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La Cerezal de Cañete

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Cta. Estación Figaredo, 33683 Figaredo, Asturias, España
Bar

Ubicado junto al antiguo trazado ferroviario, en la Cuesta de la Estación de Figaredo, La Cerezal de Cañete se presenta como un establecimiento que va más allá de ser un simple bar. Es un refugio de la auténtica gastronomía asturiana, un punto de encuentro para locales y un descubrimiento para visitantes que buscan sabores tradicionales sin artificios. Este local se ha ganado a pulso una sólida reputación en la cuenca del Caudal, no por una decoración vanguardista ni por una carta experimental, sino por aferrarse a las raíces de la comida casera, la abundancia en las raciones y un trato cercano que hace sentir a cualquiera como en casa.

La Esencia de un Chigre Asturiano

La atmósfera de La Cerezal de Cañete es la de un chigre tradicional, esos bares que son el alma de los pueblos y barrios de Asturias. Es un lugar concurrido, a menudo bullicioso y lleno de vida, donde el sonido de las conversaciones se mezcla con el tintineo de los vasos. No es el sitio ideal para una velada silenciosa, sino un espacio para socializar, para tomar algo con amigos y disfrutar de un buen ambiente. La decoración es sencilla y funcional, cediendo todo el protagonismo a lo que llega a la mesa. La gestión familiar se percibe en cada detalle, especialmente en el servicio, descrito por la mayoría de sus clientes como excepcionalmente amable, atento y eficiente, un pilar fundamental de la experiencia que ofrecen.

Un Festín de Sabores: ¿Qué Comer en La Cerezal de Cañete?

Si hay algo que define a este establecimiento es su cocina. Aquí, la pregunta de dónde comer bien en la zona de Mieres encuentra una respuesta contundente. La carta es una oda a la cocina de la región, destacando por la calidad del producto y, sobre todo, por la generosidad de sus platos. Los comensales habituales y los que lo visitan por primera vez coinciden: las raciones son muy abundantes, un factor a tener en cuenta a la hora de pedir para no excederse.

Los Platos Estrella que No Te Puedes Perder

Dentro de su oferta, hay creaciones que se han convertido en auténticos iconos del local. Profundicemos en algunas de ellas:

  • El Cachopo: Para muchos, uno de los mejores de la comarca. Fiel a la tradición, se sirve en un tamaño considerable, con un rebozado crujiente y dorado que envuelve dos filetes de ternera tierna y un relleno generoso de buen jamón y queso fundido. Es un plato contundente, ideal para compartir, que satisface a los paladares más exigentes y a los apetitos más voraces.
  • Pote Asturiano y Fabada: Como no podía ser de otra manera en un bastión de la cocina asturiana, los platos de cuchara son una apuesta segura, especialmente en los días más fríos. El pote, con sus berzas, patatas y su compango (chorizo, morcilla, tocino), es reconfortante y lleno de sabor. La fabada sigue la receta tradicional, con fabes mantecosas y un compango de primera calidad que impregna el guiso de un gusto inolvidable.
  • Tapas y Raciones Variadas: Para quienes prefieren picar algo, La Cerezal funciona como uno de los mejores bares de tapas de la zona. Entre las opciones más aclamadas se encuentran los callos, los mejillones, las croquetas caseras cremosas por dentro y crujientes por fuera, y una variedad de pinchos y raciones que van cambiando según el producto de temporada.

La Experiencia de la Bebida: Más Allá de una Cervecería

Aunque funciona perfectamente como cervecería para tomar una caña bien tirada, la oferta de bebidas acompaña la propuesta gastronómica. La selección de vinos es adecuada para maridar con los platos contundentes de la carta, con referencias tanto locales como nacionales. Por supuesto, la sidra, bebida insignia de Asturias, también tiene su lugar, completando la experiencia de un auténtico chigre asturiano. El local es un punto de encuentro ideal para el aperitivo, la comida, la merienda o las primeras copas de la noche, mostrando una versatilidad que atrae a un público muy diverso.

Aspectos a Considerar: Una Visión Equilibrada

Para ofrecer una perspectiva completa, es justo mencionar algunos puntos que los potenciales clientes deben tener en cuenta. La popularidad y el éxito del local tienen una contrapartida: suele estar muy concurrido, especialmente durante los fines de semana y las horas punta de las comidas. Esto puede traducirse en un nivel de ruido elevado, algo característico de los bares con buen ambiente, pero que puede no ser del agrado de quienes buscan tranquilidad. El espacio no es excesivamente grande, por lo que encontrar mesa sin reserva previa puede ser complicado en días de alta demanda.

Por otro lado, aunque su ubicación junto a la estación le da un encanto particular, el aparcamiento en las inmediaciones puede ser limitado en ciertos momentos. Sin embargo, estos detalles son menores para la gran mayoría de sus visitantes, que valoran por encima de todo la calidad de la comida, la abundancia de las raciones y la excelente relación calidad-precio, posicionándolo como uno de esos bares baratos donde se come excepcionalmente bien.

Un Templo del Sabor Tradicional

La Cerezal de Cañete no es un bar de moda ni pretende serlo. Es un establecimiento honesto y auténtico, un pilar de la comunidad de Figaredo que defiende con orgullo la gastronomía asturiana más tradicional. Es el lugar perfecto para quienes buscan raciones generosas, sabores caseros de verdad y un trato familiar y cercano. Es una visita obligada para los amantes de la buena mesa que valoran la sustancia por encima de la apariencia. Ya sea para disfrutar de uno de los cachopos más comentados de la zona, para degustar un pote contundente o simplemente para compartir unas raciones entre amigos, La Cerezal de Cañete ofrece una experiencia satisfactoria y memorable que invita, sin duda alguna, a volver.

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