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La Ermita

La Ermita

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C. de Torquemada, 1, Hortaleza, 28043 Madrid, España
Bar
7.8 (645 reseñas)

Situado en la calle de Torquemada, en el distrito de Hortaleza, La Ermita se presenta como un bar de barrio con una identidad muy definida, orientada principalmente a la noche y al ocio de fin de semana. Su propuesta se aleja del concepto de bar de diario para convertirse en un punto de encuentro nocturno, abriendo sus puertas exclusivamente de jueves a sábado y extendiendo su horario hasta altas horas de la madrugada, especialmente viernes y sábados hasta las 5:00 AM.

Una oferta centrada en el ocio y las copas

El principal atractivo de La Ermita reside en su ambiente y sus opciones de entretenimiento. Quienes lo frecuentan destacan la presencia de elementos que invitan a pasar un buen rato entre amigos, como su mesa de billar y la diana para jugar a los dardos. Estos detalles lo consolidan como un bar con juegos, una opción cada vez más buscada por quienes no solo quieren tomar algo, sino también disfrutar de una actividad. Varios clientes habituales lo describen como el clásico local "de toda la vida", un lugar con buena música y una atmósfera agradable, ideal para socializar.

La oferta se centra fundamentalmente en las bebidas, posicionándose como un bar de copas. Si bien se menciona que sirven tapas, la experiencia de los clientes es mixta. Algunos las califican como "potables", aunque señalan que la calidad puede ser inconsistente, describiéndolo como "la lotería de la tapa". Un detalle a su favor es que el pan que acompaña a la consumición es gratuito. Sin embargo, es crucial tener en cuenta que, al menos por la noche, no se sirve comida, por lo que no es una opción viable para cenar.

La terraza: un espacio con sus propias reglas

Uno de los puntos fuertes del local es su terraza, un espacio valorado positivamente por ser agradable. No obstante, este atractivo viene acompañado de ciertas condiciones. Se aplica un suplemento de un euro en las raciones que se consumen en el exterior. Además, el servicio en esta zona es uno de los puntos que genera más críticas, con quejas recurrentes sobre la lentitud tanto para tomar nota como para cobrar.

Las dos caras del servicio y los precios

El trato al cliente y los precios son, sin duda, los aspectos más polarizantes de La Ermita. Mientras algunos clientes describen al personal como "muy simpático" y "amable", otros relatan experiencias completamente opuestas, mencionando un servicio "francamente mejorable". Esta disparidad de opiniones sugiere que la calidad de la atención puede ser muy variable dependiendo del día o del personal de turno.

En cuanto al coste, las percepciones también difieren. Hay quien considera que el local es "realmente caro", mientras que otros opinan que el precio es "común" y se ajusta a la media de la zona. Esta falta de consenso puede deberse a la política de precios, como el ya mencionado suplemento en terraza, que puede influir en la percepción final del cliente.

Una grave advertencia sobre la seguridad

Más allá de las diferencias de opinión sobre el servicio o los precios, existe un punto de preocupación que no puede ser ignorado. Una reseña particularmente negativa detalla un incidente de seguridad grave, describiendo una agresión física en el local durante la cual, según el testimonio, el dueño no intervino. El relato, que menciona la necesidad de la presencia de hasta ocho agentes de policía, califica el lugar como "un peligro". Esta es una acusación seria que cualquier potencial cliente debería tener en consideración, ya que apunta a una posible falta de control sobre el ambiente y la seguridad de los asistentes.

¿Para quién es La Ermita?

La Ermita es un bar con una propuesta muy concreta: es un lugar para tomar copas y jugar al billar o a los dardos durante las noches del fin de semana. Su público ideal es aquel que busca un ambiente de bar de barrio tradicional, sin grandes pretensiones gastronómicas y con un horario que se alarga hasta la madrugada. Sin embargo, es fundamental acudir con las expectativas adecuadas. Los visitantes deben estar preparados para un servicio que puede ser lento, especialmente en la terraza, y unos precios que generan opiniones divididas. La cuestión más delicada es la relativa a la seguridad, donde las alarmantes críticas de algunos usuarios contrastan con la visión de otros que lo consideran un sitio agradable. En definitiva, es un local con luces y sombras muy marcadas, cuya visita dependerá de las prioridades y la tolerancia al riesgo de cada persona.

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