongos, descrito como "muy rico", y a los fritos en general, que en su día fueron "muy logrados". Esto sugiere una inconsistencia en la cocina; mientras algunos platos más elaborados del menú pueden satisfacer, las raciones y pinchos más sencillos parecen ser el eslabón más débil. Por lo tanto, la experiencia culinaria puede depender en gran medida de la elección del plato.

Un Bar con Dos Caras

Kiliki Taberna es un establecimiento con un gran potencial, sustentado por su excelente ubicación, su magnífica terraza y un horario que le otorga una gran flexibilidad. Como bar y cervecería para reunirse a tomar algo, especialmente si se aprecia una buena selección de ginebras, cumple su función de manera notable. El servicio es correcto y el ambiente, agradable.

Sin embargo, como restaurante, la experiencia puede ser una apuesta. La aparente dependencia de productos congelados en su oferta de tapas y raciones ha mermado la reputación que una vez tuvo su cocina casera. Para los clientes potenciales, la recomendación sería visitarlo por su ambiente y su terraza, siendo cautelosos con las expectativas culinarias. Es un buen lugar para una cerveza o un vino, pero quienes busquen una experiencia gastronómica casera y de alta calidad podrían encontrar opciones más consistentes en otras partes de la ciudad.

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