La alacena del Finito
AtrásUbicado en la emblemática Plaza Pedro Miñor de Oviedo, La alacena del Finito se ha consolidado como un punto de encuentro que funciona con una doble identidad: por un lado, es una cervecería y vinoteca de ambiente animado, y por otro, un restaurante que promete sabores caseros. Esta dualidad, sin embargo, genera experiencias muy dispares entre su clientela, convirtiéndolo en un establecimiento con notables puntos fuertes pero también con importantes áreas de mejora que cualquier potencial cliente debería conocer.
La Propuesta Gastronómica: Entre Elogios y Críticas
La carta de La alacena del Finito es uno de sus principales atractivos, ofreciendo una variedad que parece satisfacer a quienes buscan tanto un picoteo informal como una cena completa. Varios clientes destacan la calidad de sus raciones y platos para compartir. Por ejemplo, las "lágrimas de cerdo a la piedra" y las tablas de cecina con queso reciben elogios consistentes, calificadas como "buenísimas". Lo mismo ocurre con opciones más sencillas como las tostas o las patatas con tres salsas, que son descritas como excelentes opciones para una cena informal y a buen precio. La fama de su carne a la piedra es notable, siendo uno de los platos que más se repiten en las reseñas positivas y que consolida al local como una opción a tener en cuenta para los amantes de la buena carne.
Sin embargo, no todo son alabanzas. El menú especial para dos personas, con un precio de 40 euros sin bebida, es un claro punto de discordia. Mientras algunos clientes lo describen como "gratificante", otros ofrecen una visión radicalmente opuesta. Una crítica detallada señala que el menú no merece la pena, con un pastel de cabracho que no sabía a pescado, un jamón de calidad mediocre ("muy ramplón") y una carne a la piedra que, aunque sabrosa, era mayormente grasa. Esta disparidad de opiniones se extiende a los postres, donde el tiramisú fue una decepción con un sabor predominante a nata, aunque la tarta de la abuela sí logró satisfacer. Esta inconsistencia sugiere que, si bien el restaurante es capaz de ofrecer platos excelentes, la experiencia puede variar drásticamente, y quizás optar por la carta sea una apuesta más segura que el menú cerrado.
El Ambiente y la Atención: Una Experiencia Impredecible
El servicio es, sin duda, el aspecto más polarizante de La alacena del Finito. Existen testimonios que hablan de un trato excepcional, con un encargado "majísimo" y camareros "de 10" que contribuyen a crear un ambiente "relajante y gratificante". Estos clientes se llevan una impresión muy positiva, prometiendo volver y destacando la amabilidad como un pilar de su buena experiencia. Este es el tipo de servicio que se espera de los bares que buscan fidelizar a su clientela.
No obstante, en el otro extremo se encuentran quejas muy serias que empañan la reputación del local. Varios comensales mencionan que algunos camareros no son "especialmente agradables", pero el problema más grave reportado es la política de gestión de mesas durante las horas de mayor afluencia. Un cliente describe una experiencia particularmente negativa, afirmando que fueron "echados a la calle como a perros" justo al terminar su postre porque había gente esperando. Según su relato, no hubo aviso previo sobre un límite de tiempo en la mesa, lo que transformó una comida, que por cierto calificó como "buena", en un momento desagradable. Esta práctica, más propia de una cadena de comida rápida, choca frontalmente con la expectativa de una sobremesa tranquila en un restaurante. La falta de comunicación sobre esta política es un fallo significativo que puede arruinar por completo la visita de quienes buscan disfrutar de una velada sin prisas.
El Encanto de los Bares de Tapas
A pesar de las críticas centradas en el servicio de restaurante, La alacena del Finito mantiene un fuerte atractivo como un clásico bar de tapas. Un punto muy valorado por los clientes es la costumbre de servir una "buena tapa" con cada consumición, una tradición muy arraigada en Asturias que siempre es bien recibida. Esto lo convierte en una excelente opción para quienes desean simplemente tomar algo y disfrutar de un pincho generoso, ya sea en su local interior o en la terraza. Para este tipo de visita más informal, centrada en la bebida y el picoteo, es probable que los problemas de gestión de mesas no sean tan relevantes, permitiendo disfrutar de la faceta más amable y tradicional del establecimiento.
Información Práctica y Conclusiones
Para quienes decidan visitar La alacena del Finito, es fundamental tener en cuenta algunos datos clave. El local se encuentra en la Plaza Pedro Miñor, local 3, y su número de teléfono para reservas es el 984 08 23 12. Su horario de apertura es amplio, desde las 11:00 hasta la medianoche, pero es crucial recordar que los miércoles permanece cerrado. Ofrece servicio para llevar, pero no a domicilio.
En definitiva, La alacena del Finito es un negocio con dos caras. Por un lado, ofrece una propuesta gastronómica con platos muy recomendables, especialmente en su carta de raciones y carnes, y a menudo a precios competitivos. Puede ser un lugar vibrante y acogedor con un servicio encantador. Por otro lado, el riesgo de toparse con un servicio deficiente, una calidad de menú inconsistente y, sobre todo, una política de rotación de mesas agresiva y mal comunicada, es real. Los potenciales clientes deben sopesar qué tipo de experiencia buscan: si es una parada rápida para unas tapas y una bebida, las probabilidades de salir satisfecho son altas. Si, por el contrario, planean una cena relajada en un fin de semana, quizás convenga gestionar las expectativas o incluso preguntar por la política de tiempo en mesa al hacer la reserva para evitar sorpresas desagradables.