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Malaspina

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Pje. Jesús Revaque Garea, 39003 Santander, Cantabria, España
Bar Club nocturno Pub
7.6 (901 reseñas)

Malaspina se ha consolidado como una referencia en la escena nocturna de Santander, un establecimiento que opera en la franja que separa a los bares de copas de las discotecas puras. Ubicado en el Pasaje Jesús Revaque Garea, su propuesta se centra en ofrecer un espacio para bailar y socializar hasta altas horas de la madrugada, funcionando exclusivamente los fines de semana, de jueves a sábado, desde las 23:00 hasta las 04:30. Esta especialización en la noche del fin de semana lo convierte en un punto de encuentro para un público que busca alargar la fiesta.

Analizando las virtudes que los clientes habituales y esporádicos destacan, emerge un patrón claro: el ambiente interior y la propuesta musical son sus grandes fortalezas. Varios visitantes lo describen como un icono de la vida nocturna de la ciudad, con una decoración que crea una atmósfera envolvente y propicia para el disfrute. El diseño del local es a menudo elogiado por ser cómodo y espectacular, un factor que contribuye a una experiencia positiva una vez que se está dentro. La música, gestionada por DJs que parecen conocer bien a su público, es otro de los pilares del Malaspina. Las reseñas hablan de un sonido extraordinario y una selección musical que mantiene la energía en la pista, convirtiéndolo en una opción sólida para quienes buscan discotecas en Santander con un buen ambiente.

Además de la música y la decoración, el personal de barra y sala también recibe comentarios positivos. Se menciona la amabilidad de las camareras y se relatan anécdotas concretas de empleados que van más allá de sus funciones para ayudar a los clientes, como en el caso de la recuperación de un teléfono perdido. Estos gestos construyen una imagen de servicio atento y eficiente en el interior del local.

Las Sombras de la Entrada y el Espacio

Sin embargo, la experiencia en Malaspina parece estar marcada por una dualidad pronunciada. Mientras que el interior cosecha elogios, la puerta y la gestión del aforo son objeto de críticas severas y recurrentes que empañan su reputación. El punto más conflictivo, y el que se repite con mayor insistencia en las opiniones de los usuarios, es el comportamiento del personal de seguridad. Los porteros son descritos en múltiples ocasiones como "impresentables" y "mediocres", con acusaciones que van desde la falta de profesionalidad hasta conductas inaceptables.

Entre las quejas más graves se encuentran denuncias de un trato despótico y arbitrario. Algunos clientes afirman haber sido expulsados por motivos tan triviales como llevar una gorra, incluso en eventos privados. Otros relatan una actitud pasiva de la seguridad ante altercados y peleas, pero una postura agresiva hacia clientes que no han provocado ningún problema. Más preocupantes aún son las acusaciones directas de actos racistas, señalando un presunto trato discriminatorio hacia personas de origen latino o marroquí. Esta percepción de que la política de admisión y permanencia es injusta y prejuiciosa es un factor disuasorio de gran peso para muchos potenciales clientes.

El Problema del Aforo

Otra crítica significativa se centra en la gestión del espacio. Varios testimonios apuntan a que el local supera con frecuencia su aforo recomendado. Esta situación deriva en una masificación que hace casi imposible moverse por el interior, transformando lo que debería ser una noche de diversión en una experiencia agobiante y potencialmente insegura. Para quienes valoran un mínimo de comodidad para bailar o simplemente desplazarse a la barra, este es un inconveniente considerable. La sensación de estar "tieso" o sin espacio vital es un comentario que refleja la incomodidad sentida por una parte de su clientela.

Un Local de Dos Caras

En definitiva, Malaspina se presenta como un local con un potencial evidente para ofrecer una gran noche de fiesta. Su buen ambiente interior, su potente propuesta musical y una decoración cuidada lo sitúan como uno de los bares y discotecas a tener en cuenta para salir de fiesta en Santander. El precio, de nivel medio, lo alinea con la oferta de la zona.

No obstante, los aspectos positivos se ven fuertemente contrarrestados por las serias y consistentes críticas hacia su personal de seguridad y la gestión del aforo. La experiencia en Malaspina puede variar drásticamente de una noche a otra, e incluso de una persona a otra, dependiendo en gran medida del primer contacto en la puerta. Los potenciales visitantes deben sopesar ambos lados de la balanza: la promesa de una noche vibrante en su interior frente al riesgo de una experiencia desagradable en la entrada o una aglomeración excesiva. Es una elección que dependerá de las prioridades y la tolerancia de cada individuo ante este tipo de problemas.

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