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Naranjo

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C. de Gascón de Gotor, 19, 50006 Zaragoza, España
Bar
8.2 (444 reseñas)

Ubicado en la calle Gascón de Gotor, el Bar Naranjo es un establecimiento que evoca sentimientos encontrados entre quienes lo visitan. Se presenta como uno de esos bares de toda la vida, con una historia arraigada en la cultura del tapeo zaragozano, pero cuya realidad actual parece estar marcada por una profunda división de opiniones. Para entenderlo, es necesario analizar las dos caras de una misma moneda: la de su aclamado pasado gastronómico y la de su controvertido presente en cuanto al trato al cliente.

Una joya del vermuteo zaragozano

Durante años, el Bar Naranjo se consolidó como una referencia ineludible para los amantes del buen comer a precios asequibles. Las reseñas de clientes veteranos lo describen como una "auténtica joya oculta" y un clásico del "vermuteo zaragozano". Este bar de tapas familiar, que ha visto pasar a varias generaciones tras su barra, se especializó en fritos y raciones que dejaron una huella imborrable en el paladar de muchos. La calidad de su oferta era su principal carta de presentación, convirtiéndolo en una parada obligatoria para desayunos, almuerzos y, sobre todo, para el aperitivo del mediodía.

Entre su repertorio de pinchos, algunos alcanzaron un estatus casi legendario. El bacalao rebozado es, quizás, uno de los más mencionados, descrito como una elaboración que "bordan". A este se suman otras creaciones que demuestran el saber hacer de su cocina tradicional:

  • Jamón con chorreras: Una tapa espectacular que combinaba la potencia del jamón con una base que realzaba su sabor.
  • Tapa de calamar-jamón: Calificada como exquisita por quienes la probaron, una combinación de mar y montaña que se convirtió en la favorita de muchos asiduos.
  • Madejas: Un plato tradicional aragonés que en el Naranjo preparaban con maestría, destacando por su sabor y buena ejecución.

Este enfoque en la calidad, sumado a una atención que se calificaba de rápida y agradable, y a unos precios económicos (nivel de precio 1), construyó una reputación sólida. Era el tipo de establecimiento al que se acudía buscando autenticidad, buen producto y un ambiente familiar y acogedor. Un lugar para disfrutar de unas cañas y unas buenas tapas sin pretensiones, pero con la garantía de salir satisfecho.

El punto de inflexión: un cambio drástico en el servicio

A pesar de su ilustre pasado, la percepción sobre el Bar Naranjo ha sufrido un giro de 180 grados en tiempos recientes. Las opiniones más actuales dibujan un panorama radicalmente opuesto, donde el principal foco de descontento no es la comida, sino el trato recibido. Numerosos clientes señalan directamente un cambio de dueños como el posible origen de esta transformación. La experiencia descrita por varios visitantes recientes es alarmantemente similar y se centra en un servicio que califican de "horrible", "nefasto" e "insoportable".

Las críticas apuntan de manera recurrente a la figura del propietario, descrito como una persona "amargada" y con muy malas formas. Se relatan situaciones concretas que van más allá de un simple mal día. Por ejemplo, clientes que, estando el local prácticamente vacío, se sintieron presionados para marcharse, recibiendo visitas insistentes del dueño a su mesa. Un incidente particularmente revelador fue el de un cliente al que, para su sorpresa, le devolvieron el cambio íntegramente en monedas de cinco céntimos, acompañado de un comentario desafiante: "porque no tengo más pequeñas".

Conflictos en el día a día

Otro testimonio detalla una experiencia muy negativa al intentar tomar un café en la terraza. La negativa del personal a servir fuera, a pesar de haberlo hecho con otros clientes, fue solo el comienzo. La situación escaló con exigencias de pago inmediatas y de mala manera ("eh eh 1'50€ pagar, pagar"), un cobro superior al precio indicado y, como colofón, una respuesta hostil ante la queja: "eso pa que no vuelvas". La solicitud de una hoja de reclamaciones, según el relato, fue ignorada por el personal. Estos episodios sugieren un patrón de comportamiento poco profesional y hostil que choca frontalmente con la imagen de bar familiar y agradable que un día tuvo.

¿Qué esperar hoy en el Bar Naranjo?

Quien se plantee visitar el Bar Naranjo en la actualidad se enfrenta a un dilema. Por un lado, pervive el eco de lo que fue: un lugar con tapas tradicionales y reconocidas, especialmente sus fritos y su famoso bacalao. Es posible que la calidad de ciertos platos se mantenga, atrayendo a quienes buscan sabores de antaño. Sin embargo, el riesgo de encontrarse con una experiencia desagradable en el trato es, según las opiniones más recientes, extremadamente alto.

El establecimiento sigue operativo y mantiene un horario de apertura amplio, desde primera hora de la mañana hasta la noche, casi todos los días de la semana. Ofrece servicio de comedor y es un lugar donde se sirve alcohol, como cerveza y vino, ideal para un vermut o unos bocadillos. No obstante, la atmósfera, un pilar fundamental en cualquier bar, parece ser su punto más débil. Los clientes potenciales deben sopesar si la promesa de una buena tapa tradicional compensa la posibilidad de un servicio deficiente y un ambiente tenso. La decisión final recae en la prioridad de cada uno: la comida por encima de todo o una experiencia global donde el buen trato es indispensable.

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