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MESÓN MOLINO.

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C/ de Pintor Stolz, 72, L'Olivereta, 46018 València, Valencia, España
Bar
7.4 (223 reseñas)

Situado en la calle del Pintor Stolz, el Mesón Molino se presenta como un bar de barrio tradicional en la zona de L'Olivereta, una propuesta que genera opiniones notablemente divididas entre su clientela. Este establecimiento, con una estética que rehúye las modernidades y se ancla en el concepto clásico de mesón, fundamenta su atractivo principal en una política de precios muy ajustada, pero su experiencia global puede variar drásticamente dependiendo del día, del personal de turno y, sobre todo, de lo que se pida en la comanda.

Puntos Fuertes: Precios Competitivos y Comida de Diario

El consenso más extendido entre quienes visitan Mesón Molino es su excelente relación calidad-precio, especialmente en lo que respecta a las bebidas y al menú del día. Es reconocido como un lugar idóneo para tomar algo sin que el bolsillo sufra. El tanque de cerveza, a un precio muy rentable, es uno de sus productos estrella y un imán para aquellos que buscan un lugar sin pretensiones para socializar y disfrutar de unas cañas. Esta faceta lo convierte en una opción muy recomendable si el objetivo principal es beber a un coste reducido.

Otro de sus pilares es el menú de diario. Con un precio de 9,50 €, los clientes han destacado que ofrece una comida casera bien elaborada, con raciones consideradas suficientes y la inclusión de una bebida de tamaño generoso. Visitantes que llegaron con bajas expectativas, guiados por su apariencia poco moderna, se encontraron gratamente sorprendidos por la calidad de la comida del menú, afirmando haber "comido bien por poco dinero". Platos como el chivito también reciben elogios específicos, consolidando la reputación del bar como una opción fiable y económica para una comida rápida entre semana.

Una Alternativa para Horarios Complicados

Una ventaja logística no menor es su horario de cocina. Varios comensales han señalado que encontraron el Mesón Molino abierto y sirviendo comidas después de las 15:00, un horario en el que muchas otras opciones en la zona ya han cerrado sus cocinas. Esto lo posiciona como un recurso valioso para quienes tienen horarios de comida tardíos o para turistas desorientados que buscan un lugar para comer fuera de las horas punta. Además, el local cuenta con una entrada accesible para sillas de ruedas, lo que suma puntos en cuanto a inclusión.

Aspectos a Mejorar: Inconsistencia en la Cocina y el Servicio

A pesar de sus fortalezas en precios y menús, el Mesón Molino enfrenta serias críticas que dibujan una experiencia de cliente muy irregular. La calidad de la comida fuera del menú del día parece ser una lotería. Mientras algunos platos son aplaudidos, otros generan un profundo descontento. Las tapas son el principal foco de esta disparidad.

Por ejemplo, el plato de toro, con un coste de 8 €, fue descrito por un cliente como "lamentable" tanto en aspecto como en sabor y textura. Las patatas bravas, un clásico de cualquier cervecería española, también han sido duramente criticadas, calificándolas como simples patatas congeladas bañadas en aceite. Incluso bocadillos populares como el de calamares han recibido quejas por la escasez de producto, conteniendo en ocasiones tan solo cuatro unidades. Esta falta de consistencia sugiere que, si bien se puede comer muy bien y barato pidiendo el menú, elegir tapas de la carta puede resultar en una decepción considerable.

El Factor Humano: Un Servicio de Dos Caras

El servicio es, quizás, el punto más conflictivo y polarizante del Mesón Molino. Las reseñas describen dos realidades completamente opuestas. Por un lado, se habla de un personal competente y amable que contribuye a una atmósfera agradable. Sin embargo, otras experiencias son extremadamente negativas. Una reseña detalla cómo una camarera joven en el turno de mañana ignoró a unos clientes durante 30 minutos, dedicándoles miradas despectivas, lo que obligó a los clientes a marcharse sin ser atendidos. Curiosamente, la misma reseña apunta a que el servicio de tarde, a cargo de otra empleada, es mucho más amable y profesional. Esta dualidad en la atención al público es un riesgo significativo, ya que la experiencia del cliente depende enteramente de quién esté trabajando en ese momento.

Resumen de la Experiencia

Para quienes estén considerando visitar Mesón Molino, es crucial gestionar las expectativas. A continuación, se detallan los pros y contras más relevantes:

  • Lo positivo:
    • Precios muy económicos, especialmente en bebidas como la cerveza.
    • Menú del día a 9,50 € con buena valoración general.
    • Platos específicos como el chivito han sido bien recibidos.
    • Cocina abierta en horarios en los que otros locales están cerrados.
    • Accesible para personas con movilidad reducida.
  • Lo negativo:
    • Calidad de las tapas de la carta muy irregular y, en casos, deficiente.
    • El servicio puede ser excelente o pésimo, dependiendo del personal de turno.
    • Algunos platos, como el bocadillo de calamares, pueden ser escasos en cantidad.
    • La decoración y el ambiente son tradicionales y no atraerán a quienes buscan un local moderno.

En definitiva, Mesón Molino es un bar que cumple con su función de establecimiento de barrio para un público que prioriza el ahorro. Es una elección acertada para tomar unas cañas baratas o para acogerse a la seguridad de un menú del día económico y satisfactorio. No obstante, no es el lugar más indicado para quienes buscan una experiencia de tapas garantizada o un servicio consistentemente profesional y atento. La visita implica aceptar una cierta incertidumbre, con la posibilidad de encontrar una joya oculta de la comida casera o, por el contrario, una experiencia decepcionante.

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