Las dos torres
AtrásEl establecimiento conocido como Las dos torres, aunque más célebre y consolidado bajo el nombre de Mesón Las Torres, es una institución en la localidad navarra de Ujué. Fundado en 1967, este negocio familiar ha trascendido la simple definición de bar de pueblo para convertirse en un destino gastronómico por derecho propio, un lugar anclado a la tradición culinaria de la zona y a un producto que le ha otorgado fama más allá de las fronteras de la comunidad: las migas de pastor.
El Sabor de la Tradición: Una Cocina con Historia
El principal pilar sobre el que se sustenta la reputación de Mesón Las Torres es, sin duda, su propuesta gastronómica. No estamos ante un lugar que siga las últimas tendencias, sino ante un templo de la comida casera, recia y honesta, que hunde sus raíces en la historia pastoril y agrícola de Navarra. La carta es un reflejo de esta filosofía, donde los productos de la tierra y las recetas transmitidas entre generaciones son los protagonistas absolutos.
Las Migas de Pastor: El Plato Insignia
Es imposible hablar de este lugar sin dedicar un apartado especial a sus famosas migas. Este plato, de origen humilde y concebido para dar energía a los pastores en sus largas jornadas, ha sido elevado a la categoría de arte en esta cocina. Elaboradas siguiendo la receta tradicional con pan cabezón de varios días, sebo de cordero, ajos, agua y sal, las migas de Las Torres son un monumento a la sencillez y al sabor. Se sirven en una generosa ración, pensada para compartir, y su textura y contundencia son la firma de la casa. Para muchos visitantes, el viaje a Ujué no está completo sin probarlas, convirtiéndose en el motivo principal de la visita. La experiencia de degustar este plato mientras se contempla el paisaje navarro es uno de los grandes atractivos del mesón.
Las Brasas de Sarmiento: Carnes con Carácter
Más allá de las migas, el otro gran pilar de su cocina es la parrilla, alimentada con sarmientos (los restos de la poda de la vid). Este método de cocción aporta un aroma y un sabor muy particular a las carnes, un toque ahumado inconfundible. Las chuletillas de cordero lechal asadas al sarmiento son otra de sus especialidades más demandadas, crujientes por fuera y tiernas por dentro. Asimismo, el chuletón de buey y otras carnes a la brasa ocupan un lugar de honor en la carta, atrayendo a los paladares más carnívoros. Esta apuesta por la brasa tradicional lo posiciona como un asador de referencia en la comarca.
Otros Platos Navarros
La oferta se complementa con otros clásicos de la gastronomía navarra. En su carta se pueden encontrar entrantes como los espárragos de Navarra, los pimientos del piquillo asados a leña o la chistorra. También destacan los guisos tradicionales de caza, como la perdiz o el pichón en salsa, platos que evocan una cocina paciente y llena de sabor. Esta variedad asegura que, aunque las migas y las chuletillas sean las estrellas, hay opciones para todos los gustos dentro de la cocina regional.
El Ambiente y la Experiencia: Entre Vistas y Tradición
El Mesón Las Torres ofrece más que buena comida; ofrece un contexto. Situado junto a la imponente Iglesia-Fortaleza de Santa María, el local se divide en varios espacios. Por un lado, mantiene la esencia de los bares de siempre, una zona donde tomar un aperitivo, un vino de la región o incluso una cerveza fría. Los días laborables, es en este comedor del bar donde se sirven almuerzos y comidas de una manera más informal.
Por otro lado, sus comedores-restaurante son el espacio principal, especialmente el conocido como "Salón Pirineos". Este salón es, posiblemente, uno de los mayores activos del negocio, gracias a sus impresionantes ventanales que ofrecen una vista panorámica espectacular del paisaje navarro. Comer aquí es una experiencia que combina gastronomía y paisaje, creando un recuerdo memorable. Este ambiente acogedor y las vistas privilegiadas lo convierten en uno de los bares con encanto más solicitados de la zona.
Aspectos a Tener en Cuenta Antes de Visitar
Para ofrecer una visión completa y honesta, es fundamental señalar aquellos aspectos que, según la experiencia de diversos clientes, podrían ser puntos de fricción. Un negocio con una trayectoria tan larga y un volumen de visitantes tan alto inevitablemente genera opiniones de todo tipo.
El Servicio: Directo y a Veces Apresurado
Un comentario recurrente entre algunos comensales hace referencia al servicio. Hay quien lo describe como eficiente y profesional, mientras que otros han reportado que el trato puede percibirse como directo, algo seco o incluso agrio, especialmente en momentos de máxima afluencia. Es probable que el ritmo frenético de los fines de semana y festivos, cuando el local está completamente lleno, obligue al personal a trabajar con una celeridad que puede ser malinterpretada como falta de calidez. No es un lugar para esperar un servicio ceremonioso, sino uno más funcional y enfocado en la rotación de mesas.
La Necesidad Imperiosa de Reservar
Este no es un lugar al que se pueda llegar de improviso esperando encontrar mesa, sobre todo si se viaja en fin de semana, puente o durante la temporada alta. Conseguir una de las codiciadas mesas con vistas sin reserva previa es una tarea casi imposible. Es altamente recomendable llamar con bastante antelación para asegurar un sitio. De hecho, en su propia web advierten que no gestionan reservas por correo electrónico, lo que subraya la importancia de la planificación telefónica. Esta alta demanda puede generar frustración en visitantes espontáneos.
Los Precios: Más Restaurante que Bar
Aunque su origen y ambiente puedan recordar a un bar de pueblo, sus precios se corresponden más con los de un restaurante de pleno derecho y con cierta reputación. Platos como las migas (para dos personas) o las chuletillas tienen un coste que algunos visitantes consideran elevado. Es importante que el cliente potencial sea consciente de que no va a un bar económico a comer unas tapas o pinchos, sino a un mesón especializado con precios acordes a su fama, su ubicación y la calidad de su producto principal.
Una Propuesta Poco Flexible
La carta de Las Torres es un homenaje a la tradición, lo cual es su mayor fortaleza, pero también una limitación para cierto tipo de público. Aquellos que busquen propuestas culinarias de vanguardia, opciones vegetarianas elaboradas o platos más ligeros podrían encontrar la oferta algo restrictiva. La cocina es contundente, sabrosa y arraigada en la tradición navarra, y no pretende ser otra cosa. Es una declaración de principios que puede no conectar con todos los paladares.
En definitiva, el Mesón Las Torres es una parada casi obligatoria para quien desee conocer la gastronomía más auténtica de Ujué y de la Zona Media de Navarra. Su propuesta es clara: una cocina tradicional de alta calidad, con platos icónicos como las migas y las chuletillas, en un entorno con vistas espectaculares. Es el lugar ideal para los amantes de la comida casera y los sabores de siempre, dispuestos a planificar su visita y a pagar un precio justo por una experiencia gastronómica memorable. Sin embargo, quienes prioricen un servicio especialmente cercano, busquen precios más ajustados o prefieran una cocina más moderna, quizás deberían valorar otras alternativas. Su éxito y longevidad demuestran que su fórmula, a pesar de sus posibles asperezas, sigue conquistando a miles de comensales cada año.