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LA PICOTA

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C. Carnicerías, 9, bajo, 26280 Ezcaray, La Rioja, España
Bar Bar restaurante Restaurante
7.4 (86 reseñas)

Ubicado en la Calle Carnicerías, el bar y restaurante La Picota es uno de esos establecimientos en Ezcaray que genera opiniones fuertemente divididas. Para algunos, es un rincón con encanto que evoca la calidez de la comida casera y el trato cercano; para otros, una experiencia marcada por deficiencias que empañan su potencial. Analizar estas dos caras de la moneda es fundamental para cualquier cliente que esté considerando visitarlo.

Una apuesta por la cocina tradicional

Los puntos fuertes de La Picota, según las reseñas más favorables, residen en su cocina y en la atmósfera familiar que a veces logra transmitir. Varios comensales describen una sensación de "hogar" al entrar, destacando la amabilidad y el cuidado en el servicio por parte del personal, que prepara las mesas con esmero. Esta atención, aunque a veces pausada, es valorada positivamente por quienes no tienen prisa y buscan una experiencia relajada.

En el apartado gastronómico, ciertos platos se han convertido en auténticos protagonistas y son recomendados de forma recurrente:

  • El codillo: Calificado como "espectacular" y "súper tierno", parece ser una de las joyas de la carta y una apuesta segura para los amantes de la carne.
  • El cachopo de ternera: Otro plato contundente que ha recibido elogios, servido como plato del día y descrito como "una maravilla".
  • La cola de rape: Destaca por su buena ejecución y una salsa sabrosa que la acompaña.
  • La tarta de queso: Es, sin duda, el postre estrella. Múltiples opiniones coinciden en que es excepcional, llegando a describirla como "una de las mejores tartas que he probado".

Además, el formato de "plato del día", que incluye opciones como el codillo o los caparrones, es percibido como una opción con una excelente relación calidad-precio, lo que lo convierte en un atractivo para quienes buscan bares en Ezcaray donde comer bien sin un gran desembolso.

Las sombras: inconsistencia en el servicio y la calidad

Pese a estos puntos positivos, La Picota enfrenta críticas severas que no pueden ser ignoradas. El principal problema parece ser una notable inconsistencia, tanto en el servicio como en la calidad de la comida. Varios clientes han reportado experiencias diametralmente opuestas a las descritas anteriormente.

El servicio es uno de los focos de conflicto. Hay quejas sobre demoras extremas, como una espera de una hora que culminó al descubrir que la comanda ni siquiera había sido procesada en la cocina. Este tipo de desorganización ha llevado a algunos clientes a abandonar el local frustrados y con la decisión de no volver, cuestionando por qué un restaurante tan bien situado puede encontrarse a menudo vacío.

Una queja grave sobre la calidad

Más preocupante aún es una acusación muy seria sobre la calidad del producto. Un cliente relató una experiencia sumamente negativa con un plato de carne, describiendo un olor y sabor que sugerían que el producto estaba en mal estado, llegando a calificarlo como "en descomposición". Según su testimonio, la respuesta del establecimiento fue justificarlo como "carne madurada", una explicación que no satisfizo al comensal y que representa una alerta importante para futuros clientes sobre el control de calidad de la cocina.

Información práctica para el visitante

La Picota opera con un horario centrado principalmente en el fin de semana. Permanece cerrado de lunes a jueves, abriendo sus puertas los viernes, sábados y domingos. Es importante destacar que los viernes y sábados por la noche su horario se extiende hasta las 3:00 de la madrugada, convirtiéndose también en un bar de copas para quienes buscan alargar la noche.

Horarios de apertura:

  • Viernes y Sábado: 11:30–16:30 y 20:00–3:00
  • Domingo: 11:30–17:30

En definitiva, visitar La Picota parece ser una apuesta. En un buen día, el cliente puede disfrutar de excelentes platos de comida casera, un postre memorable y un trato amable. Sin embargo, el riesgo de toparse con un servicio deficiente o, en el peor de los casos, con problemas de calidad en la comida, es una realidad que reflejan las opiniones de sus visitantes. Es un lugar para ir con paciencia y expectativas ajustadas, sabiendo que la experiencia puede variar drásticamente de un día para otro.

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