Merendero
AtrásSituado en un punto estratégico de la carretera N-625, en el tramo que conecta Arriondas con Cangas de Onís, se encuentra un establecimiento conocido simplemente como Merendero. Su nombre describe su función principal, aunque su clasificación como bar en diversos directorios puede generar expectativas que no siempre se corresponden con la realidad que encuentran sus visitantes. Este lugar es, en esencia, un área de descanso pensada para ofrecer un respiro a los viajeros, con la particularidad de estar enclavado junto al emblemático río Sella, un detalle que le confiere un potencial considerable.
Ubicación y Entorno: El Principal Atractivo
No se puede negar que su mayor fortaleza es la conveniencia de su localización. Para quienes transitan por esta concurrida carretera, ya sea de paso o como parte de una ruta turística por Asturias, este merendero se presenta como una opción accesible para hacer una pausa. Dispone de una zona de aparcamiento, lo que facilita una parada rápida y sin complicaciones. La proximidad al río Sella es, sin duda, su característica más destacada. Ofrece un entorno natural que, en condiciones ideales, podría ser perfecto para disfrutar de un tentempié mientras se contempla el paisaje fluvial, una estampa muy apreciada en la región. Varios usuarios han valorado positivamente esta facilidad para detenerse, estirar las piernas y disfrutar de un momento de tranquilidad al aire libre, especialmente en las cercanías de puntos de interés como las empresas de alquiler de canoas para el famoso descenso del Sella.
Una Experiencia Dual: Entre la Conveniencia y el Descuido
A pesar de su prometedora ubicación, la experiencia en el Merendero parece estar fuertemente polarizada, dependiendo en gran medida del estado en que se encuentre en el momento de la visita. El equipamiento es básico, consistiendo en algunas mesas de pícnic al aire libre. Mientras que algunos visitantes lo consideran un lugar adecuado para un descanso breve y para consumir algo traído de casa, otros se han llevado una impresión francamente negativa. El punto más crítico y recurrente en las opiniones desfavorables es la limpieza y el mantenimiento del área.
Existen testimonios contundentes que describen el lugar como "fatal" y lo señalan por estar "lleno de basura". Esta situación sugiere una falta de mantenimiento periódico que desluce por completo el entorno natural. Un bar o merendero, por muy sencillo que sea, debe garantizar unas condiciones mínimas de higiene, y la acumulación de residuos es un factor disuasorio de primer orden. Esta es una de sus mayores debilidades: la inconsistencia en su estado de conservación. Un viajero podría encontrarlo en un estado aceptable, mientras que otro podría toparse con una escena de abandono que invita a marcharse de inmediato. Se menciona que apenas cuenta con dos mesas, lo que lo hace insuficiente si coinciden varios grupos, y refuerza la idea de que es un espacio para paradas muy breves y no para estancias prolongadas o comidas elaboradas.
¿Es Realmente un Bar? La Confusión del Servicio
La información disponible clasifica al Merendero como un bar que, teóricamente, sirve bebidas como cerveza y vino. Las fotografías del lugar muestran una pequeña edificación, una especie de quiosco o caseta con un porche, que presumiblemente alberga la actividad de hostelería. Sin embargo, resulta llamativo que ninguna de las opiniones de los usuarios haga la más mínima referencia al servicio, la calidad de las bebidas, los precios o la atención recibida. Todo el feedback se centra exclusivamente en el área de pícnic exterior.
Esta ausencia de comentarios sobre la faceta de bar del establecimiento genera una ambigüedad significativa. Los potenciales clientes que busquen un lugar para tomar algo, esperando una atención y una oferta similar a la de otros bares de la zona, podrían sentirse decepcionados. La realidad parece ser que la función principal del lugar es la de área de descanso de uso libre, y el servicio de bebidas, si existe y está operativo, es un complemento secundario o quizás estacional que no constituye el núcleo de su identidad. Por tanto, es más prudente considerarlo un merendero con un posible punto de venta de bebidas que una cervecería o un bar de copas al uso. Quienes busquen una experiencia de tapear o una carta variada, definitivamente deberían considerar otras opciones en Cangas de Onís o Arriondas.
Los Desafíos del Acceso: Una Cuestión de Seguridad y Normativa
Otro de los aspectos negativos, y de gran importancia para los conductores, son las complicaciones relacionadas con el acceso. Según detallan algunos visitantes, al Merendero solo se puede acceder correctamente cuando se circula en dirección a Cangas de Onís. La salida, igualmente, debe realizarse en esa misma dirección. El problema surge para aquellos que viajan en sentido contrario, desde Cangas de Onís hacia Arriondas. La existencia de una línea continua en la carretera impide realizar un giro a la izquierda para entrar al aparcamiento.
Esta maniobra no solo es ilegal, sino también peligrosa. Se ha reportado la presencia frecuente de vigilancia policial en la zona, lo que subraya la importancia de respetar las normas de circulación. Afortunadamente, existe una rotonda cercana que permite realizar un cambio de sentido de forma segura para poder acceder al merendero desde la dirección correcta. Aunque esta solución existe, la falta de señalización clara sobre este particular puede generar confusión y situaciones de riesgo. Es un inconveniente logístico que resta espontaneidad a la parada y que los conductores deben tener muy en cuenta antes de planificar su detención en este punto.
Veredicto Final: Un Lugar de Contrastes
el Merendero de la N-625 es un establecimiento de dos caras. Por un lado, ofrece la indudable ventaja de una ubicación estratégica junto al río Sella, ideal para una parada técnica en una ruta por Asturias. Por otro lado, sus importantes deficiencias en materia de limpieza, sus instalaciones limitadas y el confuso y restrictivo acceso vehicular son inconvenientes que no se pueden pasar por alto. No es un destino en sí mismo, sino más bien un recurso funcional para una emergencia o un descanso no planificado. Aquellos que decidan parar aquí deben hacerlo con unas expectativas ajustadas: es un área de pícnic pública con un posible quiosco, no uno de los encantadores bares con terraza que caracterizan a la hostelería asturiana. Su utilidad dependerá, en última instancia, de la suerte que se tenga con su estado de conservación el día de la visita.