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La Montera Picona de Ramón

La Montera Picona de Ramón

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C. Saavedra, 3, Centro, 33208 Gijón, Asturias, España
Bar Marisquería Parrilla Restaurante Restaurante asturiano Restaurante de cocina española Sidrería
7.2 (2457 reseñas)

La Montera Picona de Ramón se presenta como un establecimiento de doble cara en la escena gastronómica de Gijón. Por un lado, es un bastión de la comida asturiana tradicional, ofreciendo platos contundentes y sabores auténticos que atraen tanto a locales como a visitantes. Por otro, arrastra una serie de inconsistencias que generan opiniones muy divididas entre su clientela. Este bar restaurante, ubicado en la céntrica Calle Saavedra, promete una inmersión en la cocina regional, pero la experiencia puede variar notablemente dependiendo del día y de las circunstancias.

Una Oferta Gastronómica Anclada en la Tradición

El punto fuerte indiscutible de La Montera Picona es su carta, profundamente arraigada en las recetas asturianas. Quienes buscan dónde comer en Gijón platos emblemáticos, aquí encontrarán una propuesta sólida. Los menús son uno de sus grandes atractivos, especialmente el "menú asturiano" que se ofrece los fines de semana por un precio que ronda los 26 euros. Este menú es un verdadero despliegue de la cocina local, incluyendo un potente pote asturiano con todos sus sacramentos (morcilla, tocino y chorizo), seguido de un generoso escalopín con patatas y, para culminar, un clásico arroz con leche. Las opiniones positivas destacan la calidad y el buen sabor de estas elaboraciones, describiéndolas como caseras y abundantes.

Además de sus menús cerrados, la carta ofrece una amplia variedad de tapas y raciones. El cachopo es una de las estrellas, con múltiples variantes que van desde el tradicional con jamón y queso hasta creaciones más originales. Sin embargo, es en la variedad donde empiezan a aparecer las primeras grietas. Mientras que platos como la sangría de sidra reciben elogios unánimes por su sabor refrescante y original, otras raciones generan quejas. Algunos comensales han descrito la tabla de quesos como "pobre" o la parrillada de carne como "escasa", con detalles como el queso apelmazado sobre las patatas o el solomillo de cerdo servido poco hecho. Esta irregularidad en la cocina es uno de los principales factores que contribuyen a su calificación general, que se mantiene en un modesto 3.6 sobre 5.

El Servicio y el Ambiente: Entre la Amabilidad y el Caos

El trato humano en La Montera Picona es otro de sus aspectos con luces y sombras. Muchos clientes resaltan la amabilidad y simpatía del personal, llegando incluso a mencionar a camareros específicos, como un tal Marce, por su excelente atención. Este trato cercano y profesional contribuye a crear una atmósfera agradable, propia de un bar de tapas acogedor. El local, que también funciona como sidrería, cuenta con salones preparados para espichas y eventos, y una terraza que permite disfrutar del ambiente de la ciudad.

No obstante, la eficiencia del servicio parece resentirse gravemente cuando el local está concurrido. Una de las críticas más recurrentes es la lentitud, especialmente en el servicio a mesas grandes. Esperas de hasta 30 minutos entre plato y plato han sido reportadas, lo que puede deteriorar significativamente la experiencia, sobre todo para grupos. Esta falta de agilidad sugiere una posible falta de personal o de organización en la cocina durante las horas punta, un detalle crucial para quienes planean una celebración o simplemente tienen el tiempo justo.

La Cuestión del Precio: Una Sorpresa Desagradable en la Terraza

Si bien el restaurante es percibido generalmente como económico, con un nivel de precios de 1 sobre 4 y una buena relación calidad-precio en sus menús, existe una política que ha causado un considerable malestar: el suplemento de terraza. Varios clientes han manifestado su sorpresa y enfado al descubrir en la cuenta un recargo del 15% aplicado individualmente a cada plato consumido en el exterior. Este suplemento, que puede encarecer notablemente la cuenta final (un cachopo puede pasar de 29 a casi 34 euros), es considerado por algunos como "abusivo" y poco transparente.

Esta práctica, aunque pueda estar indicada en la carta, no parece ser comunicada con la claridad que los clientes esperan, generando una sensación de engaño al final de la comida. Para un bar que busca fidelizar a su clientela, este tipo de detalles pueden ser contraproducentes. Es un factor determinante que los potenciales clientes deben conocer antes de decidirse a ocupar una mesa en el exterior.

¿Merece la Pena la Visita?

La Montera Picona de Ramón es un establecimiento que genera un dilema. Ofrece una auténtica y sabrosa comida asturiana a precios competitivos, lo que lo convierte en una opción atractiva dentro de los bares en Gijón. Platos como su pote, sus menús de fin de semana y su sangría de sidra son razones de peso para visitarlo. Además, su personal puede ser encantador y el ambiente, típicamente asturiano.

Sin embargo, los riesgos son igualmente evidentes. La inconsistencia en la calidad de algunas raciones, la notable lentitud del servicio en momentos de alta afluencia y, sobre todo, la controvertida política de precios en la terraza son factores que pueden empañar la experiencia. Parece ser un lugar que requiere cierta estrategia por parte del cliente: quizás sea más disfrutable en días de menor afluencia, en el interior para evitar sorpresas en la cuenta y optando por sus menús cerrados o platos más emblemáticos, que parecen ser una apuesta más segura. En definitiva, es un reflejo de la complejidad del sector hostelero: un lugar con un gran potencial en su cocina pero con áreas de gestión y servicio que necesitan una clara mejora para estar a la altura de sus mejores platos.

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