Penya Redona – Bar
AtrásUbicado en un enclave privilegiado dentro de la Urbanización Penya Redona en Jijona, el Penya Redona - Bar se erigió durante años como un punto de referencia, no tanto por su propuesta gastronómica, sino por su localización. Situado en plena Sierra de la Carrasqueta, este establecimiento ofrecía algo que muchos buscan: una escapada con vistas espectaculares. Sin embargo, es fundamental señalar desde el principio que, según los datos más recientes, este bar se encuentra permanentemente cerrado, poniendo fin a una historia con tantos puntos altos como bajos.
El gran atractivo: Un mirador en la montaña
El principal motivo por el que clientes y viajeros se desviaban hasta el Penya Redona era, sin duda, su entorno. Las reseñas de quienes lo visitaron en su época de actividad coinciden de forma casi unánime en destacar las impresionantes vistas panorámicas que ofrecía. Era uno de esos bares con encanto donde el paisaje formaba parte esencial de la experiencia, un lugar perfecto para disfrutar de una cerveza fría mientras se contemplaba la inmensidad de la sierra. Su ambiente era descrito como tranquilo y acogedor, un refugio ideal para desconectar del bullicio.
Esta característica lo convirtió en uno de los bares para moteros más apreciados de la zona. La carretera de la Carrasqueta es una ruta mítica para los aficionados a las dos ruedas, y este bar funcionaba como una parada estratégica y casi obligatoria para reponer fuerzas, estirar las piernas y compartir anécdotas con otros apasionados del motor. Para este colectivo, más que un simple bar, era un punto de encuentro consolidado.
Una experiencia con luces y sombras
A pesar de su innegable atractivo visual, la experiencia en Penya Redona - Bar no siempre fue perfecta, como lo refleja una calificación general que ronda los 3.7 estrellas sobre 5. Varios testimonios apuntan a una notable irregularidad que podía afectar la visita. Un punto negativo recurrente era la incertidumbre sobre si estaría abierto, ya que algunos visitantes se lo encontraron cerrado inesperadamente, incluso en épocas en las que se suponía que debía estar operativo.
Además, la atmósfera del lugar parecía cambiar drásticamente con las estaciones. Un cliente mencionó que en los meses de otoño e invierno el local adquiría un aspecto "desolado", una sensación que contrastaba con la vitalidad que podía tener en un día soleado de verano. Incluso se hizo mención a detalles peculiares, como la presencia de un perro "poco amigable", que podían ensombrecer la visita de algunos clientes.
¿Y la oferta gastronómica?
Aunque funcionaba como bar y restaurante, la comida no parecía ser su principal reclamo. La información disponible sobre su menú es escasa, aunque se sabe que ofrecía platos sencillos de cocina casera y española, como pescado, "fish & chips", ensaladas y hamburguesas. Algunas opiniones mencionan un menú del día con buena relación calidad-precio, pero otras critican duramente el servicio y la falta de existencias, llegando a calificar la experiencia de "horror". Esta inconsistencia sugiere que, si bien se podía comer, el verdadero valor del establecimiento residía en su ubicación y no en ser un destino culinario de referencia.
Un capítulo cerrado en la Carrasqueta
La noticia de su cierre permanente marca el final de una era para este singular bar en la montaña. Penya Redona - Bar deja el recuerdo de un lugar con un potencial enorme gracias a su localización, que lo convirtió en un pequeño paraíso para quienes buscaban bares con terraza y vistas de infarto, especialmente para la comunidad motera. Sin embargo, las irregularidades en el servicio y su aparente dependencia del buen tiempo pudieron haber contribuido a su destino final. Hoy, solo queda el recuerdo de lo que fue: un balcón a la sierra de Jijona que, para bien o para mal, dejó una huella en quienes se detuvieron a contemplar el paisaje desde su terraza.