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MO. El bar de Monte

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C. de Vital Aza, 12, 33630 Pola de Lena, Asturias, España
Bar Bar restaurante Restaurante
9.4 (116 reseñas)

La Breve pero Intensa Historia de MO. El bar de Monte

En el panorama de los bares y restaurantes, algunas propuestas brillan con una intensidad deslumbrante, aunque sea por un corto periodo de tiempo. Este es el caso de MO. El bar de Monte, un establecimiento en Pola de Lena que, a pesar de su cierre permanente, dejó una huella imborrable en la memoria de sus clientes. Para comprender su historia, es fundamental entender que MO no era un proyecto aislado; era el concepto más informal y accesible del aclamado restaurante Monte, la casa madre culinaria del chef Xune Andrade, galardonado con una Estrella Michelin.

Ubicado en la céntrica calle de Vital Aza, MO funcionó durante aproximadamente veinte meses, un lapso que, aunque breve, fue suficiente para consolidarse como un referente de calidad en la zona. Su propuesta era clara: ofrecer una experiencia de tapeo y picoteo de alta gama, una especie de bistró o bar-restaurante donde se podía disfrutar de la filosofía de un gran cocinero en un formato más relajado. Era el lugar perfecto para el ritual del vermut o para disfrutar de unas cañas y tapas que se salían por completo de lo convencional.

La Excelencia Gastronómica como Estandarte

El principal punto fuerte de MO, y la razón de su éxito inmediato, fue sin duda su comida. Las reseñas de quienes lo visitaron hablan de una "explosión de sabores increíble" y una "mezcla de sabores rica y original". Esto no era casualidad. Detrás de cada plato estaba la visión de Xune Andrade, un chef formado en cocinas de prestigio como El Celler de Can Roca, quien regresó a su tierra natal para poner en valor el producto y la tradición asturiana. Esta filosofía, que le ha valido el reconocimiento en su restaurante principal en la aldea de San Feliz, se filtraba en cada ración servida en MO.

Platos como el "Roll de pastrami", el "rollito de ternera", las croquetas de setas y trufa o el cachopo eran mencionados constantemente como ejemplos de una cocina cuidada y deliciosa. Un cliente recordaba el rollo de pastrami con especial cariño, admitiendo que "no nos dio ni tiempo a hacerle foto", un testimonio elocuente del disfrute que generaba. La famosa tarta de queso de Monte también era una estrella en la carta, un postre que por sí solo justificaba una visita. La calidad de la materia prima era otro pilar fundamental, con menciones a "productos de primera" que garantizaban un resultado final excepcional. Este enfoque elevaba a MO por encima de muchos otros bares de tapas, situándolo en el terreno de la cocina de autor para todos los públicos.

Un Servicio a la Altura de la Comida

Una oferta culinaria sobresaliente puede verse empañada por un mal servicio, pero en MO. El bar de Monte ocurría todo lo contrario. La atención al cliente era otro de sus grandes atributos, descrita por los comensales con adjetivos como "exquisito", "espectacular" y "maravillosa". El equipo, liderado por Lorena, la encargada, era elogiado por su profesionalidad y cercanía, logrando que los clientes se sintieran bienvenidos y bien atendidos en todo momento.

Este trato cercano y atento era un complemento perfecto para la comida. Los camareros no solo servían platos, sino que a menudo explicaban su composición, añadiendo valor a la experiencia. Esta combinación de comida memorable y un servicio impecable convirtió a muchos visitantes de un día en "clientes habituales", demostrando que el local había entendido a la perfección la esencia de la hostelería: hacer que la gente se sienta especial y desee volver.

El Inconveniente: Una Trayectoria Demasiado Corta

El aspecto más negativo de la historia de MO. El bar de Monte es, innegablemente, su cierre. Tras menos de dos años de operación, y con una valoración media de 4.7 estrellas basada en decenas de opiniones positivas, el bar cerró sus puertas permanentemente. Un cliente, en una reseña teñida de nostalgia escrita el último día de servicio, lo describió como una pérdida que dejaba un "hueco gastronómico en la zona".

Este cierre genera una paradoja: ¿por qué un negocio tan querido y exitoso finaliza su andadura de forma tan prematura? Aunque las razones exactas no son públicas, el contexto del proyecto global de Xune Andrade ofrece una explicación plausible. Mientras MO funcionaba en Pola de Lena, el restaurante Monte en San Feliz estaba acumulando reconocimientos nacionales e internacionales, incluyendo la prestigiosa Estrella Michelin. Es muy probable que el cierre de MO respondiera a una decisión estratégica para concentrar todos los esfuerzos en el buque insignia, un proyecto de alta cocina que exige una dedicación absoluta. Por tanto, más que un fracaso, el fin de MO puede interpretarse como el sacrificio necesario para alcanzar cotas aún más altas en el proyecto principal. Fue, en esencia, un capítulo exitoso pero finito dentro de una historia gastronómica mayor.

El Legado de un Bar Efímero

Aunque ya no es posible visitar MO. El bar de Monte, su legado perdura. Demostró que era posible ofrecer alta cocina en un formato de bar informal, acercando la creatividad y el producto de calidad a un público más amplio. Para Pola de Lena, fue un lujo tener durante casi dos años uno de los bares con encanto más interesantes de la región, un lugar que ofrecía una experiencia gastronómica que superaba con creces la de un establecimiento convencional.

Hoy, la esencia de MO sigue viva en el restaurante Monte, donde Xune Andrade continúa su trabajo. Para quienes tuvieron la suerte de conocerlo, MO. El bar de Monte no fue solo un lugar para comer y beber, sino un punto de encuentro con la excelencia, un proyecto que, a pesar de su brevedad, demostró que la calidad, el buen hacer y la pasión son los ingredientes que dejan un recuerdo imborrable.

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