Merendero de Covadonga
AtrásEl Merendero de Covadonga se presenta como una opción gastronómica que rompe con el prejuicio habitual de los restaurantes en zonas de alta afluencia turística. Lejos de ser un establecimiento de paso con precios inflados y calidad dudosa, este local ha logrado construir una sólida reputación basada en la autenticidad de la comida casera asturiana y, sobre todo, en la calidad de sus platos más emblemáticos, varios de ellos galardonados en certámenes de prestigio. Con una valoración general positiva de 4.2 sobre 5 basada en más de dos mil opiniones, es un lugar que genera expectativas y que, según la mayoría de sus visitantes, logra superarlas.
Una oferta gastronómica premiada y reconocida
La carta del Merendero de Covadonga es una declaración de intenciones. Se enfoca en la cocina tradicional asturiana, utilizando productos con denominación de origen como la Ternera Asturiana o la Faba de Asturias. Este compromiso con la calidad se ve reflejado en los numerosos premios que ha cosechado, un hecho que no pasa desapercibido para sus clientes y que se ha convertido en su principal reclamo.
El Cachopo: La joya de la corona
El plato estrella es, sin duda, su cachopo. Bautizado como "Montaña de Covadonga", este plato fue reconocido como el mejor de España en el Salón Gourmets de 2019. Los comensales lo describen como una experiencia memorable: tierno, sabroso y con un rebozado crujiente en panko que evita que resulte pesado. El relleno, una combinación de jamón serrano, queso suave de Tres Oscos, setas, crema de pimientos y de espárragos, es elogiado por su equilibrio y jugosidad. Su fama está bien merecida y es, para muchos, el motivo principal de la visita, demostrando que incluso en un entorno turístico se puede encontrar un plato de ejecución impecable.
La Fabada y el Arroz con Leche: Tradición galardonada
Junto al cachopo, otros dos pilares de la cocina asturiana reciben aquí un tratamiento especial. La fabada, cocinada a fuego lento en cocina de leña, fue premiada como "La Mejor Fabada de menú del Mundo" en 2020. Quienes la prueban la describen como reconfortante, con una textura y sabor que evocan la cocina de las abuelas. Es un plato que, en palabras de un cliente, "te da un abrazo de madre". Por su parte, el arroz con leche, ganador del festival de Cabranes en 2021 y 2022, es calificado como "de otro planeta": meloso, aromático y con el punto justo de requemado y limón, cerrando la comida de forma excepcional. Estos reconocimientos no son casualidad, sino el resultado de un trabajo constante y un respeto profundo por el producto local.
Más allá de los platos premiados
Aunque los platos galardonados acaparan la atención, la carta ofrece otras opciones muy recomendables. El chorizo a la sidra es descrito como jugoso y con un agradable toque picante. Las albóndigas caseras también reciben altas valoraciones, siendo consideradas por algunos como las mejores que han probado en mucho tiempo. La oferta se complementa con tablas de quesos asturianos, como el Gamoneu, aunque alguna opinión puntual lo ha calificado de algo suave, el membrillo casero que lo acompaña suele compensar la experiencia. En general, la relación calidad-precio es uno de sus puntos fuertes, ofreciendo raciones generosas a un coste que los visitantes consideran justo y adecuado, especialmente para un lugar tan emblemático.
El ambiente y el servicio: entre la calidez y las limitaciones
El local se define como un merendero, un concepto que evoca un ambiente informal y familiar. Cuenta con un comedor interior y una bar con terraza, algunas de ellas cubiertas, que ofrecen vistas directas a la Basílica de Covadonga. Esta ubicación privilegiada permite disfrutar de la comida en un entorno natural impresionante. El servicio es, en general, muy bien valorado. Los clientes destacan un trato amable y cercano, que contribuye a una experiencia positiva, haciéndoles sentir como en casa.
Sin embargo, el éxito y la afluencia de público también revelan algunas debilidades logísticas. Varios clientes señalan que el servicio puede ser bastante lento en momentos de alta ocupación, un hecho que atribuyen a una posible falta de personal para atender todas las mesas con la celeridad deseada. A pesar de la espera, la amabilidad del equipo suele mantenerse. Otro aspecto a mejorar es el confort del local, especialmente en épocas frías. Se menciona que el comedor puede resultar frío, y que la necesidad de salir al exterior para acceder a los baños es un inconveniente notable durante el invierno, a pesar de que estos se mantienen limpios y cuidados.
Puntos a considerar antes de la visita
El principal factor limitante del Merendero de Covadonga es su horario. El establecimiento opera exclusivamente en horario de almuerzo, de 12:00 a 17:00 horas, todos los días de la semana. Esto significa que no es una opción para quienes buscan bares para cenar en la zona. La cocina cierra pronto, por lo que es imprescindible planificar la visita con antelación y llegar con tiempo suficiente para disfrutar de la comida sin prisas. Dada su popularidad, y para evitar largas esperas, es altamente recomendable hacer una reserva, especialmente durante fines de semana o temporada alta.
A pesar de ser un bar y restaurante que sirve alcohol como cerveza y vino, su enfoque es claramente el de un restaurante de día. Dispone de acceso para sillas de ruedas, lo que garantiza su accesibilidad, y ofrece la opción de comida para llevar, aunque no cuenta con servicio de entrega a domicilio.
¿Merece la pena la visita?
El Merendero de Covadonga es mucho más que un simple restaurante turístico. Es un destino gastronómico que justifica plenamente su fama. La excelencia de sus platos premiados, como el cachopo, la fabada y el arroz con leche, ofrece una recompensa culinaria difícil de igualar. Si bien es cierto que presenta inconvenientes logísticos como un horario muy restringido, la posibilidad de un servicio lento en horas punta y ciertos detalles de confort mejorables, sus puntos fuertes superan con creces los débiles. Para el visitante que busca degustar la auténtica cocina asturiana, elaborada con producto de primera y a un precio razonable, y que puede adaptarse a su horario de apertura, la visita no solo es recomendable, sino casi obligatoria.