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La Terraza

La Terraza

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Carrer del Segre, 20, Sant Andreu, 08030 Barcelona, España
Bar Restaurante
6.6 (141 reseñas)

La Terraza, situada en el número 20 del Carrer del Segre, es uno de esos bares de barrio en Sant Andreu que se presenta como una opción de conveniencia para los vecinos. Su principal carta de presentación es, sin duda, su amplísimo horario de apertura: operativo desde las siete de la mañana hasta la medianoche, de martes a domingo. Esta disponibilidad lo convierte en un punto de referencia constante, ya sea para un desayuno temprano, un menú de mediodía, un tapeo por la tarde o una última caña antes de cerrar la jornada.

El establecimiento se define por un ambiente que algunos clientes califican de familiar y agradable, con un servicio que, en sus mejores días, es descrito como simpático y cercano. Este trato amable, combinado con un nivel de precios catalogado como económico, atrae a quienes buscan una solución accesible y sin pretensiones. De hecho, varios clientes destacan positivamente la existencia de menús a buen precio y la sensación general de que se puede comer o beber sin que el bolsillo sufra en exceso.

Oferta gastronómica: entre aciertos y decepciones

La propuesta culinaria de La Terraza abarca un amplio espectro, desde bocadillos frescos y bien valorados por la mañana hasta una variada selección de tapas y raciones. Entre los platos que han recibido elogios se encuentran los callos, un clásico del tapeo que parece ser del agrado de la clientela. Sin embargo, la consistencia no es el punto fuerte de su cocina. Las opiniones de los clientes dibujan un panorama de calidad muy irregular, donde la experiencia puede variar drásticamente de un día para otro o de un plato a otro.

Las críticas negativas son específicas y contundentes. Algunos comensales reportan experiencias muy desfavorables con platos como los tallarines, calificados de "fatales", o un bikini "todo blando". El caso más preocupante es el de unas rabas descritas como "aceitosas y blandas" que, según una clienta, le provocaron malestar, un incidente grave para un plato con un coste de siete euros. Esta dualidad genera incertidumbre: mientras uno puede disfrutar de un buen bocadillo, otro puede llevarse una decepción con un plato más elaborado.

El debate sobre la relación calidad-precio y la higiene

A pesar de su etiqueta de bar económico, no todos los clientes perciben una buena relación calidad-precio. Un testimonio expone su indignación al pagar 11 euros por dos cañas y una ración de morro que consistía en apenas cinco trozos. El cliente consideró el precio de la tapa (6 euros) y de la cerveza (2,40 euros por caña) un abuso, especialmente al valorar el entorno, que describe como un "bar más viejo que el sol y con una higiene inexistente".

Este último punto, la higiene, es una de las sombras más importantes que planean sobre La Terraza. Las críticas no son aisladas; otro cliente menciona explícitamente que la limpieza de los servicios sanitarios es deficiente, describiéndolos como "bastante dejados y sucios". Estas afirmaciones sobre la falta de higiene son un factor determinante que puede disuadir a muchos potenciales clientes, independientemente de los precios o la amabilidad del personal.

Bebidas y consideraciones finales

En el apartado de bebidas, la oferta incluye lo esperable en un bar de tapas, como vermut, vinos y cervezas. No obstante, la calidad también es cuestionada aquí. Un cliente fue particularmente crítico con el vino incluido en el menú, llegando a calificarlo como imposible de beber. Esto sugiere que, aunque el menú pueda ser barato, la calidad de algunos de sus componentes puede dejar mucho que desear.

La Terraza es un establecimiento con dos caras. Por un lado, ofrece la innegable ventaja de su horario extendido y unos precios generalmente bajos, lo que lo hace un lugar práctico para una consumición rápida y sin complicaciones. Por otro lado, los serios problemas de inconsistencia en la calidad de la comida, junto a las preocupantes críticas sobre la higiene, lo convierten en una apuesta arriesgada. Puede ser una opción válida para quien prioriza la conveniencia y el bajo coste para tomar algo rápido, pero aquellos que valoran la calidad gastronómica y la limpieza harían bien en gestionar sus expectativas antes de entrar.

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