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La Escondita

La Escondita

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Pr. de María Pita, 1B, 15001 A Coruña, España
Bar Bar restaurante Restaurante
9.2 (1308 reseñas)

Fiel a su nombre, La Escondita se presenta como un hallazgo culinario en uno de los soportales de la emblemática Plaza de María Pita. No es el típico bar de tapas que uno esperaría encontrar en una ubicación tan concurrida; es un establecimiento con una identidad muy definida, centrada en el producto de mercado y, sobre todo, en el poder aromático de la comida a la brasa. Su propuesta se aleja del bullicio para ofrecer una experiencia más pausada y enfocada en la calidad.

El Fuego como Protagonista

La seña de identidad de La Escondita es, sin duda, su horno y parrilla alimentados con leña de encina. Casi todas las elaboraciones, desde las entradas hasta los postres, pasan por el fuego, lo que les confiere un sabor y una textura distintivos. Esta dedicación a una técnica de cocina ancestral se traduce en platos donde el ingrediente principal brilla con luz propia. La carta es un claro homenaje al producto gallego, con un fuerte énfasis en el pescado fresco y el marisco de la lonja local. La lubina salvaje a la brasa es aclamada por muchos comensales como uno de los platos estrella, destacando por su punto de cocción y sabor impecables. También reciben elogios constantes el pulpo, las zamburiñas y el bacalao, todos ellos realzados por el toque ahumado de la parrilla.

No todo es mar en La Escondita. La oferta de carnes incluye un chuletón de vaca gallega y cortes de cerdo ibérico que demuestran la versatilidad de su cocina. Un plato recurrente en las valoraciones positivas es la carne ibérica servida con compota de manzana y un toque de Pedro Ximénez. Además, el restaurante sorprende con propuestas menos convencionales, como las alcachofas a la brasa con salsa romesco o el aguacate a la brasa con chimichurri, mostrando influencias que van más allá de la cocina gallega tradicional. Las raciones son generosas, ideales para compartir y probar diferentes facetas del menú.

Una Experiencia Más Allá del Plato Principal

La creatividad en la brasa se extiende hasta los postres, un detalle que diferencia a La Escondita de otros restaurantes con encanto. La tarta de queso manchego y el brioche, ambos terminados en el horno de brasas, son el cierre perfecto para una comida marcada por el fuego. La carta de bebidas, aunque algunos la consideran mejorable, incluye buenos vinos gallegos, como el Godello servido por copas, que armoniza perfectamente con la oferta gastronómica.

Aspectos a Tener en Cuenta Antes de Visitar

A pesar de sus numerosas fortalezas, existen ciertos puntos que los potenciales clientes deben considerar. Uno de los comentarios que aparece ocasionalmente es que el servicio, aunque calificado de profesional y atento, puede resultar algo lento. Esto sugiere que La Escondita es un lugar para disfrutar de una comida sin prisas, más que para una parada rápida. Aquellos que planean cenar en Coruña en un ambiente relajado encontrarán aquí su sitio, pero quienes tengan el tiempo justo deberían tenerlo en cuenta.

Otro aspecto, mencionado de forma aislada pero relevante, es la sazón. Algún comensal ha señalado un punto de sal ligeramente elevado en ciertos platos. Si bien esto es altamente subjetivo, es una información útil para quienes prefieren sabores más medidos. Finalmente, el principal factor a planificar es su horario de apertura. El restaurante cierra los miércoles y tiene franjas de servicio muy concretas y limitadas, especialmente para el almuerzo (de 14:00 a 15:30) y con cenas solo disponibles de jueves a sábado. Esta planificación estricta hace que la reserva sea prácticamente imprescindible y resta espontaneidad a la visita.

Final

La Escondita es un establecimiento muy recomendable para quienes valoran la calidad del producto y la cocina honesta y directa. Es una excelente opción para quienes buscan dónde comer buen pescado y carne a la brasa en un ambiente acogedor y luminoso, decorado con sencillez en tonos claros. Su ubicación, aunque central, le permite mantener un aire de exclusividad. Sin embargo, su ritmo pausado y, sobre todo, sus horarios restrictivos, son factores clave a considerar. No es un bar para un tapeo improvisado, sino un restaurante para una experiencia gastronómica meditada y bien planificada.

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